HAR_graphic_sp
Languages
English
Français

ALIANZAS POR LOS NIÑOS EN SITUACIONES DE EMERGENCIA

Anualmente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) da respuesta a más de 200 situaciones de emergencia1 en todo el mundo; colabora con los gobiernos, la sociedad civil, las comunidades, las empresas privadas y las organizaciones no gubernamentales para satisfacer las necesidades urgentes de la población; defiende los derechos de los niños, niñas y mujeres; y toma medidas decisivas para potenciarles y aumentar su capacidad de recuperación, además de reducir los riesgos a los que están expuestos. En casi todas estas situaciones de emergencia, las respuestas de la organización se basan en programas, alianzas y recursos ya existentes. Nuestra misión, tanto en el ámbito humanitario como en el marco del desarrollo, consiste en promover y proteger los derechos de la infancia, ayudar a satisfacer las necesidades básicas de los niños y niñas y darles más oportunidades para lograr un desarrollo pleno.

El Informe de Acción Humanitaria 2010 de UNICEF analiza las crisis que requieren grados excepcionales de apoyo y en las que resulta urgente tomar medidas para salvar vidas, proteger a los niños y niñas de las peores formas de violencia y abuso y garantizar que dispongan de acceso al agua potable y el saneamiento, a los servicios de salud, a la nutrición y a la educación. Entre los 28 países a los que se refiere este informe figuran los que forman parte del Procedimiento de llamamientos unificados 2010, así como otras naciones que atraviesan crisis prolongadas en las que los altos niveles de vulnerabilidad crónica, la desnutrición potencialmente mortífera y el acceso limitado a los servicios básicos se complican aún más debido a la existencia de situaciones de emergencia a nivel local, desplazamientos de población y otras circunstancias que atentan contra la recuperación a largo plazo. Varios capítulos del Informe están dedicados específicamente a poner de relieve las actividades de apoyo de alcance regional y mundial, entre ellas las que se refieren a la necesidad urgente de contar con mecanismos de alerta temprana y preparación ante posibles situaciones de crisis.

En 2009, el mundo celebró el 20º aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño. La Convención, que es el tratado de derechos humanos más ratificado de la historia, establece los derechos fundamentales de todos los niños y niñas del mundo, incluso de los que viven en situaciones de emergencia. Pese a que en los últimos 20 años se han realizado notables progresos con respecto a la vigencia del derecho de los niños y niñas a la supervivencia, el desarrollo, la protección y la participación, aún queda mucho por hacer en ese aspecto.

Para garantizar que las promesas de la Convención se conviertan en realidad para todos los niños y niñas será necesario realizar esfuerzos aún mayores en los ámbitos que requieren ayuda humanitaria, donde la complejidad de las situaciones obstaculizan los esfuerzos destinados a brindar los servicios, la protección y las labores de recuperación y reintegración que resultan fundamentales para garantizar la vigencia de los derechos de los niños, niñas, mujeres y familias.

UNICEF, que está presente en más de 150 países, ha comprobado la manera en que las amenazas mundiales como el cambio climático, la crisis financiera mundial y la recesión económica de 2008–2009, así como el marcado aumento del costo de los alimentos, han afectado directamente la vida cotidiana de los niños. Ante esa situación, UNICEF elabora nuevas estrategias y enfoques, y establece alianzas con las comunidades, los gobiernos y la sociedad civil para aumentar la capacidad de respuesta a nivel local y mitigar los efectos que tienen esas amenazas para los niños, niñas y familias.

La colaboración de carácter innovador resulta fundamental para garantizar la vigencia de los derechos de los niños, aumentar el grado de preparación y la capacidad de respuesta ante las situaciones de emergencia, incrementar el nivel de acceso a los servicios esenciales de las personas afectadas por los desastres naturales y los conflictos armados, y para colaborar con la recuperación. Debido a ello, las alianzas son el tema dominante del Informe de Acción Humanitaria 2010.

