Salud

Atención sanitaria en situaciones de emergencia

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ99-0620/ Pirozzi
Nabil Rebh, de 18 meses de edad, reconfortado por su madre que está sentada a su lado en la cama, recibe oxígeno de una bombona; a su lado, otra mujer permanece de pie junto a la cama de su hijo. Basra, el Iraq.

Las emergencias, tanto naturales como humanitarias (surgidas de conflictos políticos o bélicos) tienen graves consecuencias para la salud de la población afectada. Los niños, las niñas y las mujeres son particularmente vulnerables a la desnutrición, a la enfermedad y a la violencia. En la pasada década se calcula que 2 millones de niños y niñas murieron a consecuencia de conflictos armados. Esto se debe en buena parte a la interrupción de los servicios sociales y de salud ya existentes. A menudo, esta situación se agrava con el desplazamiento de la población, la dificultad para conseguir alimentos y otros artículos esenciales, el hacinamiento, y la mala calidad del agua y de las instalaciones sanitarias. Por lo tanto, el exceso de morbilidad y mortalidad es el resultado de causas indirectas, como la desnutrición y las enfermedades transmisibles, que se producen tras conflictos bélicos o desastres naturales.

Los niños y niñas menores de cinco años poseen los índices más elevados de mortalidad en las situaciones de emergencia. Siete de los países con tasa de mortalidad más alta del mundo de menores de cinco años están sufriendo un conflicto bélico o sus consecuencias. Aproximadamente el 75% de estas muertes se deben a enfermedades transmisibles. Las diarreas, las infecciones respiratorias agudas, el paludismo, el sarampión y la desnutrición son las principales enfermedades mortales en estos escenarios. Otras enfermedades transmisibles como la meningitis, el VIH/SIDA y la fiebre tifoidea pueden ser asimismo causas importantes de morbosidad y mortalidad. La mayoría de estas muertes suceden en las primeras fases de una emergencia y pueden prevenirse con la oportuna aplicación en la salud pública de unas intervenciones adecuadas y rentables.

Hoy en día las pruebas empíricas indican que los servicios preventivos, como las inmunizaciones contra el sarampión y otras enfermedades que se pueden evitar mediante vacunas y el suministro de mosquiteros tratados con insecticida para prevenir el paludismo, junto con un diagnóstico precoz y tratamiento de la diarrea (con ORS y zinc), de las infecciones respiratorias agudas (con los adecuados antibióticos) y del paludismo (con una terapia de artemisina combinada) podrían reducir, rápida y considerablemente, la mortalidad en las emergencias.

¿Cómo ayuda UNICEF?

En situaciones de emergencia, los objetivos principales de las intervenciones de UNICEF van dirigidos a: (1) prevenir la mortalidad y reducir la morbilidad y el sufrimiento entre los niños y niñas y las mujeres durante la fase de “aparición” de una emergencia, cuando las amenazas a la salud son mayores y la calidad de los servicios es más deficiente; (2) asegurar la pronta restauración de los servicios de salud periféricos y de los programas de salud pública, y contribuir a un sistema sostenible de atención médica para después de la situación de emergencia.

A través de los Compromisos básicos para la infancia en situaciones de emergencia, UNICEF aspira a promover el acceso a servicios de salud básicos de calidad en colaboración con otros asociados. Las intervenciones de UNICEF en relación con la salud y la nutrición, como se exponían en los Compromisos, están clasificadas en dos fases, las primeras seis a ocho semanas y el periodo posterior a la reacción inicial.

Las primeras seis a ocho semanas

Una rápida evaluación dentro de las primeras 48 a 72 horas para determinar:

  • Las necesidades programáticas en todos los sectores. 
  • La capacidad de UNICEF para actuar en el contexto dado y cumplir con su cometido. 
  • La vacunación contra el sarampión de todos los niños y niñas desde los 6 meses hasta los 14 años, incluyendo aportaciones vitales como equipos de cadenas de frío, ayudas operativas, formación y movilización social. 
  • Un suplemento de vitamina A para todos los menores de cinco años. 
  • La provisión de medicamentos esenciales, materiales de salud de emergencia, kits para la asistencia tras una violación y otros suministros indispensables para la salud según el contexto. 
  • La introducción de un control y supervisión nutricional. 
  • El apoyo alimentario a las madres y a los niños y niñas, incluida la alimentación del recién nacido y del niño o niña de corta edad, y una nutrición terapéutica y suplementaria apropiada al contexto.

