Salud

La diarrea

La diarrea aguda sigue siendo una de las principales causas de mortalidad infantil.

Las enfermedades diarreicas provocan anualmente casi dos millones de muertes de menores de cinco años, lo que las coloca en el segundo lugar entre las causas principales de mortalidad infantil a nivel mundial.

Las sales y la terapia de rehidratación oral, que UNICEF y la OMS emplean desde fines del decenio de 1970 han resultado muy útiles en la lucha contra la diarrea infantil. Se calcula que en el decenio de 1990 esas formas de tratamiento salvaron más de un millón de vidas por año. Según algunos indicadores, sin embargo, en algunos países podría estar disminuyendo el nivel de conocimientos y de empleo de las terapias de gestión de la diarrea que se pueden llevar a cabo en los hogares de los niños y niñas afectados por la diarrea.

Fuente: Progress for Children, 2007

Entre las medidas eficaces de prevención de la diarrea infantil figuran el fomento del amamantamiento exclusivo, el incremento de las tasas de suministro de suplementos de vitamina A, el mejoramiento de las condiciones de higiene, el aumento de las fuentes mejoradas de agua potable e instalaciones sanitarias, la promoción del consumo de zinc y la inmunización contra el rotavirus.

La gestión mejorada de la diarrea reduce la mortalidad infantil

Dos avances recientes en materia de gestión de las enfermedades diarreicas –las nuevas sales de rehidratación oral que contienen concentraciones más bajas de glucosa y sales y el suministro de suplementos de zinc como parte del tratamiento y las vacunas contra el rotavirus– pueden reducir de manera drástica el número de muertes de niños y niñas. Los nuevos métodos, que se emplean de manera paralela a la prevención y el tratamiento con los líquidos adecuados, el amamantamiento, la alimentación constante y el uso selectivo de antibióticos, pueden reducir la duración y gravedad de los episodios de diarrea, así como la incidencia de la enfermedad. Las familias y las comunidades desempeñan un papel fundamental con respecto al logro de los objetivos referidos a la gestión de la enfermedad, ya que pueden garantizar la práctica habitual de las nuevas recomendaciones en los hogares, la comunidad y los establecimientos sanitarios.

Las recomendaciones actualizadas, que fueron elaboradas por UNICEF y la OMS en colaboración con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y expertos de todo el mundo, se basan en recomendaciones anteriores pero tiene en cuenta los resultados de las investigaciones más recientes. El éxito en la lucha contra la diarrea depende de que los gobiernos y la comunidad médica acepten las bases científicas y reconozcan los beneficios de estos tratamientos. También depende del enriquecimiento de los conocimientos de las familias en materia de prevención y tratamiento de la diarrea y de que las familias que reciben menos servicios de los que les corresponden obtengan suficiente información y apoyo.

Las recomendaciones actualizadas hacen hincapié en la comprensión por parte de las familias y comunidades de la prevención, la detección y la gestión adecuada de la diarrea. Cuando esas recomendaciones se conviertan en práctica habitual, las personas que tengan a cargo niños con diarrea podrán tomar medidas inmediatas de tratamiento de esos niños ante los primeros síntomas de la enfermedad.

Las madres, los padres o las personas que cuidan a los niños en general deberían:

  • Mejorar la higiene mediante el lavado de las manos con jabón, aumentar el empleo de las fuentes mejoradas de agua potable y las instalaciones de saneamiento.
  • Prevenir la deshidratación mediante el suministro temprano en el hogar de mayores cantidades de líquidos adecuados, así como de sales de rehidratación oral si se contara con ellas.
  • Suministrar diariamente al niño o niña con diarrea 20 miligramos de suplementos de zinc durante 10 a 14 días como parte del tratamiento antidiarreico.
  • Fomentar el amamantamiento exclusivo e incrementar la lactancia y toda otra forma de alimentación durante los episodios de diarrea aguda y con posterioridad a los mismos.
  • Detectar los síntomas de deshidratación y llevar al niño o niña a un profesional de la salud que le suministre sales de rehidratación oral o una solución electrolítica intravenosa, además de ponerse al tanto sobre los otros síntomas que requieran tratamiento médico, como por ejemplo, los rastros de sangre en la diarrea.

Los agentes sanitarios y el personal médico general deberían

  • Aconsejar a las madres que ante los primeros síntomas de la enfermedad comiencen a suministrar a los niños con diarrea los líquidos adecuados de los que dispongan en su hogar.
  • Tratar la deshidratación con la solución de sales de rehidratación oral (o con una solución electrolítica intravenosa cuando se trate de casos de deshidratación grave) y suministrar diariamente al niño afectado 20 miligramos de suplementos de zinc durante 10 a 14 días.
  • Hacer hincapié en la importancia de la alimentación continua o del aumento del amamantamiento durante cada episodio de diarrea, y del aumento de la alimentación durante el mismo.
  • Usar antibióticos solamente cuando sea necesario (por ejemplo, cuando se detecte sangre en la diarrea o disentería) y abstenerse de suministrar medicamentos antidiarreicos.
  • Aconsejar a las madres acerca de la necesidad de dar a los niños más líquidos y de continuar alimentándoles durante los casos de diarrea aguda.
  • Fomentar las prácticas higiénicas, el saneamiento ambiental y el suministro de agua potable.
  • Fomentar y garantizar el suministro adecuado de suplementos de vitamina A.


UNICEF, la OMS y sus aliados brindan apoyo a esas medidas de las siguientes maneras:

  • Llevando a cabo actividades de promoción, facilitando e invirtiendo recursos con el objetivo de que los países adopten y pongan en práctica esas recomendaciones actualizadas.
  • Colaborando con los gobiernos y el sector privado, incluso con las organizaciones no gubernamentales y las empresas comerciales, para difundir y poner en práctica velozmente esas recomendaciones.
  • Garantizando que se disponga de suministros adecuados de las nuevas sales de rehidratación oral y los suplementos de zinc.
  • Colaborando con las actividades de comunicación orientadas a mejorar la prevención y la gestión de la diarrea, incluso del fomento del empleo sistemático de las nuevas sales de rehidratación oral y los suplementos de zinc.
  • Colaborando con los países a fin de crear capacidad local para iniciar y ampliar el uso de los suplementos de zinc en el marco de la gestión de la diarrea.
  • Colaborando con los gobiernos para fomentar el empleo de vacunas contra el rotavirus, acorde con las recomendaciones de la Visión y Estrategia Mundial de Inmunización.

 


 

 

 

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