En los capítulos dedicados a los países se pone de relieve la manera en que UNICEF colabora con la sociedad civil, los gobiernos, las autoridades, el sector privado y los donantes para dar respuestas a las situaciones de emergencia, dar apoyo a las labores de recuperación, crear capacidad y fortalecer los sistemas de protección de los niños, niñas y mujeres. La diversidad y el grado de complementación de cada una de las alianzas en las que participa UNICEF ayudan a fomentar la originalidad, la adquisición de amplios conocimientos y experiencia, la difusión, la participación y la programación eficaz en pro del creciente número de niños y niñas que necesitan ayuda.

En un marco de profundas transformaciones climáticas y económicas, es imperativo que los donantes aumenten su nivel de apoyo a UNICEF y a su misión, que consiste en prestar ayuda y servicios a decenas de millones de niños y niñas afectados por crisis humanitarias en los 28 países mencionados en este Informe. Un mayor compromiso por parte de los donantes hará posible que UNICEF y sus aliados establezcan sistemas más firmes de preparación y apoyo, al mismo tiempo que garantizan que los niños continúen ocupando un lugar destacado en los debates sobre políticas y acción humanitaria. UNICEF continúa recibiendo con beneplácito los fondos humanitarios temáticos, que posibilitan la creación e implementación de programas que se adecuan eficazmente a las prioridades mundiales y específicas de cada país.

El cambiante contexto de la acción humanitaria

En tiempos recientes han comenzado a aparecer diversos obstáculos que amenazan a los niños, niñas y mujeres y que ponen en peligro la conquista de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y otras metas del desarrollo internacionales, especialmente en las situaciones de emergencia humanitaria o de transición después de una crisis. Entre las amenazas más graves que atentan contra el logro de mayores avances con respecto a los derechos de los niños figuran el cambio climático, el estado volátil de la economía mundial, la cambiante naturaleza de los conflictos armados y la generalización de la violencia sexual contra los niños, niñas y mujeres.

La mayoría de los países más retrasados con respecto al logro de las metas e indicadores de esos Objetivos atraviesan situaciones de emergencia o se están recuperando de las mismas, o tienen una larga historia de crisis humanitarias. Varios de esos países figuran desde hace tiempo entre las naciones con las tasas más bajas de supervivencia infantil, salud y atención sanitaria, nutrición, agua y saneamiento, educación y protección. Para lograr avances con respecto a la vigencia de los derechos de los niños y niñas y promover el desarrollo humano sostenible en esas condiciones es imprescindible contar con fondos y capacidad suficientes para prestar ayuda humanitaria.

El cambio climático

Es un hecho generalmente aceptado que el cambio climático traerá aparejado un aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, acelerará el desplazamiento de personas y minará los mecanismos para hacer frente a las situaciones de crisis y la capacidad de recuperación de los sectores más vulnerables de la población.2 Existen pruebas convincentes de que muchas de las causas de mortalidad infantil – como las infecciones agudas de las vías respiratorias, las enfermedades diarreicas, el paludismo, otras enfermedades contagiosas y la desnutrición – se relacionan estrechamente con las condiciones del medio ambiente, que tenderán a deteriorarse como resultado del cambio climático. Los niños y niñas de los países en desarrollo ya sufren los peores efectos de las cada vez más frecuentes e intensas inundaciones, tormentas y sequías, y se supone que esa carga se hará aún más pesada con el correr del tiempo.3 Se calcula que en los próximos 10 años, 175 millones de niños y niñas sufrirán anualmente las consecuencias de los desastres relacionados con el clima.4

En las regiones pobres en recursos naturales, el incremento de la competencia por el acceso al agua, las tierras de pastoreo y otros recursos limitados ya está dando lugar a un recrudecimiento de los enfrentamientos entre comunidades y de las tensiones transfronterizas. Además, existen grandes probabilidades de que se agraven los conflictos existentes y se desaten nuevos enfrentamientos debido a disputas sobre los límites marinos, la seguridad alimentaria, el acceso al agua potable y la distribución de la población.5 En los países y comunidades con recursos limitados, los conflictos suelen aumentar debido a los peligros y a las disparidades de índole social, económica y política.

Una de las prioridades mundiales es la adaptación al cambio climático, que fue el tema central del Acuerdo de Copenhague de diciembre de 2009, en el que se puso de relieve la necesidad de que se tomen “medidas de adaptación orientadas a reducir la vulnerabilidad y generar capacidad de recuperación... especialmente en los [países] particularmente vulnerables”.6 Como parte de su enfoque fundamental de la acción humanitaria, UNICEF mantiene un compromiso con el desarrollo de la capacidad de las naciones a reducir los riesgos y aumentar la capacidad de recuperación.