Periodo posterior a la reacción inicial

  • Apoyar la creación de los servicios esenciales de atención médica, incluidos los servicios de información, tratamiento de las enfermedades infantiles en el propio hogar, servicios de atención obstétrica de emergencia y asistencia individualizada a enfermedades comunes en la infancia (diarrea, infecciones respiratorias agudas y paludismo).
  • Vacunar contra el tétano a todas las mujeres embarazadas y a las que estén en edad fértil, e incluir aportaciones urgentes, como equipos de cadena de frío, ayudas operativas, adiestramiento y movilización social. 
  • Ayudar permanentemente a la alimentación de los bebés y los niños y niñas de corta edad, a la nutrición complementaria y a proporcionar una alimentación suplementaria y terapéutica, si fuera necesaria. 
  • Brindar educación sobre la salud y la nutrición, incluida la lactancia materna, prácticas seguras de la maternidad, prevención del VIH y fomento de la higiene.

Los esfuerzos de UNICEF deben encaminarse desde el principio a identificar y utilizar los servicios locales de salud ya existentes para la puesta en práctica de las actividades de emergencia relativas a la salud.

UNICEF trabaja en estrecha cooperación y coordinación con otras instituciones, en las que se incluyen otros organismos de las Naciones Unidas e instituciones gubernamentales y no gubernamentales (ONG). El Comité Permanente entre Organismos adoptó para las situaciones de emergencia el “método de liderazgo integrado” como una parte del proceso de reforma humanitaria basado en deficiencias descubiertas en las intervenciones humanitarias durante la Evaluación de las Intervenciones Humanitarias llevada a cabo en 2005. Este método pretende reforzar la aptitud de los organismos a la hora de responder de manera eficaz en las emergencias por medio de una coordinación más sólida, una mayor capacidad de previsión y un aumento de responsabilidad. UNICEF apoya totalmente el proceso de reforma humanitaria y la iniciativa de crear el método integrado, coordinado por la OMS. Con esta importante presencia operativa en la mayoría de los países, a nivel nacional y subnacional, UNICEF tiene que realizar una importante labor para asegurar unas medidas de salud eficaces en casos de emergencia.

UNICEF prepara y evalúa sus actividades en emergencias para asegurarse de que reúnen niveles de calidad internacional en intervenciones humanitarias como las guías del Proyecto SPHERE. Además, las lecciones aprendidas de previas experiencias se incorporan a los esfuerzos constantes por mejorar la calidad de la futura programación de emergencia.

Con el fin de lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en particular el ODM 4, UNICEF garantiza que sus intervenciones sanitarias en casos de emergencia se vinculen a cometidos a largo plazo que aumenten en escala actividades para la supervivencia del niño, sobre todo en países con elevada mortalidad entre los menores de cinco años. El propósito es ampliar gradualmente los conjuntos de servicios sanitarios de emergencia hasta un paquete de servicios más completo para la supervivencia infantil cuando un país pasa de un programa de emergencia a uno de desarrollo.


 

 

Hojas de datos

Principios rectores del UNICEF en las situaciones de emergencia (pop-up)

Instantáneas: actuaciones recientes de atención sanitaria del UNICEF en situaciones de emergencia (pop-up)

Aliados mundiales

La Oficina del UNICEF de Programas de Emergencia es el centro institucional que coordina la asistencia en situaciones de emergencia, las políticas humanitarias, la seguridad del personal y la colaboración con otros aliados que prestan ayuda humanitaria.

En las situaciones de emergencia, el UNICEF trabaja estrechamente con la  Organización Mundial de la Salud (OMS) (vínculo externo), el Programa Mundial de Alimentos y otros organismos de las Naciones Unidas, así como con organizaciones no gubernamentales (ONG) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (vínculo externo.

El Proyecto Esfera (vínculo externo), que fue puesto en marcha por un grupo de organismos de ayuda humanitaria, entre lo que figura el UNICEF, ha elaborado una Carta Humanitaria que establece los niveles básicos de asistencia universal: abastecimiento de agua y saneamiento, nutrición, ayuda alimenticia, planificación y ubicación de refugios y servicios de salud..

En caso de producirse un brote epidémico de cualquier enfermedad susceptible de prevención mediante vacuna, el UNICEF, que es uno de los mayores compradores de vacunas, se encuentra capacitado para responder con rapidez a la demanda creciente de vacunas de cualquier país. El UNICEF es miembro del Grupo Internacional de Coordinación (vínculo externo) para el suministro de vacunas en los brotes epidémicos de meningitis.

Los vínculos externos abren otras ventanas que le conducen a sitios web que no pertenecen al UNICEF.

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