Rwanda

Atención integral a los jóvenes que viven con el VIH en Rwanda

Imagen del UNICEF
© UNICEF Rwanda/2011
Guillaume, de 19 años, ha participado durante los últimos seis años del programa de tratamiento integral del VIH en el hospital Rwinkwavu de Kayonza del sur (Rwanda). Aproximadamente 570 niños están matriculados en el programa pediátrico de VIH del hospital, que ha recibido muchos elogios.

Por Jenny Clover

KAYONZA, Rwanda, 1 de julio de 2011. Un hospital que recibe apoyo de UNICEF en una de las zonas más rurales y aisladas de Rwanda está ofreciendo un rayo de esperanza a cientos de jóvenes que viven con el VIH.

El hospital Rwinkwavu está ubicado en el distrito Kayonza del sur, en la provincia oriental de Rwanda El hospital, que estaba en ruinas, ha sido renovado progresivamente desde 2005 por Partners in Health y el Ministerio de Salud de Rwanda con el apoyo de UNICEF.

Integral y completo

Ahora cuenta con un programa de atención del VIH integral y completo que va mucho más allá del tratamiento médico. El conjunto de atención del VIH se ha ganado tanto respeto que las personas vienen de todas partes del país para acceder a él. Con un 3%, el porcentaje de prevalencia del VIH de Rwanda es relativamente bajo, aunque hay más de 22.200 niños menores de 15 años que viven con el VIH.

Guillaume, que ahora tiene 19 años, fue uno de los beneficiarios del primer programa pediátrico de VIH de Rwinkwavu. Cuando sólo tenía 13 años, Guillaume ya había perdido a su madre a causa del SIDA y a su padre en el genocidio de Rwanda de 1994,  además de descubrir que había contraído el VIH de su madre cuando era bebé.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Rwanda/2011
El nuevo pabellón pediátrico del hospital Rwinkwavu, en el distrito de Kayonza del sur (Rwanda). UNICEF ayudó a construir y equipar el pabellón, así como una unidad de desnutrición y una sala acogedora para los niños.

En un nuevo golpe para el adolescente, cuando los miembros de la familia ampliada que le cuidaban supieron que padecía el VIH, decidieron que no podían tenerlo más en casa. Por suerte, su abuela accedió a aceptarlo y éste fue el primer paso en el proceso de convertirse de un niño enfermo y huérfano que no recibía ningún tratamiento para el VIH, a un estudiante sano, feliz y con un alto rendimiento que sueña con convertirse en psicólogo algún día.

“Me sentí aliviado cuando empecé a recibir tratamiento y mi cuerpo empezó a sentirse mejor, pero todavía tenía dudas sobre el futuro. No sabía qué esperar o qué me podría pasar”, dice Guillaume.

Aproximadamente 570 niños están inscritos en el programa pediátrico del VIH del hospital. No sólo reciben terapia antirretroviral esencial para combatir el VIH, sino que también asisten a los clubes de apoyo entre compañeros que se reúnen cada mes, y reciben instrucción por parte de maestros especialmente capacitados para ser más sensibles a las necesidades de los niños que viven con el VIH.

Apoyo para el futuro

Los grupos de apoyo realmente ayudaron a Guillaume. “Fue un alivio saber que había una comunidad que podía apoyarme y ayudarme a cambiar mi manera de ver las cosas”, dice. “Empecé a aprender que mi vida continuaría, incluso con el VIH. Poder hablar con otros niños de mi edad que entendían lo que estaba pasando fue muy valiosa para mí”.

Los niños afectados y sus familias reciben orientación sobre la manera en que la situación puede afectarles en el futuro, sobre la importancia del cumplimiento del tratamiento, y sobre cómo hacer frente al estigma social que todavía está asociado con el VIH. Reciben asesoramiento agrícola y nutricional de los agrónomos de Partners in Health y algunas familias vulnerables también reciben paquetes de alimentos.

Guillaume confía en disfrutar de un futuro saludable y siente que el programa le ofrece atención y cuidado. Sólo hubiese querido que su madre hubiera tenido también la misma oportunidad durante su vida.

“Estoy triste de que no hubiese ningún programa como éste para ayudar a mi madre, pero me siento muy feliz de tener un futuro ahora. A pesar de que no tengo padre ni madre, mi vida ha sido buena y tengo una buena vida por delante”, explica.

El conjunto integral de supervivencia infantil del hospital se inicia con la eliminación de las nuevas infecciones por VIH en lactantes y niños. Esto incluye la realización de pruebas de detección a todas las mujeres embarazadas, terapia antirretroviral y exámenes sistemáticos para aquellos a quienes se ha detectado el VIH. El programa es tan sólido que en la actualidad el 98% de los niños que han pasado por el programa quedan libres del VIH a los 18 meses de edad.

Lograr nuevas metas

Gracias a esta y otras iniciativas, Partners in Health estima que ahora no hay prácticamente ningún niño con VIH en el distrito que no esté inscrito en uno de los programas de tratamiento del hospital.

Además de ofrecer apoyo a estos proyectos, UNICEF también ha contribuido a construir y equipar nuevas salas de desnutrición y pediatría y una sala acogedora para la infancia en el hospital donde los niños pueden aprender sobre su estado serológico.

Rwanda ha logrado un notable progreso en la ampliación de los servicios para los niños que viven con el VIH, y UNICEF ha contribuido a este logro mediante la creación de alianzas para mejorar el tratamiento de estos niños y la promoción que se realiza en su nombre.

El número de niños que reciben tratamiento antirretroviral en Rwanda aumentó del 5% en 2004 al 70% en 2010. El objetivo ahora es llegar al 80% a finales de 2012.


 

 

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