Camboya

Los monjes budistas y UNICEF se alían para mejorar las vidas de las familias vulnerables

Por Rob McBride

PHNOM PENH, Camboya, 6 de febrero de 2012. Cheng Sophea se inclinó hacia el suelo junto con su hijo en señal de respeto ante la llegada de Khun Khat a su hogar en la provinciia de Kampong Speu, a muchas horas de distancia de Phnom Penh.

VÍDEO (en inglés): El corresponsal de UNICEF, RobMcBride, informa sobre los esfuerzos realizados por los monjes budistas para brindar apoyo a las familias afectadas por el VIH en Camboya.  Véalo en RealPlayer

 

A Cheng le fue diagnosticado el VIH en 2002 y un año después su marido murió por una enfermedad relacionada con el SIDA. Desde entonces, el monje Khun Khat ha realizado visitas regulares y ofrecido un apoyo de valor incalculable, pues esta madre de 34 años de edad afronta los retos de vivir con el VIH mientras cría a su hijo Seung Panha de 11 años.

“Sophea ha tenido muchos retos en su vida", afirmó Khun Khat, "pero le brindamos, a ella y a otras personas, asesoramiento sobre cómo vivir y cómo seguir adelante".

Su asistencia forma parte de la Iniciativa de liderazgo budista, un programa respaldado por UNICEF, que cuenta con el apoyo y recursos de las pagodas – cuya influencia es considerable en este país devotamente budista– para ayudar a adultos y niños que viven con el VIH o se ven afectados por éste.

Cubrir necesidades espirituales y materiales con compasión

El venerable monje Khun Khat ha recibido una capacitación especial para brindar apoyo a las personas que viven con el VIH, en combinación con la práctica, central en el budismo, de la compasión y la ayuda a los necesitados.

“El budismo enseña que no podemos vivir aislados", explicó Khun Khat. "Incluso si tienes dificultades o retos, tienes que vivir en la sociedad".

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cambodia/2012/McBride
En el templo de Ang, los monjes dirigen las plegarias para las personas afectadas por el VIH y el SIDA. Los participantes también reciben asesoramiento acerca de cómo mantener su estado de salud y un abanico de servicios de apoyo.

Lanzada en 2004 por el Ministerio de culto y religión con el apoyo de UNICEF, la Iniciativa está ahora activa en más de la mitad de las provincias de Camboya, un país gravemente afectado por la propagación del VIH. Se estima que 75.131 personas son portadores del VIH en el país.

Los monjes capacitados ofrecen sesiones de meditación en grupo y visitas a domicilio para familias y niños afectados por la enfermedad, así como para otros niños vulnerables. La Iniciativa también facilita pequeñas cantidades de dinero a los niños para ayudar a que sus familias pobres cubran las necesidades básicas, incluidas la educación y la atención médica.

Los monjes ayudan a "abordar las necesidades espirituales de la población budista, así como a movilizar el apoyo material para las familias afectadas", afirmó Ulrike Gilbert, especaliesta de VIH de UNICEF. "La inmensa mayoría de estas familias son pobres y viven muy por debajo del umbral de pobreza".

"Somos mucho más positivos"

Durante una celebración en el tempo de Ang Popel, los monjes presidieron una sesión de plegarias, meditación y apoyo para unos 30 adultos que viven con el VIH o proceden de familias afectadas por el VIH. En la cálida tranquilidad vespertina del espacioso templo, los participantes escucharon con atención mientras los funcionarios gubernamentales hablaban sobre cómo mantener su salud. El acto concluyó con el canto de rítmicas salmodias.

Ken Chanthy y su marido, Khem Sovanak, son ambos seropositivos y asisten a menudo a esas celebraciones.

“Antes de estas reuniones estabamos estresados y avergonzados", afirmó Ken. "No queríamos que nadie nos viese ni sentirnos discriminados. Sin embargo, ahora somos mucho más positivos".

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cambodia/2012/McBride
La Iniciativa de liderazgo budista ha cambiado la vida de Cheng Sophea, que vive con el VIH. Perdió a su marido debido al SIDA y ahora cría a su hijo de 11 años por su cuenta.

Una iniciativa que cambia la vida

Su hija Sokha Chanthirapech (11 años) acude a las sesiones organizadas especialmente para niños que son seropositivos o que proceden de familias afectadas por el VIH.

En una de ellas celebrada en el tempo de Tula Sala, los niños escucharon enseñanzas de vida impartidas por los monjes, así como orientación práctica sobre higiene personal. Al término de la reunión se distribuyeron neceseres con artículos de higiene, pequeñas cantidades de dinero y material escolar.

El gobierno local y los monjes también desempeñan un papel clave para poner en contacto a las comunidades con una gama de servicios, que incluyen las pruebas de VIH, intervenciones de prevención (como el uso de preservativos) e información, servicios de reducción del daño para los consumidores de drogas, así como tratamiento y atención.

“Lo material y lo espiritual deben ir de la mano", explicó Sam Sorpheann, director del departamento provincial de culto y religión. "Necesitan llevarse algo que quede con ellos: nuestra educación y la orientación espiritual de los monjes".

El programa –y las visitas frecuentes de monjes a las familias afectadas de VIH– ha tenido una repercusión profunda en las comunidades locales.

“Eso ha sido determinante para ayudar a reducir el estigma social y la discriminación", afirmó Gilbert. "Creo que podemos aprender mucho respecto de ampliar el alcance o de aplicar respuestas basadas en la fe a otros desafíos del desarrollo que afrontan mujeres y niños".

Para Cheng esto le ha cambiado la vida.

“Solía pensar que era la única que sufría y me solía enojar", afirmó. "El programa me ha ayudado en cambio a seguir con mi vida".


 

 

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