Panorama: Filipinas

UNICEF presta ayuda vital a la población tras las inundaciones en Filipinas

Por Philippa Day

ILIGÁN, Filipinas, 20 de marzo de 2012. Hannah Monsalan (12 años) vive en Mandulog, una de las aldeas más afectadas por las crecidas repentinas que arrasaron la región septentrional de Mindanao en diciembre, tras el paso de la tormenta tropical Washi. En una sola noche, la región recibió una cantidad de lluvia equivalente a un mes de precipitaciones en circunstancias normales. Las intensas lluvias convirtieron al río Mandulog en un torrente destructivo que redujo miles de hogares a escombros.

VÍDEO: Un informe de UNICEF sobre el largo camino que tiene por delante la población de Filipinas para recuperarse de las inundaciones.  Véalo en RealPlayer

 

La pequeña vivienda de la familia de Hannah fue levantada en vilo por la crecida y arrastrada hasta que se estrelló contra un cocotero de grandes dimensiones. La niña sobrevivió porque se aferró a un pequeño árbol hasta que fue rescatada. “Nadaba y gritaba, y de pronto perdí de vista a mi madre”, recuerda. “Se me enredó el cabello en una pila de maderos y quedé totalmente cubierta por las aguas. Creí que había llegado mi fin, pero luego pude nadar hasta un sitio más seguro”.

Su madre, sin embargo, no fue tan afortunada.

El desastre natural dejó a la comunidad de la niña en situación vulnerable, rodeada por las aguas estancadas y amenazada por las enfermedades transmitidas por el agua. Muchas familias carecían de techo y muchos niños y niñas estaban agobiados por los recuerdos de la inundación.

Proteger a los niños después del desastre

Cuando ocurre un desastre, la prioridad absoluta de UNICEF consiste en ayudar a que los niños vulnerables se recuperen lo más pronto posible. En Filipinas, UNICEF ha suministrado a las familias alojadas en los centros de evacuados botiquines de higiene y conjunto familiares básicos para el agua, que contienen filtros de agua para que las familias depuren y consuman sin peligro el agua de lluvia. De esa manera se ha logrado evitar brotes de enfermedades transmitidas por el agua.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2012/Day
Hannah Monsalan sentada junto a su maestra, Elsa Abdul, en una de las tiendas de campaña donadas por UNICEF para su uso como aulas provisionales en Mandulog (Filipinas).

“En nuestro barangay hemos recibido 849 botiquines de higiene personal de UNICEF”, comenta Rosa Serenuela, a cargo de la distribución de los suministros de emergencia que llegan a Mandulog. También recibimos 12 retretes móviles. Cuatro están instalados en Upat y la escuela primaria de Tubaran, cuatro en el centro de evacuación y otros cuatro en la escuela primaria de Mandulog. La ayuda que nos prestó UNICEF fue muy importante”.

UNICEF también lleva a cabo exámenes médicos para detectar la desnutrición infantil, distribuye micronutrientes en polvo y suplementos de vitamina A, además de asesorar a padres y madres sobre cómo alimentar de manera adecuada a sus hijos. Los niños con desnutrición grave aguda son remitidos a organizaciones aliadas de UNICEF que pueden brindarles tratamiento y muchos de ellos reciben alimentos terapéuticos de UNICEF. Asimismo se lleva a cabo una campaña de vacunación contra el sarampión.

Otro componente fundamental de las labores de UNICEF es la protección de los niños y niñas del abuso, la explotación y los tratantes de personas. En la región septentrional de Mindanao, UNICEF colabora con el gobierno en la identificación, el rastreo y la reunificación de los niños separados y no acompañados con sus familias, además de brindarles seguimiento para garantizar su seguridad y bienestar.

Sin embargo, persisten las carencias en materia de refugio adecuado para los damnificados, y durante las últimas semanas se ha producido un recrudecimiento de la violencia, incluso de la violencia por razón de género, en los campamentos de desplazados de la zona septentrional de Mindanao. Varios grupos de socorro trabajan para aumentar y mejorar los servicios de seguridad y protección en la región.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2012/Day
Varios alumnos de la escuela primaria de la localidad de Mandulog (Filipinas) comen arroz y frijoles que recibe el centro de educación en el marco de un programa de alimentación escolar que cuenta con el apoyo de UNICEF.

Las escuelas prestan servicios vitales

La escuela primaria de Mandulog, donde estudia Hannah, quedó completamente destruida por el desastre natural. La maestra de la niña, Elsa Abdul, comenta que muchos alumnos se mostraron inicialmente renuentes a asistir a clases en las tres tiendas de campaña que suministró UNICEF para que sirvieran de aulas. Antes de la reanudación de las clases en enero, Abdul y otras maestras informaron a la población acerca de las mochilas, los útiles y otros suministros escolares, las instalaciones sanitarias, el acceso al agua potable y las comidas calientes que los niños iban a recibir de UNICEF y que sirvieron de incentivo para que regresaran a clases.

“Una las principales razones por las que nuestros alumnos regresaron a la escuela fue el apoyo que recibimos de UNICEF”, explica la maestra. El primer día de clase, más de la mitad de los alumnos acudieron a la escuela y su número aumentó aún más con el paso de los días.

Los maestros recibieron capacitación sobre cómo incorporar el apoyo psicosocial en las actividades escolares. “Trato de ayudar a que Hannah y mis otros estudiantes logren su recuperación psicosocial pidiéndoles que escriban sobre sus experiencias”, señala Abdul.

UNICEF también estableció espacios acogedores para los niños en las zonas afectadas por las inundaciones. En esos espacios, voluntarios adecuadamente capacitados ayudan a que los niños se recuperen de las experiencias vividas mediante los juegos, la terapia con actividades artísticas y la narración de cuentos. A tal fin, UNICEF ha enviado a Mandulog 10 tapetes de lona y 17 conjuntos de materiales diseñados para su uso en los espacios acogedores para los niños.

Con la mirada puesta en el futuro

UNICEF también trabaja para fortalecer la capacidad de supervivencia de la población local en caso de desastres futuros. “UNICEF ayuda a los organismos de gobierno nacionales y locales de Filipinas a prepararse para responder de manera más adecuada a las situaciones de emergencia y para prevenir y mitigar los efectos de los desastres futuros”, explica Nonoy Fajardo, especialista de UNICEF.

Hannah espera que todos esos esfuerzos contribuyan a su recuperación a largo plazo. “Aunque mi familia ya no tiene un hogar”, comenta, “quiero terminar mis estudios”.

Abdul se siente optimista con respecto al futuro de la niña. “Hannah es una de las mejores alumnas de mi clase”, explica. “No falta nunca a las lecciones y siempre trabaja con el mayor empeño. Estoy tratando de conseguirle una beca para que pueda cursar estudios secundarios”.


 

 

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