Las amenazas económicas: Las finanzas, los alimentos y los combustibles

Los países en desarrollo son particularmente vulnerables a las consecuencias combinadas de los altos precios de los alimentos y los persistentes efectos de la crisis financiera y la recesión económica de 2008-2009. Esos fenómenos, en conjunción con la inestabilidad y la carestía de los combustibles de los últimos años, han multiplicado las presiones que sufren las familias que ya tenían dificultades para obtener servicios básicos y sociales. La inestabilidad económica, a su vez, está a punto de provocar reducciones de los presupuestos fiscales y de la ayuda exterior, lo que aumentaría el peligro de una disminución de los gastos públicos en los servicios esenciales para los niños, niñas y mujeres.7

“Las prolongadas sequías debidas al cambio climático ya afectan la producción de alimentos y determinan un aumento de la inseguridad alimentaria. Los niños que sufren desnutrición, especialmente si tienen menos de dos años, tienden a sufrir retrasos del desarrollo físico y cognoscitivo, lo que contribuye a crear un ciclo intergeneracional de pobreza. Los efectos de los desastres naturales, como las inundaciones y los tifones, afectan especialmente a los sectores más vulnerables de la población porque destruyen viviendas, escuelas y centros sanitarios y reducen los medios de subsistencia”.

Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)
Pasaje de su discurso inaugural de “El cambio climático y los niños”, 23 de septiembre de 2009, Nueva York

A principios de 2010 comienzan a aparecer indicios de una recuperación de la economía mundial. Sin embargo, es muy probable que para los pobladores más pobres y vulnerables del planeta, las consecuencias de la recesión mundial de 2008-2009 se prolonguen durante cierto tiempo, especialmente si la recuperación es lenta o se desarrolla de manera accidentada, y si los países en desarrollo no se ven beneficiados por una reactivación importante de las exportaciones, no logran aumentar sus recaudaciones impositivas o sufren los efectos de un clima de inseguridad y volatilidad en materia de ayuda internacional.

La crisis mundial ha afectado especialmente a los niños, niñas y mujeres, ya que las familias han tenido graves dificultades para obtener alimentos y otros servicios esenciales. Diversos informes indican que en 2009, más de 1000 millones de personas sufrieron hambre, lo que constituyó un aumento de por lo menos 100 millones de personas hambrientas con respecto a las estadísticas de 2008.8

Tanto el Informe de Acción Humanitaria 2010 como diversas encuestas realizadas en el terreno han dejado al descubierto una alarmante tendencia al aumento de la desnutrición infantil y del número de familias pobres que se han visto obligadas a reducir la cantidad y la calidad de los alimentos que consumen. Solamente en Asia meridional, unos 400 millones de personas padecieron hambre en 2009, lo que representó una cuarta parte más que el promedio regional correspondiente al periodo 2004–2006.9 Además, la marcada reducción de los ingresos de las familias pobres ha tenido consecuencias negativas para las tasas de asistencia escolar y el nivel de acceso a los servicios de atención de la salud. El alto costo de los alimentos ha impuesto exigencias aún mayores a los presupuestos familiares, y podría obligar a las familias más vulnerables a interrumpir la educación de sus hijos para que éstos se dediquen a actividades que aumenten los ingresos familiares. Algunas de esas actividades, como el servicio doméstico y las formas más perjudiciales de trabajo infantil, podrían poner en grave peligro la salud, el bienestar y la protección de los niños y niñas afectados.

