Mozambique

La prevención y el tratamiento contra el paludismo salva vidas infantiles en Mozambique

El “Día mundial del paludismo” resalta los progresos y desafíos

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mozambique/2010/Williams
A health workers gives a lesson Un agente sanitario de la clínica São José Mavuzi, en el distrito rural de Chiuta de la provincia mozambiqueña de Tete, da una explicación sobre cómo dormir bajo un mosquitero.
Por Shantha Bloemen

La celebración de este año del “Día mundial del paludismo”, que tiene lugar el 25 de abril, está dedicada al logro de la cobertura universal mediante intervenciones esenciales de lucha contra el paludismo. A continuación, un artículo sobre los avances y los retos aún pendientes en Mozambique, un país donde el paludismo tiene carácter endémico.

PROVINCIA DE TETE, Mozambique, 23 de abril de 2010 – Cuando Bonita Gomes, de tres meses de edad, llegó a la clínica rural tras un viaje de 30 kilómetros en motocicleta, los análisis de sangre que se le hicieron confirmaron lo peor: la niña sufría paludismo grave con complicaciones. Pese a las transfusiones de sangre y al tratamiento con quinina que recibió tras ser internada en el hospital provincial de Tete, Bonita entró en estado de coma.

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En Mozambique, el paludismo es la principal causa de mortalidad de los niños y niñas menores de cinco años. En la región de las provincias centrales del país, donde vive Bonita, una tercera parte de las muertes de niños se debe a esa enfermedad. El paludismo también atenta contra la capacidad productiva del país y es uno de los factores determinantes de la pobreza que afecta a gran parte del continente africano.

La detección precoz del paludismo
“Aún es imposible saber si Bonita sobrevivirá”, afirma la Dra. Juliana Anibal Malichocha, que atiende a la niña en el hospital. “Su estado todavía es muy grave”.

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Anna, una niña de apenas cuatro días de vida, duerme pacíficamente sobre una esterilla en el hogar de su familia, en la provincia de Tete, en Mozambique. Los padres de Anna no habrían podido adquirir un mosquitero, pero recibieron uno gratis de un programa al que presta apoyo UNICEF.

La Dra. Malichocha agrega que los casos graves, como el de Bonita, se pueden evitar mediante la detección precoz del paludismo. “Cuando llegan aquí en la etapa inicial de la enfermedad, tenemos más posibilidades de salvarles la vida”, comenta.

Las 52 camas con que cuenta la sala pediátrica del hospital provincial por lo general están ocupadas por niños y niñas con paludismo. La vecina clínica para pacientes ambulatorios también está constantemente repleta de madres y niños y niñas de corta edad que esperan turno para recibir tratamiento.

En el pequeño laboratorio del hospital se llevan a cabo entre 60 y 70 análisis de sangre por día, lo que representa un sensible aumento con respecto a los años anteriores. El aumento se debe principalmente al empleo de nuevos métodos rápidos de diagnóstico del paludismo. La nueva tecnología posibilita la detección rápida de la enfermedad y, por consiguiente, facilita el inicio temprano de su tratamiento.

La Dra. Luisa Cumba, Directora de Salud de Tete, señala que en la provincia el paludismo “es la principal causa de hospitalización y de mortalidad, especialmente de los niños menores de cinco años”. La funcionaria añade que para lograr la reducción de la mortalidad infantil en la región resulta imprescindible prevenir la propagación del paludismo. Sin embargo, debido a que sólo se cuenta con 41 doctores para tratar a los 150.000 habitantes de la provincia, es frecuente que los casos de paludismo como el de Bonita no sean diagnosticados hasta que resulta demasiado tarde.

Prevención y tratamiento

En sitios como la provincia de Tete, la erradicación del agente vector del paludismo —los mosquitos que proliferan en las aguas estancadas y en los lugares donde las condiciones sanitarias son deficientes— puede resultar una tarea difícil. A pesar de a ello, la combinación de las medidas de prevención y las labores de tratamiento han ido mitigando los efectos de la enfermedad en todo Mozambique.

