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ASIA Y EL PACÍFICO Reportaje sobre Nepal

© UNICEF Nepal/2009/Sadhikari

Un voluntario demuestra el uso de una solución para depurar agua en el Distrito de Jajarkot. UNICEF, la OMS, el Ministerio de Salud y otros asociados contuvieron un grave brote de diarrea que afectó a 50.000 personas y mató a 330.

EL LEGADO DE SITA: LAS COMUNIDADES MÁS APARTADAS DEL NEPAL COMIENZAN A RECIBIR AGUA POTABLE Y LECCIONES SOBRE HIGIENE

DISTRITO DE JAJARKOT, Nepal, 4 de septiembre de 2009 – Fue necesario que muriera Sita para que la familia B.K. comprendiera que la niña de 10 años podría haberse salvado de morir si sus padres hubieran sabido un poco más sobre las prácticas higiénicas.

“Una noche como cualquier otra nos acostamos a dormir, y a la mañana siguiente no pude despertarla. Sita estaba absolutamente inmóvil... Mi hija estaba muerta”, recuerda su madre, aún alterada.

En julio de 2009, Sita estaba de visita en casa de su hermana cuando comenzó a sufrir ataques de diarrea. Su hermana la llevó a una clínica cercana donde le inyectaron una solución de agua con sal para rehidratarla y le dieron de alta cuando su estado mejoró.
 
“Si hubiéramos sabido entonces algo acerca de la relación entre la defecación y la contaminación, mi sobrina aún estaría viva”, se lamenta el tío de Sita. 
Sita fue una de las muchas víctimas de la epidemia de diarrea que se desató en abril de 2009 en la región occidental del Nepal. Su aldea, Jagatipur, fue una de las 30 que sufrieron las consecuencias del brote diarreico en el Distrito de Jajarkot, que fue el epicentro de la epidemia. Solamente en Jagatipur, 103 familias padecieron la enfermedad, que se propagó también a otros 15 distritos cercanos. En total, unos 50.000 habitantes de la región sufrieron casos de diarrea grave y la epidemia causó 330 muertes. Además, se registraron varios casos de cólera.

La diarrea y el cólera tienen características similares, ya que se trata de enfermedades altamente contagiosas pero fáciles de prevenir. Ambas se deben al saneamiento deficiente, la carencia de agua potable y la falta de conocimientos sobre la prevención de la deshidratación. Tanto la diarrea como el cólera pueden provocar la muerte si los afectados no reciben tratamiento inmediato y atención sanitaria complementaria.

UNICEF, en colaboración con el Ministerio de Salud y Población, la Organización Mundial de la Salud y otros aliados, ha llevado a cabo diversas actividades para resolver la crisis de salud pública causada por el brote de diarrea.

Mientras la Organización Mundial de la Salud coordina la respuesta en el ámbito nacional, UNICEF dirige las labores de los demás organismos de las Naciones Unidas y de diversas ONG nacionales e internacionales en materia de agua, saneamiento e higiene, así como en la realización de campañas de información pública. Esas campañas consisten en el diseño y producción de mensajes de fomento del saneamiento ambiental y la higiene, además de la difusión de conocimientos sobre la nutrición. Los mensajes son propalados por diversos medios, como folletos informativos, vehículos con altavoces, estaciones de radio de FM y canales de televisión.

De manera conjunta con la dependencia gubernamental a cargo del suministro de agua y saneamiento, UNICEF también ha brindado capacitación a centenares de voluntarios e integrantes de agrupaciones juveniles. Esos voluntarios han prestado ayuda a los pobladores de la mayoría de las aldeas afectadas a pesar de las dificultades que confrontaron, como los caminos y senderos estrechos y empinados, las largas distancias que separan a las aldeas y viviendas y la escasez de servicios en la apartada región del epicentro de la epidemia de diarrea. Los voluntarios llevaron a esas localidades elementos y materiales para el tratamiento del agua, la descontaminación de las fuentes y la cloración de los sistemas de distribución de ese líquido. Además de ello, los voluntarios distribuyeron tabletas de cloro y paquetes de sales de rehidratación oral, y difundieron importantes mensajes sobre las prácticas higiénicas.

Hasta la fecha, UNICEF ha suministrado un 85% de los elementos y equipos necesarios para las labores de agua, saneamiento e higiene —como tabletas de zinc, sales de rehidratación oral, purificadores de agua y jabón— a los organismos aliados y a los puestos sanitarios de los distritos, que también ofrecen servicios médicos de urgencia.

La epidemia, sin embargo, sigue presentando un grave desafío. En algunas aldeas todavía escasea el agua y no se emplean las prácticas higiénicas adecuadas. Además, los habitantes de esas localidades correrán un peligro aún mayor de brotes de diarrea y cólera cuando comience la temporada de las lluvias monzónicas.

Por otra parte, el acceso a muchas de las zonas es difícil. Para llegar a algunas de ellas es necesario caminar hasta dos días por terreno muy accidentado. Las labores de socorro y la posibilidad de prestar servicios a todas las familias también están limitadas por las deficiencias de la red de comunicación y el mal estado o la ausencia de caminos.

En Jagatipur, los tíos de Sita emplean el ejemplo de la muerte de su sobrina para que otros puedan aprender algo muy importante. Lo que están enseñando es la manera en que esas comunidades pueden prevenir la diarrea, explicándoles a los pobladores que deben abandonar la práctica de la defecación al aire libre cerca de las fuentes de agua, que deben construir letrinas y que sólo deben beber agua depurada.

“Gracias a los voluntarios y voluntarias que llegaron a nuestros hogares y nos hicieron comprender la importancia de las prácticas de higiene, y nos enseñaron el uso correcto de los productos de tratamiento del agua, de las sales de rehidratación oral y del jabón, ahora se producen muchas menos muertes en nuestra aldeas”, termina diciendo el tío de Sita. “Si hubiéramos sabido todo esto antes, Sita todavía estaría con nosotros”.