Las crisis económicas profundas pueden tener efectos integrales devastadores. De ocurrir una situación de emergencia, una familia que sufre una situación de vulnerabilidad crónica puede ser empujada a un estado de necesidad humanitaria inmediata de un día para otro. En los países que atraviesan una situación de emergencia, o que se recuperan de una crisis reciente,el alto costo de los alimentos y la volatilidad del precio de los combustibles puede agravar notablemente una situación de por sí difícil. La lentitud con que ha crecido la economía mundial en los últimos años podría tener consecuencias negativas a mediano plazo con respecto a la reducción de la pobreza, y podría incrementar el riesgo de tensiones con relación a los recursos, así como otras instancias de vulnerabilidad.10

La naturaleza cambiante de los conflictos

Los conflictos armados amenazan las posibilidades de acceso de los niños y niñas a la atención de la salud de buena calidad, a la nutrición y al suministro de agua potable y saneamiento. Los conflictos también alteran las vidas de los niños y niñas debido a que provocan el cierre de las escuelas, u obligan a los organismos de ayuda humanitaria a emplearlas para albergar a las familias desplazadas. En algunos casos, los establecimientos escolares son objeto de ataques. Los niños y niñas corren especial peligro de ser víctimas de la violencia o del reclutamiento forzado por parte de grupos armados. En situaciones de conflicto, las niñas y mujeres corren más peligro de ser víctimas de raptos, de la trata de personas y de la violencia sexual, incluso del empleo de la violación sexual como arma de guerra. En la mayoría de los casos, las situaciones de emergencia también aumentan el grado de vulnerabilidad por razones de género.

En los últimos tiempos se han producido cambios con respecto a los factores desencadenantes de los conflictos armados, entre los que ahora figuran el cambio climático, las presiones demográficas y la profundización de las disparidades en el grado de acceso de diversos sectores de la población a la protección y los servicios esenciales. Las situaciones de conflicto también se caracterizan de manera creciente por los prolongados enfrentamientos entre diversos sectores de la población de un mismo país. Esos conflictos tienen graves consecuencias para la población civil, como el desplazamiento interno a gran escala.

La mitad de las guerras civiles que se disputan en el mundo consisten en renovados enfrentamientos en ámbitos que se recuperaban de conflictos previos.11 Debido a ello, las crisis y procesos de transición prolongados demandan la aplicación de enfoques diversos y específicos, lo que impone nuevos obstáculos a nuestras respuestas de emergencia. En muchos casos, en un mismo país es necesario prestar ayuda humanitaria en una región mientras en otra se llevan a cabo actividades de desarrollo y de consolidación de la paz. Hoy en día, los organismos internacionales deben contar con la capacidad de aplicar ambos enfoques programáticos al mismo tiempo y de manera eficaz.

El marco de operaciones interinstitucionales durante las situaciones de emergencia adquiere una complejidad cada vez mayor, y abarca las presiones relacionadas con la presencia y las labores integradas de los varios organismos de las Naciones Unidas. Esa integración le ofrece a las Naciones Unidas importantes oportunidades de aumentar y mejorar su trabajo en los países en situación de crisis o que se recuperan de una crisis, así como de incrementar su capacidad y sus recursos. Sin embargo, la integración también presenta obstáculos a los organismos involucrados y a otros participantes, ya que éstos deben garantizar la aplicación de enfoques que se ajusten estrictamente a sus principios en todas sus actividades humanitarias.

En el decenio pasado, el respeto por los principios humanitarios básicos ha sufrido intensos ataques. Una de las consecuencias de ello ha sido la creciente dificultad para proteger los “espacios humanitarios”. En algunos contextos, las facciones en pugna no reconocen la neutralidad de los organismos de las Naciones Unidas, y como consecuencia de ello se ha producido un aumento de los ataques intencionales contra el personal del organismo internacional y los trabajadores de socorro. En 2009, más de 30 integrantes del personal de las Naciones Unidas, entre ellos varios empleados de UNICEF, perdieron la vida debido a ataques terroristas mientras prestaban servicio en el Afganistán, el Pakistán y otros países.12 El empleo de personal militar en las operaciones de prestación y suministro de ayuda ha creado aún más confusión con respecto a la índole de las acciones humanitarias y ha afectado la manera en que se percibe la neutralidad de los organismos de ayuda humanitaria como UNICEF. Los espacios humanitarios también sufren las consecuencias de la situación general de inseguridad y las restricciones y prohibiciones en materia de acceso a los sectores damnificados de la población que imponen algunos gobiernos.

