Panorama: Nigeria

Dos gotas para La Meca: La madre de una niña con poliomielitis abre las puertas a la vacunación

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nigeria/2013
Aisha es una activista comunitaria voluntaria en el asentamiento de Hawan Dawaki, en el norte de Nigeria, donde anima a las familias a vacunar a sus hijos contra la poliomielitis.

Por Priyanka Khanna y Jasmine Pittenger

Después de que su hija sufriera los efectos de la poliomielitis porque no recibió la vacuna, una mujer visita las casas de puerta en puerta en su pueblo de Nigeria para asegurarse de que otros niños sean vacunados.

HAWAN DAKI, Nigeria, 8 de mayo de 2013 – Puede que Aisha no sea capaz de leer, pero nunca olvida un nombre, o un niño. “¿Dónde están Hassan, Hassana y los otros niños?” pregunta Aisha a la mujer de la casa desde el umbral. “Hassana está en casa, pero Hassan está fuera”, dice su madre.

“Llámalo, por favor, y también llama a Adnan, Walesa, Rahinatu y Hussaina”, dice ella.

Aisha lleva un hijab azul de UNICEF para cubrirse el cabello, y para que la reconozcan fácilmente como Movilizadora Voluntaria de la Comunidad en Hawan Dawaki, un asentamiento ubicado en Kano, el estado al norte de Nigeria donde vive con sus 10 hijos.

Aisha conoce por su nombre a todos los niños y niñas menores de 5 años que viven en cada uno de los 220 hogares de Hawan Dawaki. Conoce a todos los bebés recién nacidos. Sabe cuál es el estado de vacunación de todas las mujeres embarazadas. Y, sobre todo, sabe cuántos niños han sido vacunados contra la polio.

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© UNICEF Nigeria/2013
Aisha habla con una madre joven sobre la importancia de que sus hijos sean vacunados, pero el marido de la mujer ha prohibido que les vacune.

Uno de cada 200

En esta región hay muchos niños que no reciben la vacuna contra la poliomielitis. A algunos de ellos no se les vacuna porque los padres se niegan a permitirlo, ya sea por miedo o confusión. A veces quedan sin inmunizar debido a que los vacunadores no saben cuál es el número exacto de niños elegibles en el hogar.

Cualquiera que sea la razón, la parálisis irreversible afecta a 1 de cada 200 niños y niñas infectados con el virus.

En este caso, no importa que Aisha no sepa leer. Comprende mejor que nadie esta estadística: “un niño de cada 200”. Lo comprende de la manera en que sólo una madre puede hacerlo, porque la hija de Aisha, Mariyam, era ese niño entre los 200.

Aisha cree que Mariyam, que ahora tiene 6 años, se quedó sin vacunar porque los vacunadores no sabían cuántos niños eran elegibles en su familia para recibir la vacuna. Ella cree que su pequeña hija tiene hoy polio porque el vacunador no conocía su nombre.

Por ello, Aisha camina ahora a lo largo de las veredas ardientes y polvorientas que enlazan las casas de su aldea, golpeando todas las puertas y llamando a cada niño por su nombre.

“¿Sabes por qué estoy aquí?” pregunta Aisha desde otro umbral.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nigeria/2013
Hablar con los líderes de la comunidad es parte vital del trabajo de Aisha de aumentar la conciencia pública.

“Sí”, responde una madre joven con el bebé en brazos.

“¿Todavía sigues sin aceptar la vacuna?” la sonrisa de Aisha se desvanece.

“No, él no nos lo permite”. El rostro de la mujer muestra tristeza, pero los deseos de su marido son claros.

Aisha no se rinde. Opina sobre los posibles malentendidos que la familia pueda tener acerca de la vacuna. Entonces dice:

“¿Sabes que para ir a la ciudad santa de La Meca desde Nigeria, tienes que tomar gotas contra la poliomielitis, ya que Nigeria es un reservorio del virus?”

Es poco probable que la mayoría de los niños de esta pobre y remota parte de Kano lleguen nunca a hacer el hajj, la peregrinación a La Meca que se considera como el punto culminante en la vida de un musulmán. Sin embargo, no es probable que nadie discuta lo que se requiere para ir a La Meca.

La mujer permanece en silencio. Tal vez ella le comente a su marido lo que Aisha le ha dicho, pero está claro que ella no tiene poder para tomar una decisión.

Un pie en la puerta

Es un equilibrio delicado. Para hacer su trabajo, Aisha debe depender de la aprobación de las autoridades locales, religiosas y de otro tipo, la mayoría de las cuales, en esta parte de Nigeria, son hombres. Y sin embargo, sin las mujeres como Aisha, que pueden “poner un pie en la puerta” donde muchas mujeres nunca podrían abrir la puerta a un hombre, el esfuerzo para erradicar la polio en Nigeria no sería posible.

Desde que comenzó su trabajo, Aisha ha llegado a 56 familias más de lo que solía hacerlo el equipo de vacunación. Gracias a ella, otros 159 niños recibieron la vacuna contra la polio en este asentamiento de alto riesgo.

Ampliar la escala

A principios de este año, un deterioro de la seguridad y las trágicas muertes de los trabajadores de vacunación obligaron a suspender las actividades de inmunización en el estado de Kano. Durante dos meses, comunidades enteras quedaron sin vacunar. Afortunadamente, las actividades se reanudaron con una campaña de vacunación realizada en abril de 2013.

Ahora en el estado de Kano, 557 voluntarios como Aisha llaman de nuevo a las puertas como parte de la campaña de comunicación contra la poliomielitis. Hay cerca de 2.200 voluntarios que trabajan en ocho estados de alto riesgo en Nigeria, con planes para ampliar el proyecto este año.

Mientras tanto, Aisha continúa su labor. Camina por las calles polvorientas. Llama a las puertas. A veces, cuando se abre una puerta, escuchará palabras como éstas: “Él no me lo permite”.

Aisha ya no puede impedir lo que le pasó a su hija. Pero siempre, siempre persistirá para asegurarse de que lo mismo no les ocurra a otros niños.


 

 

Fotografía UNICEF: Llegar a todos los niños

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