Salud

Salud materna y neonatal

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ99-0816/ LeMoyne
Un empleado sanitario mide el abdomen de una embarazada durante una exploración en un centro de salud comunitario. Viet Nam.

Desafíos

En la mayoría de los países, la mortalidad infantil ha disminuido en las décadas recientes. Sin embargo, la mortalidad materna y neonatal generalmente no ha sufrido cambios.

La mortalidad del neonato abarca casi el 40 por ciento de las 9,7 millones de muertes estimadas de niños menores de cinco años y casi el 60 por ciento de las muertes durante el periodo neonatal. Esto significa que los recién nacidos tienen 500 veces más probabilidades de morir durante el primer día de vida que durante su primer mes. El número absoluto más alto de muertes de recién nacidos ocurre en Asia meridional – India contribuye un cuarto del total mundial – pero las tasas nacionales más altas de mortalidad neonatal ocurren en el África subsahariana.

Un factor común en estas muertes es la salud de la madre. Cada año, más de medio millón de mujeres mueren anualmente debido a complicaciones del embarazo y el alumbramiento. Los bebés cuyas madres han muerto durante el parto tienen una mucha mayor posibilidad de morir en su primer año que aquellos cuyas madres permanecen vivas. El 99% de los casos de mortalidad materna y de los recién nacidos ocurre en el mundo en desarrollo, donde más de un 50% de las mujeres aún dan a luz sin la asistencia de personal sanitario capacitado. Se trata de una reveladora muestra de la desigualdad en materia de acceso a la atención de la salud de buena calidad.

Un 80% de las muertes maternas se debe a causas obstétricas directas, como las hemorragias, las infecciones, los problemas de hipertensión durante el embarazo y las complicaciones de abortos realizados en condiciones insalubres. Por cada mujer que muere debido a complicaciones en el alumbramiento, otras 20 sufren lesiones, infecciones o discapacidades que son ignoradas o no reciben tratamiento, y que suelen ser causa de dolores crónicos, o de exclusión social y económica de por vida.

En general, se trata de complicaciones que no pueden ser previstas o prevenidas. Todas las mujeres embarazadas corren riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo, el alumbramiento y el posparto. Sin embargo, las mujeres y las familias pueden aprender a evitar los embarazos no planificados, y en caso de que las mujeres queden embarazadas, pueden aprender acerca de la importancia de la atención prenatal, los síntomas y señales de peligro, la planificación de las consultas de emergencia al personal médico y la elección de métodos seguros de parto. Cuando se suscitan problemas pero las pacientes son remitidas a los servicios de salud adecuados, las complicaciones se pueden tratar en establecimientos sanitarios que cuenten con los equipos, suministros y medicamentos adecuados y personal sanitario suficientemente capacitado.

Soluciones

La mejora de la salud y la nutrición de las futuras madres y proveer una Seguridad Social reproductiva de calidad es fundamental para tratar muchas de las causas subyacentes de la mortalidad infantil.

Debido a que casi la mitad de todas las muertes de recién nacidos ocurren en las 24 horas posteriores al alumbramiento, y a que casi un 75% de ellas sucede en la primera semana posterior al parto, las estrategias deben concentrarse en la prestación integral y continuada de atención de la salud. Se trata de un enfoque que abarca el aumento del acceso a la atención prenatal durante el embarazo, el mejoramiento de la gestión de los partos normales a cargo de parteras capacitadas, el acceso a la atención obstétrica y neonatal de emergencia en caso necesario, y la atención oportuna de la madre y el recién nacido. Además de estrechar los vínculos entre los diversos niveles de atención en los establecimientos sanitarios, la prestación integral y continuada de la atención de la salud se refiere al fortalecimiento de los vínculos entre las comunidades y los establecimientos sanitarios.

No se debe aceptar el mito de que la única manera de prestar atención a los recién nacidos enfermos consiste en tratarlos en unidades hospitalarias de atención de la salud neonatal de alto costo. Existen pruebas de que es posible reducir en gran medida la mortalidad y la morbilidad de los recién nacidos mediante la implementación en los establecimientos sanitarios y en los hogares de intervenciones simples y de bajo costo durante el alumbramiento y en los días y semanas posteriores al parto, cuando la madre y el hijo están más amenazados. Entre esas prácticas fundamentales figuran secar al recién nacido y cuidar de que no se enfríe, comenzar a amamantarlo tan pronto como sea posible inmediatamente después del parto y apoyar a la madre para que pueda amamantar a su hijo de manera exclusiva, prestar atención especial a los niños con bajo peso al nacer y diagnosticar y tratar a tiempo los problemas de salud de los recién nacidos, como la asfixia y la sepsis.