La violencia sexual contra los niños, niñas y mujeres

Los actos de violencia sexual contra los niños, niñas y mujeres constituyen graves violaciones de sus derechos humanos en cualquier circunstancia. En tiempos recientes han estado apareciendo pruebas cada vez más frecuentes y alarmantes del carácter generalizado que ha adquirido la violencia sexual contra esos sectores de la población. El tema de la violencia sexual aparece mencionado en diversos capítulos dedicados a los países a lo largo de este Informe de Acción Humanitaria 2010, lo que demuestra el alto grado de prevalencia de esa forma de abuso.

En años recientes también ha aumentado de manera notable la preocupación de la comunidad internacional por la creciente incidencia de la violencia sexual durante las situaciones de emergencia. En los días iniciales de una situación de emergencia, los niños y niñas corren mayor peligro de quedar separados de sus familias y, por lo tanto, de ser víctimas de violencia y abuso. También confrontan nuevas amenazas a medida que la situación de emergencia se va estabilizando y se les alberga en campamentos. En esos ámbitos donde se concentra un gran número de personas desplazadas, los niños y niñas son particularmente vulnerables a la violencia sexual o de otra índole, a la trata de menores, al secuestro y al reclutamiento involuntario a manos de agrupaciones o fuerzas armadas. En la región oriental de la República Democrática del Congo, donde se calcula que más de la mitad de los casos denunciados de violaciones sexuales cometidos de enero a abril de 2009 fueron contra niñas menores de 18 años, los efectivos de las facciones en pugna continúan cometiendo actos de violencia sexual con total impunidad.13

“La violencia sexual contra los niños y niñas constituye una gravísima violación de sus derechos, una afrenta ética y moral y una agresión contra la conciencia del mundo”.

Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)
Extracto de nota de prensa sobre la iniciativa pública y privada para afrontar la violencia sexual contra las niñas; 25 de septiembre de 2009, Nueva York

En 2009 se produjeron dos importantes avances en el marco internacional de lucha contra la violencia sexual en situaciones de conflicto. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó dos resoluciones de carácter histórico –la Resolución 1882 y la Resolución 1888– mediante las cuales condenó el empleo de la violencia sexual y aprobó el nombramiento de un nuevo Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para cuestiones de violencia sexual en situaciones de conflicto.14 La Resolución 1882 refleja específicamente la profunda preocupación del organismo internacional ante “la elevada incidencia y los niveles sobrecogedores de brutalidad de las violaciones y otras formas de violencia sexual que se cometen contra los niños y niñas”. La resolución también reforzó el mecanismo de supervisión y presentación de informes sobre las violaciones graves de los derechos de los niños durante los conflictos armados, de manera que ahora exige la denuncia de las partes que cometan tales violaciones del derecho internacional, así como la obligación de éstas de responder a las denuncias. Los Estados Miembros demandarán que todos los participantes en conflictos que estén involucrados en la violaciones sistemática de esas normas presenten periódicamente informes sobre lo actuado al respecto.

El mecanismo de supervisión y presentación de informes, que fue instituido mediante la Resolución 1612 del Consejo de Seguridad, exige la presentación de informes sobre seis tipos graves de violaciones en situaciones de conflicto armado: la matanza o mutilación de niños; el reclutamiento y uso de menores como soldados; los ataques contra escuelas y hospitales; las violaciones y otras formas graves de violencia sexual; el secuestro de menores; y la imposición de impedimentos al acceso de la ayuda humanitaria. El mecanismo rige en los 14 países que se mencionan en este informe. Se trata del Afganistán, Burundi, la República Centroafricana, el Chad, Colombia, la República Democrática del Congo, el Iraq, Myanmar, el Nepal, Filipinas, Somalia, Sri Lanka, el Sudán y Uganda.

UNICEF colabora con una amplia gama de aliados a nivel de los países en la prestación de una variedad de servicios – como los de salud, de apoyo psicosocial, de protección, de asistencia jurídica, de preparación laboral y de acceso a la educación y las oportunidades económicas – a los niños, niñas y mujeres afectados por los conflictos armados. El mecanismo también se emplea para vigilar y denunciar los casos de violaciones de los derechos de esos sectores de la población.

