Salud

La respuesta internacional

Desde 1978, año en que la OMS y el UNICEF copatrocinaran la Conferencia Internacional sobre Atención Sanitaria Primaria, un hito en la historia de la salud, el UNICEF ha trabado alianzas con gobiernos nacionales y otros actores clave al objeto de crear y llevar a la práctica estrategias destinadas a mejorar la salud de la infancia y las mujeres.

El UNICEF, junto con la OMS, encabezó a principios de la década de 1980 una movilización de la comunidad internacional con el objeto de promover una serie de medidas estratégicas de bajo coste y fuerte repercusión destinadas a reducir el número de muertes infantiles prevenibles. Debido a su éxito en la reducción de muertes y la mejora de la salud infantil, este esfuerzo es popularmente denominado “revolución de la supervivencia y el desarrollo infantil”. Los esfuerzos dirigidos a promover la supervisión del crecimiento, la rehidratación oral, la lactancia materna, la inmunización contra las principales enfermedades mortales que amenazan a la infancia, el espaciamiento de los embarazos, la higiene alimenticia y, más tarde, la educación de las mujeres se erigieron en piedra angular del trabajo del UNICEF en el sector sanitario.

A mediados de la década de los ochenta, la inmunización infantil en todo el mundo devino la actividad principal de los programas de salud del UNICEF. De este modo ayudó a fortalecer los sistemas sanitarios, con la creación de una conciencia y una demanda y mediante la información y la movilización social.

Con el agravamiento de la epidemia de VIH/SIDA a finales de la década de los ochenta, el UNICEF comenzó a ampliar el ámbito de sus actuaciones a la salud reproductiva, poniendo especial énfasis en la prevención del contagio de enfermedades de transmisión sexual y el VIH entre los adolescentes.

Un hito en la salud infantil

La Cumbre Mundial en favor de la Infancia celebrada en 1990, supuso un hito en las actividades del UNICEF en pro de la salud materna e infantil. Este grupo de dirigentes mundiales, el más grande reunido hasta entonces, designó una serie de objetivos alcanzables en materia de salud, nutrición, educación, abastecimiento de agua y saneamiento, y se propuso, además, el abrumador objetivo de reducir la mortalidad infantil y del neonato en una tercera parte como mínimo y la mortalidad materna en un 50%. Estos objetivos trazaban la singladura del desarrollo humano hasta el final de la década. Unos 155 países elaboraron programas nacionales dirigidos a poner en práctica los objetivos de la Cumbre. Más de 100 países efectuaron sondeos con ayuda de diversas instituciones de las Naciones Unidas, donantes, universidades, organizaciones de investigación y organizaciones no gubernamentales (ONG).

En el año 2000, un momento único y simbólico, 189 Estados Miembros de las Naciones Unidas ratificaron su responsabilidad conjunta “para con todas las gentes del mundo, en especial los más vulnerables y, en concreto, con la infancia del mundo, en cuyas manos reside el futuro”. Se comprometieron a una serie de objetivos, los Objetivos de desarrollo del milenio , dirigidos a disminuir la pobreza y alcanzar un desarrollo sostenible.

A continuación se celebró en 2002 el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre la Infancia. En él, los dirigentes mundiales evaluaron los progresos alcanzados desde la Cumbre Mundial y establecieron una serie de objetivos adicionales consistentes, de manera específica, en garantizar los derechos de todos los niños y niñas. Cerca de 180 países ratificaron el documento resultante, Un mundo apropiado para la Infancia.

La nueva agenda, resultado de más de dos años de forja de consenso, pone de relieve cuatro prioridades fundamentales: promover una vida saludable y una enseñanza de calidad para todos, proteger a la infancia del maltrato, la explotación y la violencia, y combatir el VIH/SIDA.


 

 

El camino que queda por andar

Los Objetivos de desarrollo del milenio y Un mundo apropiado para la infancia

El programa sanitario del UNICEF se centra en la actualidad, de forma específica, en el logro de los siguientes objetivos, como parte del compromiso adquirido por la comunidad internacional en los Objetivos de desarrollo del milenio y Un mundo apropiado para la infancia:

  • Para 2010, reducir el índice de mortalidad del bebé y del menor de cinco años en al menos en una tercera parte, con vistas a reducirlo en dos terceras partes para 2015; 
  •  Para 2010, disminuir la mortalidad materna en al menos una tercera parte, con vistas a reducirla en dos terceras partes para 2015; y
  •  Para 2005, reducir en un 25 % la prevalencia del VIH entre los jóvenes de ambos sexos de edades comprendidas entre los 15 y 24 años en los países más afectados, y en un 25% a escala mundial para 2010.
    Si desea saber más acerca de los avances en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio haga clic aquí.
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