Uzbekistán

Un conjunto de cambios simples aumenta las probabilidades de supervivencia infantil en Uzbekistán

NAMANGAN, Uzbekistán, 18 de octubre de 2010 – La madrugada es el momento del día de mayor actividad en la oficina de admisión del Centro médico pediátrico integral de Namangan, en la región occidental de Uzbekistán.

VIDEO: UNICEF reports on a package of health changes making strides in reducing Uzbekistan's child mortality rate.  Véalo en RealPlayer

 

A esa hora, los progenitores y sus hijos, que en algunos casos han tenido que recorrer muchos kilómetros durante la noche para llegar al centro, aguardan turno en la sala de espera. En medio del llanto de los bebés y la ansiedad de los padres, el personal del centro decide de manera eficaz y calmada el orden en que se atenderá a los pacientes, dando prioridad a los casos más graves.

A tal fin, se emplea un sistema de cintas de colores, mediante las cuales se identifica la gravedad de cada paciente y se garantiza que los casos más urgentes reciban tratamiento antes que los demás. Yumrzakova Iroda, una enfermera del centro, explica que para eso se emplean cintas rojas, amarillas y verdes, que se atan alrededor de los brazos de los bebés. Los que reciben cintas rojas son niños cuyo estado de salud es crítico y necesitan atención inmediata.

El nuevo sistema de clasificación de los pacientes forma parte de un conjunto de mejoras introducidas por el Programa nacional de gestión de las enfermedades infantiles, que llevan a cabo el Ministerio de Salud de Uzbekistán, la Comisión Europea y UNICEF. Ese programa ha transformado profundamente la manera en que funcionan los hospitales como éste, y ha logrado un notable aumento de las tasas de supervivencia infantil.

Más eficacia, menos estrés

En la sala de reanimación, situada en el segundo piso del hospital, los cambios logrados por el programa son evidentes.

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Mavluda, de tres meses de edad, recibe tratamiento en el Centro médico pediátrico integral de Namangan, en el Uzbekistán oriental.

Mavluda, de tres meses de edad, acaba de ser internado con problemas respiratorios debidos a una infección pulmonar. Gracias a la acción inmediata del personal de la unidad, el niño ya está fuera de peligro. El personal del Departamento de reanimación, dirigido por el Dr. Aripov Alisher, le suministra oxígeno y vigila constantemente su estado.

“En el pasado, le habríamos dado inyecciones intravenosas”, explica el Dr. Aripov. “Pero en los cursos de capacitación hemos aprendido a usar medicamentos orales, que son más eficaces y provocan menos estrés”.

Mediante la reducción del uso de tratamientos invasivos y medicamentos de venta bajo receta también se han disminuido sensiblemente los costos. En algunos hospitales, los ahorros han llegado a un 25%.

Cambiar el sistema

Una reforma relativamente simple que introdujo el programa, la de permitir que las madres permanezcan con sus bebés mientras éstos reciben tratamiento, ha dado lugar a una reducción de los niveles de estrés que sufren tanto las madres como los niños. En el pasado, no se permitía que los padres estuvieran presentes mientras sus hijos recibían tratamiento.

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Akhmedova Muyassar sostiene en brazos a Begim, su hija de cinco meses de edad, en Namangan, una localidad de Uzbekistán.

Mientras Akhmedova Muyassar acuna en sus brazos a su hija Begim, de cinco meses de edad,, cuenta que el personal del Centro médico pediátrico integral de Namangan le permitió permanecer con su hija mientras ésta recibía tratamiento contra un ataque de fiebre. “Me di cuenta que Begim se estaba recuperando”, explica la madre, “cuando volvió a sonreír”.

Los cambios logrados por el Programa nacional de gestión de las enfermedades infantiles benefician a los bebés y progenitores en todas las provincias de Uzbekistán, ya que ayudan a fomentar la alimentación adecuada de los lactantes y niños de corta edad, la vigilancia de su crecimiento y el cuidado de los recién nacidos. El Programa ofrece capacitación a los doctores de los hospitales, al personal a cargo de la atención primaria de la salud y a los agentes de salud de las comunidades rurales.

El Dr. Rakhmanov Abdumalik, Director Médico del Centro médico pediátrico integral, dice que el programa tiene efectos positivos hasta en las regiones rurales más apartadas. “En sus visitas domiciliarias”, comenta, “las enfermeras aconsejan a las familias sobre temas muy diversos, como la lactancia materna, la alimentación y la higiene”.

Tasas más altas de supervivencia

Hasta la fecha, el Programa nacional de gestión de las enfermedades infantiles ha obtenido notables resultados. Uno de ellos ha sido la disminución de los casos de diarrea infantil que requieren tratamiento médico.

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Dos integrantes del personal atienden a un bebé en el Centro médico pediátrico integral de Namangan , en el Uzbekistán oriental.

Las autoridades del hospital de enfermedades infecciosas informan que el número de niños y niñas internados en ese centro para recibir tratamiento contra la diarrea disminuyó de unos 9.000 en 1998 a menos de 3.000 en la actualidad. Esa reducción demuestra los avances logrados gracias al programa con respecto a la supervivencia de los menores de cinco años.

La reducción en dos terceras partes para 2015 de la mortalidad de los niños menores de cinco años es el cuarto de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, el conjunto de metas establecidas por la comunidad internacional para reducir la pobreza en el mundo.


 

 

Alianza de UNICEF y la Unión Europea

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