En su mayoría, se trata de prácticas de atención de la salud que las familias pueden realizar por ellas mismas, o con la ayuda de un agente sanitario comunitario. Éste podría participar en el alumbramiento cuidando al recién nacido, o visitar a la madre y al hijo en las primeras 24 horas posteriores al parto, además de una o dos veces más durante la primera semana. Ese es un aspecto fundamental debido a que más de un 50% de las muertes de recién nacidos ocurren en el hogar, y a que en muchos países no se hará realidad hasta dentro de muchos años el objetivo a largo plazo de preparar un número suficiente de parteras capacitadas que puedan asistir a los alumbramientos. Los expertos calculan que si se lograra más de un 90% de cobertura de esas intervenciones fundamentales en las comunidades y los establecimientos de atención de la salud sería posible reducir la tasa de mortalidad neonatal en un 70%.

Durante en decenio pasado UNICEF adoptó un enfoque de la salud materna holístico basado en los derechos. Con esa perspectiva, UNICEF trabaja para realzar el papel de la mujer, prevenir el matrimonio adolescente, fomentar la educación de las niñas, eliminar la mutilación /escisión genital femenina y dar apoyo al desarrollo de las aptitudes para la vida de las adolescentes. UNICEF respalda el mejoramiento de la atención de la salud prenatal (por medio de la vacunación contra el tétanos, la distribución de mosquiteros tratados con insecticida, el tratamiento preventivo intermitente del recién nacido y la nutrición); la Prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo, y el aumento el acceso de las mujeres a los tratamientos contra el VIH. Acorde con las necesidades de cada país, UNICEF también apoya la preparación de parteras capacitadas, los programas de atención obstétrica de emergencia y, recientemente, diversas iniciativas de mejoramiento de la atención del recién nacido.

Investigaciones recientes dadas a conocer por Lancet Series (en inglés) sobre la supervivencia de los niños y niñas (2003), la supervivencia de los recién nacidos (2005) y la supervivencia de las madres (2006), así como acerca de la salud reproductiva (2006), indican que mediante un conjunto de intervenciones de una magnitud acorde con la gravedad del problema se pueden reducir sustancialmente las tasas de mortalidad materna y de los recién nacidos. En algunos casos, y en especial cuando se trata de salvar las vidas de las madres, tales intervenciones deben ponerse en práctica en instalaciones de atención obstétrica de emergencia básica o integral. Muchas otras, en cambio, y especialmente cuando están dirigidas a la atención de los recién nacidos, aunque sin excluir a las madres, pueden quedar a cargo de agentes sanitarios de la comunidad o enfermeras itinerantes.

Alianzas e iniciativas mundiales

En colaboración con los gobiernos y sus aliados, UNICEF puede prestar asistencia en la elaboración y desarrollo de programas de atención materna y de los recién nacidos basada en el hogar que se fundamenten en modelos exitosos de trabajo de los agentes sanitarios comunitarios o las agrupaciones de mujeres de las comunidades, mientras se fortalecen los establecimientos sanitarios y los enlaces entre las comunidades y los hospitales que prestan atención de emergencia. En el plano nacional, la concreción de esos objetivos puede requerir enfoques diversos cuyas características dependerán de las necesidades y realidades de cada país.

En el plano mundial, UNICEF es uno de los principales integrantes de la Alianza para la Salud de la Madre, del Recién Nacido y del Niño, y colabora estrechamente con varias organizaciones hermanas de las Naciones Unidas, como del Fondo de Población (La maternidad sin Riesgos, en inglés) y la OMS (Iniciativa encaminada a reducir los riesgos del embarazo, en inglés).


 

 

ODM 4 y 5

  • Reducir la tasa de mortalidad infantil en dos terceras partes para 2015.
  • Reducir la tasa de mortalidad maternal en tres cuartas partes para 2015.
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