Alianzas en pro de la acción humanitaria

En sus actividades de respuesta humanitaria, UNICEF siempre ha fomentado el establecimiento de alianzas firmes, y ha participado en las mismas. La colaboración en el campo humanitario está orientada a mejorar la calidad de la respuesta de UNICEF y sus aliados ante las situaciones de emergencia, especialmente en el plano nacional. Las alianzas resultan esenciales para garantizar la prestación de apoyo, servicio y protección, y hacen posible que UNICEF emplee en sus actividades humanitarias diversos enfoques de manera integrada para obtener mejores resultados en pro de los niños. La política de alianzas de la organización está evolucionando, ya que en tiempos recientes se hace más hincapié en darle mayor valor a la colaboración que se base en la innovación, la transparencia y la planificación orientada a la obtención de resultados.

En junio de 2009, la Junta Ejecutiva de UNICEF aprobó un nuevo Marco Estratégico de Alianzas y Relaciones de Colaboración que reflejó el cambio institucional que se ha producido en la manera en que la organización colabora con una amplia gama de aliados. Mientras sigue desempeñando un papel importante en lo que respecta a la colaboración con los gobiernos, UNICEF trabaja también de manera conjunta con otros organismos de las Naciones Unidas, alianzas públicas mundiales, donantes, organizaciones no gubernamentales, el sector privado, fundaciones, institutos de investigación, universidades y organizaciones de la sociedad civil para abogar por cambios de políticas y para prestar servicios esenciales a los niños. En los contextos humanitarios, tales alianzas resultan fundamentales para garantizar el fomento y la protección de los derechos de los niños y niñas, y para que éstos reciban atención y ayuda.

Como complemento de la adopción del Marco Estratégico, en UNICEF se está produciendo también un cambio conceptual. De colaborar con los aliados como vendedores de actividades de prestación de servicios, UNICEF está pasando a colaborar con la sociedad civil sobre la base de objetivos y riesgos compartidos, enfoques complementarios y transparencia mutua. A tal fin, se ha aprobado un nuevo formato de acuerdos sobre alianzas para que ese nuevo enfoque se emplee en todas las operaciones en el terreno a partir de enero de 2010. Ese cambio resulta de particular importancia en lo que concierne a las alianzas en materia de acción humanitaria.

Los Comités Nacionales de UNICEF junto con los países, comunidades e individuos a los que representan aportan alrededor de una tercera parte del presupuesto mundial de la organización, además de defender los derechos de los niños en los planos nacional e internacional. UNICEF también colabora directamente con las organizaciones juveniles con el objetivo de fomentar la participación de los niños, niñas y jóvenes y de garantizar que en los procesos y la toma de decisiones de carácter político se tengan en cuenta los temas que afectan a la infancia y las opiniones de los propios niños. De esa manera, los gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, comunidades e individuos se convierten en importantes factores de apoyo a los derechos de los niños en las situaciones de emergencia y en otras circunstancias críticas.

Para reducir los riesgos futuros y ayudar a los gobiernos a evitar posibles desastres es necesario hacer especial hincapié en la seguridad y capacidad de recuperación, la preparación y las posibilidades de respuesta y creación de capacidad de las comunidades. La reducción del riesgo en las situaciones de emergencia constituye un medio eficaz y sostenible de empleo de los fondos para el desarrollo, y contrasta marcadamente con los elevados costos directos que conllevan las actividades de respuesta a las crisis humanitarias y de recuperación a largo plazo de los conflictos armados y situaciones de desastre.15

En diversos puntos del mundo han comenzado a ponerse en práctica estrategias específicas de establecimiento de alianzas dirigidas a reducir los riesgos de desastre. Una de ellas se ha comenzado a implementar en Kenya, donde UNICEF se alió con el gobierno local y con la Cruz Roja de Kenya para evaluar el grado de vulnerabilidad y capacidad de diversos distritos del país. En las esferas de agua, saneamiento e higiene, UNICEF y sus aliados prestan especial atención a los sistemas de captación de agua de lluvia en África oriental, una región frecuentemente afectada por las sequías, así como a la protección en Asia meridional de los pozos y bombas de agua de las inundaciones, que son excesivamente intensas y extemporáneas.

Con el propósito de aumentar el grado de preparación de sus aliados y los integrantes de su personal en cada país, UNICEF está ampliando una combinación de actividades, entre las que figuran la capacitación y planificación para situaciones de emergencia, y el empleo de un sistema mundial descentralizado de alerta temprana que permite que las oficinas de los países detecten las amenazas, tomen medidas orientadas a reducir el riesgo y den los pasos necesarios en materia de preparación.

