Rwanda

Rwanda hace progresos en supervivencia infantil con las vacunas contra la neumonía y la diarrea

Por Shantha Bloemen

RUTONDE/KIGALI, Rwanda, 6 de junio de 2012. Con la respiración agitada, fiebre y falta de apetito, Elie Noikumwenagyo, de 8 meses, llegó a la clínica de salud Rutonde, en una zona rural de Rwanda. Allí, se le diagnosticó neumonía.

Shanta Bloemen, corresponsal de UNICEF, informa sobre las vacunas que protegen a los niños de Rwanda contra la neumonía y la diarrea, dos enfermedades mortales.  Véalo en RealPlayer

 

Según un nuevo informe de UNICEF, la neumonía y la diarrea matan a más de un millón de niños africanos al año, una cifra que podría reducirse considerablemente si los niños más pobres tuvieran acceso a las vacunas, así como a un tratamiento más temprano y mejor para estas enfermedades prevenibles.

La vacuna protege contra la neumonía

Ahora, después de estar 24 horas con una sonda de goteo y de recibir un tratamiento con antibióticos, Elie se encuentra en vías de recuperación. Su madre, Isimbi Xavaeie, que acudió a la clínica siguiendo el consejo de un profesional de la salud de la comunidad, se encuentra más tranquila porque no necesita llevarlo al hospital del distrito. Sin embargo, está preocupada por el otro hijo que ha dejado en casa.

Afortunadamente, cada vez es menor el número de niños rwandeses que llegan al centro de salud y necesitan el tratamiento intensivo que recibió Elie.  Con la vacuna neumocócica conjugada, los niños están mejor protegidos contra la neumonía, la meningitis y la sepsis.

 Con el financiamiento de la Iniciativa mundial de vacunas y el apoyo de los aliados en el desarrollo, Rwanda se convirtió en 2009 en uno de los primeros países del África subsahariana en introducir esta nueva vacuna como parte de un ambicioso plan nacional para reducir la mortalidad infantil.

La vacuna protege contra la diarrea

En los últimos 20 años, Rwanda ha establecido un formidable sistema de atención primaria de salud que ha reducido la mortalidad infantil a casi la mitad. De acuerdo con las cifras gubernamentales publicadas en febrero de 2012, la mortalidad de menores de 5 años ha descendido de 152 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, a 76 en 2010. No sólo Rwanda está preparada para cumplir con el Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre la reducción de la mortalidad infantil, sino que podría incluso superarlo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
El agua mezclada con sales de rehidratación oral puede ayudar a los niños a recuperarse de la diarrea, una causa importante de mortalidad infantil.

El éxito se puede atribuir parcialmente a la ambiciosa puesta en marcha de 10 vacunas que forman parte de los servicios de inmunización sistemática. La iniciativa incluye la nueva vacuna contra el rotavirus, que protege contra la diarrea, una enfermedad que representa aproximadamente una quinta parte de todas las muertes infantiles en Rwanda. Introducida por el Ministerio de Salud de Rwanda justo una semana antes, la administración de la vacuna contra el rotavirus se está ampliando a todo el país.

“La introducción de las nuevas vacunas, así como el hincapié en el fortalecimiento del sistema de salud y la estrecha labor en el ámbito local a través de los centros de atención de salud de la comunidad, los comités de aldea y los hospitales de distrito, han sido una receta mágica para la supervivencia infantil”, explicó Noala Skinner, representante de UNICEF en Rwanda.

Bonheur Ukakjusuve, directora del centro Rutonde de atención primaria de la salud, está orgullosa del éxito de su país en materia de salud pública. “Ahora tenemos más tiempo para centrarnos en invertir en la prevención y el trabajo con los agentes comunitarios de salud para asegurarnos de que sea más fácil identificar y tratar los síntomas de este tipo de enfermedades”, dijo.

Enseñar a la comunidad

En todo el país hay 60.000 trabajadores de salud comunitarios, cuatro para cada una de las 15.000 aldeas del país, todos ellos capacitados y equipados para ofrecer atención básica de la salud a los hogares más remotos y a las familias más pobres.

Monique Laminba ha caminado durante una hora desde su poblado para reabastecer sus suministros de medicamentos básicos. Hace seis años fue elegida por su pueblo para servir como agente de salud comunitaria, y ahora está disponible las 24 horas para ayudar a sus vecinos cuando están enfermos.

Moise, de tan sólo 2 años, ha estado enfermo con diarrea. Su madre fue a ver a Laminba para hablarle de su estado y ahora, un día después, la agente de salud lo visita en su casa para ver si se siente mejor. Con mucho cuidado mezcla un paquete de sales de rehidratación oral  con agua potable y se lo da a sorbos lentos. Entrega asimismo a la madre de Moise pastillas de zinc para que se las administre durante la próxima semana. El zinc y las sales rehidratan rápidamente a los niños y les ayudan a recuperarse.

Laminba sabe que ella y otros trabajadores de salud influyen en su comunidad. “Rara vez vemos a un niño ya morir en su casa”, dijo.


 

 

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