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Una mujer recibe un mosquitero tratado con insecticida de larga duración durante la primera actividad de distribución universal de esos elementos de protección que se desarrolló en el distrito de Kaunda, en la provincia mozambiqueña de Tete.

Desde hace tres años, el Ministerio de Salud de Mozambique lleva a cabo una agresiva campaña estratégica de reducción de esa enfermedad mortal, con el objetivo final de erradicarla completamente. Esa campaña recibe apoyo de la Unión Europea, UNICEF, el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria y otros aliados. El empleo de los análisis de diagnóstico rápido en todos los distritos, así como el mejoramiento de la gestión individualizada de los casos, ha hecho posible que los niños enfermos reciban tratamiento más rápidamente y que se prevengan de esa manera las complicaciones del paludismo, una enfermedad que puede ser mortal para los niños, cuyo sistema inmunológico no está completamente desarrollado.

Ahora, el objetivo es llevar los servicios a todas las comunidades en lugar de esperar que los pacientes acudan a las clínicas. La meta a largo plazo consiste en garantizar que nadie contraiga la enfermedad.

La distribución de mosquiteros

Entre 2000 y 2009, UNICEF apoyó la distribución en todo el país de casi tres millones de mosquiteros tratados con insecticida, que se entregaron a mujeres embarazadas; niños y niñas huérfanos, vulnerables o menores de cinco años; y personas con VIH. El número total de mosquiteros suministrados a los pobladores de Mozambique por UNICEF y sus aliados supera los siete millones.

En apenas un año, en la provincia de Tete se han logrado resultados asombrosos. Según la Dra. Cumba, los casos de paludismo y el número de muertes debidas a esa enfermedad se han reducido en un 68% y un 89%, respectivamente.

“Es posible prevenir el paludismo, especialmente si la población comprende la gravedad del peligro que representa esa enfermedad y entiende que se puede evitarla mediante el uso de los mosquiteros”, señala Barbara Kerstiens, Asesora de la delegación de la Unión Europea en Mozambique. “Durmiendo bajo la protección de un mosquitero se puede evitar la muerte de un niño, una niña o una mujer embarazada”.

Un profundo compromiso

Pese a los éxitos logrados, para alcanzar la meta de que todos los hogares de Mozambique cuenten con mosquiteros tratados con insecticida será necesario un profundo compromiso por parte de todos los aliados.

“Mozambique es uno de los países más pobres de África”, explica Kerstiens. “A pesar de contar con líderes capaces que tienen una visión de cómo debe ser el desarrollo nacional, Mozambique necesita apoyo, especialmente para posibilitar la distribución de mosquiteros a la población rural”.

Una vez distribuidos los mosquiteros, el reto siguiente consiste en que la población aprenda a emplearlos.

“Una cosa es distribuir los mosquiteros, y otra muy distinta lograr que todos los usen”, comenta el Dr. Paul Ngwakum, Especialista en Salud Maternoinfantil de la Oficina de UNICEF en Mozambique. “Es un trabajo de educación difícil, porque debemos convencer a la población sobre la necesidad de modificar su comportamiento”.

Los datos estadísticos recientes indican que la proporción de niños y niñas menores de cinco años que duermen bajo mosquiteros aumentó del 10% en 2003 al 42% en 2008. “Es bueno saber que en los últimos años el número de personas que usan mosquiteros ha ido aumentando”, termina diciendo el Dr. Ngwakum.


 

 

Vídeo (en inglés)

9 de abril de 2010: La corresponsal de UNICEF, Kyle O’Donogue, informa sobre la exitosa campaña contra el paludismo que se lleva a cabo en Mozambique.  VÍDEO  alta | baja

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Alianza de UNICEF con la Comisión Europea (en inglés)

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