Liderazgo y alianzas de grupos sectoriales

En su carácter de aliado y miembro del Comité Permanente entre Organismos, UNICEF ha dedicado considerables esfuerzos con el fin de apoyar la reforma humanitaria, iniciativa que consiste en aumentar las posibilidades de previsión, afirmar la responsabilidad de rendir cuentas y desarrollar mayor capacidad de liderazgo en lo que respecta a la acción humanitaria.16

Esos esfuerzos se basan en un enfoque de alianzas que se concentra en el mejoramiento de la capacidad de UNICEF por implementar de manera eficaz el enfoque de gestión por grupos sectoriales a nivel mundial y nacional.

UNICEF ocupa la jefatura mundial de los grupos sectoriales para la nutrición y para el agua, saneamiento e higiene, además de codirigir la educación con el grupo Save the Children, que es el único que ha elaborado un modelo de participación de las ONG en su estructura directiva. UNICEF también es el organismo que, en el marco más amplio del grupo sectorial de protección, coordina las labores de protección de la infancia y las “esferas de responsabilidad” en materia de violencia basada en el género, que comparte con el Fondo de Población de las Naciones Unidas. La organización también preside el grupo de referencia sobre salud mental y servicios psicosociales, que tiene carácter intersectorial, y participa activamente en los grupos para la salud, la logística y la recuperación temprana.

Debido a que reúne a los organismos de las Naciones Unidas, a las organizaciones no gubernamentales, a otras organizaciones internacionales y a la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja con el objetivo de detectar necesidades y carencias, así como instituir normas para las labores de respuesta, el enfoque de gestión por grupos aumenta la cobertura y capacidad de previsión y, de esa manera, favorece a las poblaciones afectadas. En varios países, los gobiernos han participado activamente en la adaptación que ese enfoque a las estructuras y características nacionales.

El proceso de integración en el enfoque de gestión por grupos ha ayudado a UNICEF a aumentar su capacidad de respuesta ante las necesidades de los niños, niñas y mujeres en contextos humanitarios, a aumentar y profundizar sus alianzas y a ampliar su capacidad de respuesta inmediata. También ha impulsado a la organización a confrontar graves carencias en materia de normas, herramientas y orientación.

Asimismo, forma parte cada vez más integral de las actividades de preparación en los países que no están afectados por situaciones de emergencia inmediata.

Y por último, el enfoque de gestión por grupos está modificando profundamente las labores de respuesta de primera línea en las situaciones de emergencia, ya que complementa las diversas capacidades y estrategias de los distintos protagonistas de la comunidad humanitaria. Ese cambio ha generado un importante grado de innovación y creatividad que se refleja en el empleo más amplio de las buenas prácticas basadas en las pruebas y en el desarrollo de nuevas iniciativas interinstitucionales de resolución conjunta de cuestiones técnicas y operacionales.17

Acuerdos de fuerzas de reserva

Además de reforzar su capacidad de liderazgo con respecto a los grupos sectoriales, UNICEF continúa incrementando su capacidad de respuesta inicial a las crisis humanitarias mediante acuerdos de fuerzas de reserva para las labores de respuestas en el terreno. UNICEF y sus aliados mantienen una reserva compartida de recursos operacionales –personal, experiencia técnica, servicios y equipo– que puede desplegar velozmente cuando se requiere ayuda inmediata. Pese a que los acuerdos de fuerzas de reserva se establecieron originalmente para cubrir carencias críticas pero temporales de personal en el terreno, las propias alianzas han dado lugar a una mayor colaboración en materia de promoción estratégica y planificación complementaria, y han aumentado el grado de capacidad de UNICEF y las organizaciones aliadas.18

Para fines de 2009, el número de organizaciones que figuraban en la lista de las fuerzas de reserva de UNICEF llegaba a 17, mientras que 128 integrantes del personal técnico habían sido adscritos a operaciones en situaciones de emergencia como parte de este tipo de alianzas.19 Eso equivale a más de 17.000 días de trabajo de apoyo al personal en asignaciones a corto plazo con el objetivo de brindar la mejor respuesta posible durante los días inmediatamente posteriores al inicio de las situaciones de emergencia.

