ASIA Y EL PACÍFICO Resportaje sobre Sri Lanka
© UNICEF Sri Lanka/2009
Unos niños dibujan en Ambepussa, un centro de rehabilitación apoyado por UNICEF para niños soldados reclutados por los Tigres para la Liberación de Tamil Ealam. En mayo de 2009, el gobierno derrotó a los TLTE, y puso fin a décadas de conflicto.
AYUDA A LOS NIÑOS QUE ESTUVIERON INVOLUCRADOS EN EL CONFLICTO ARMADO DE SRI LANKA PARA QUE PUEDAN INICIAR UNA NUEVA VIDA
Sri Lanka, septiembre de 2009 – Cuando Amutha tenía 14 años de edad, inició 12 largos meses de entrenamiento militar en las filas de la agrupación armada Tigres de Liberación de Tamil Eelam. En 2006, cuando se recrudeció el conflicto en Sri Lanka, Amutha pasó a combatir en la primera línea de fuego, aunque solamente por 24 horas, ya que fue alcanzada en un brazo por las esquirlas de un proyectil.
“Estaba aterrada y muy adolorida”, explica, “pero me ordenaron que no abandonara mi arma y que siguiera luchando”. Posteriormente, Amutha fue atendida en un hospital de la agrupación rebelde. Una semana después logró escapar, pero fue capturada nuevamente por efectivos de los Tigres de Liberación. Desde entonces, pasaron tres años antes de que Amutha tuviera oportunidad de rendirse, lo que ocurrió en marzo de 2009, cuando las fuerzas gubernamentales quebraron las líneas de los rebeldes.
Amutha forma parte de los miles de niños y niñas reclutados por la fuerza durante el conflicto armado de Sri Lanka. Aunque algunos se desempeñaron como mensajeros y cocineros o realizaron tareas de limpieza, la mayoría combatió en el frente de batalla.
La reintegración en la vida civil de los niños que estuvieron involucrados en los conflictos armados requiere que se les preste atención y protección especial. Se trata de niños que han estado cara a cara con la muerte y que han sufrido abusos físicos que generalmente son causa de graves problemas emocionales y de depresión. Hasta 2008, los niños liberados de las filas de las agrupaciones armadas eran enviados a un establecimiento de detención preventiva de régimen abierto junto a detenidos adultos. Pero en la actualidad los niños que han estado involucrados en la lucha armada, como Amutha, son remitidos a centros especiales donde reciben protección y orientación psicológica.
Los centros, que cuentan con el apoyo de UNICEF y de la Oficina del Comisionado General de Rehabilitación de Sri Lanka, prestan asistencia a centenares de niños y niñas, que en su mayoría depusieron las armas en mayo de 2009, al finalizar oficialmente el conflicto armado en todo el país.
Uno de esos establecimientos es el Centro de Rehabilitación Ambepussa, que comenzó a funcionar en abril de 2008. El Centro ofrece a los niños capacitación laboral, orientación psicosocial y actividades culturales y deportivas. De esa manera, no sólo les brinda la posibilidad de relajarse sino que les suministra aptitudes fundamentales que les ayudan a reintegrarse en la sociedad. Amutha se siente muy feliz en el Centro. “Antes creía que mi vida era un desperdicio”, dice, “pero ahora tengo esperanzas. Me encanta aprender plomería y cocina”.
Los niños y niñas alojados en los centros están bajo la jurisdicción de un magistrado especial que vigila su desempeño, ya que el objetivo de esta política consiste en que los niños regresen a sus familias y comunidades con conocimientos y aptitudes que les permitan subsistir y progresar.
UNICEF y el gobierno de Sri Lanka también colaboran estrechamente para lograr la elaboración y aprobación de normas jurídicas en pongan fin al reclutamiento y empleo de menores en los conflictos armados.
- Sri Lanka fue uno de los primeros países que ratificaron el Protocolo Facultativo sobre la Participación de los niños en los conflictos armados de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. Al hacerlo, Sri Lanka se comprometió a tomar medidas contra el reclutamiento militar de menores y a brindar servicios de rehabilitación a los niños y niñas liberados de los grupos armados.
- En diciembre de 2008, el Gobierno de Sri Lanka firmó –gracias en parte a las labores de promoción de UNICEF– un plan de acción que estipula que todos los niños y niñas que sean liberados de las agrupaciones armadas serán considerados victimas, no delincuentes. Además de ello, todos los niños tendrán derecho a recibir servicios de rehabilitación. El plan de acción adquirió especial importancia desde entonces, debido a que son centenares los niños y niñas que han estado involucrados en el conflicto armado y que han sido reclutados por los Tigres de Liberación de Tamil Eelam.
- En diciembre de 2008, el Comisionado General de Rehabilitación, UNICEF y la organización Tamil Makkal Viduthalai Pulikal, una de las pocas agrupaciones armadas que todavía operan en el país, firmaron un acuerdo para poner fin al reclutamiento de menores y a su empleo en la lucha armada. El acuerdo exige la liberación inmediata de todos los niños que aún formen parte de las agrupaciones o fuerzas armadas, y requiere que a los mismos se les preste ayuda para su reintegración. Para septiembre de 2009, el número de menores que aún formaban parte de esa agrupación armada había descendido de 200 a 16. Se espera que la situación de esos 16 restantes se resuelva en un futuro cercano.
- En febrero de 2009, el Presidente de Sri Lanka puso en marcha una campaña conjunta con UNICEF para poner fin al reclutamiento de menores. La campaña, llamada “Recuperar a los niños”, está dirigida a las agrupaciones armadas, a las comunidades vulnerables y a los niños y niñas afectados por los conflictos armados. Mediante esa campaña se recuerda a la población que el gobierne mantiene una política de tolerancia cero con esa forma de reclutamiento militar. Los mensajes de “Recuperar a los niños” se difunden por televisión, radio, medios impresos, carteles y carteleras en todo el país, y especialmente en las regiones septentrional y oriental de Sri Lanka. Los mensajes se transmiten en los tres idiomas más hablados del país: cingalés, tamil e inglés.
En cuanto a Amutha, la niña dice que ahora dispone de oportunidades que alguna vez le parecieron un sueño imposible. También cree que está a punto de dejar atrás la pesadilla de los años que pasó en combate y espera regresar pronto a su hogar y a su comunidad. Cuando vuelva a vivir con su familia, quiere formar parte de uno de los clubes de niños, que reciben apoyo de UNICEF. En ese club, Amutha podrá jugar y participar en actividades culturales, conocer a otros niños y volver a sentir que forma parte de su comunidad.