Los acuerdos de fuerzas de reserva también han brindado un apoyo fundamental a las actividades de UNICEF orientadas a fortalecer su participación en las labores de los grupos sectoriales y a facilitar el cumplimiento de sus responsabilidades en el ejercicio de su liderazgo en un número creciente de situaciones de emergencia. Por ejemplo, el grupo de trabajo mundial para el agua, saneamiento e higiene despliega personal altamente capacitado que forma parte de un equipo conjunto de respuesta rápida que integran Action Against Hunger, CARE y Oxfam. Los integrantes de ese equipo reciben capacitación de UNICEF y de otros miembros del grupo sectorial de agua, saneamiento e higiene.

Acción humanitaria planificada pa ra 2010

En 2010, UNICEF se propone colaborar con todos sus aliados y otras partes interesadas a fin de prestar servicios a decenas de millones de niños y niñas afectados por las situaciones de emergencia en los 28 países que se mencionan en este informe. El Informe de Acción Humanitaria 2010 destaca las labores que lleva a cabo UNICEF en los países y comunidades antes, durante y después de las situaciones de emergencia, y explica la manera en que los programas y mecanismos específicos fortalecen la acción humanitaria. En cada capítulo se resumen las cuestiones de importancia crítica para los niños, niñas y mujeres, como los datos básicos de cada país20, los 10 principales logros de 2009 y la acción humanitaria que se planifica para 2010, así como los requerimientos en materia de fondos asociados. Para ilustrar cómo se llevan a cabo esas labores, en cada capítulo se ofrece un breve ejemplo de cómo funcionan las alianzas.

En colaboración con los gobiernos y otros aliados, UNICEF seguirá apoyando las evaluaciones de las necesidades y riesgos con el propósito de mejorar la acción humanitaria en pro de los niños y niñas afectados por los desastres y los conflictos armados. La creación de capacidad en materia de mitigación, preparación y respuesta ante las situaciones de emergencia forma parte integral de la estrategia de UNICEF, al igual que el apoyo a los procesos de transición de las situaciones de emergencia al desarrollo mediante la integración de las actividades iniciales de recuperación en las labores de respuesta. En tal sentido, la alianza establecida en octubre de 2008 por el Banco Mundial y las Naciones Unidas con el objetivo de fortalecer su cooperación en las situaciones de crisis y con posterioridad a las mismas ofrece grandes posibilidades de llevar a cabo acciones coordinadas y de aumentar la capacidad de los países en materia de prevención, respuesta y recuperación ante las situaciones de crisis.

La capacidad de UNICEF de llevar a cabo la asistencia humanitaria depende en gran medida de los fondos que suministran los donantes. Mientras la economía mundial inicia en 2010 un titubeante proceso de recuperación tras la recesión del 2008-2009, es de suma importancia que los donantes mantengan o aumenten su compromiso de brindar protección a los niños, niñas y mujeres en situaciones de emergencia. UNICEF y sus aliados sólo pueden obtener mejores resultados en pro de los niños, hacer realidad las promesas de la Convención sobre los Derechos del Niño para todos los niños y trabajar en pro del logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y otras metas de carácter internacional referidas a los derechos de los niños si cuentan con fuentes adecuadas y sostenibles de fondos.

Tendencias en materia de suministro de fondos

El Informe de Acción Humanitaria 2010 resume las necesidades prioritarias en materia de acción humanitaria que se desprenden de un análisis de más de 80 países tomados en consideración. El informe refleja tanto las necesidades de los países que participan en el Procedimientos de llamamientos unificados como las de los que no forman parte del mismo, aunque no tiene en cuenta los llamamientos urgentes y otros llamamientos ad hoc que realiza UNICEF en el transcurso del año, a fin de dar respuesta a situaciones de emergencia súbitas. Entre los países que no forman parte del Procedimiento de llamamientos unificados figuran los que atraviesan situaciones de emergencia “silenciosas”, en las que los elevados niveles de vulnerabilidad y pobreza crónicas, desnutrición mortífera y acceso limitado a los servicios básicos suele agravarse aún más debido a fenómenos de carácter local, como inundaciones, sequías, hechos de violencia, desplazamientos de pobladores y otras circunstancias que obstaculizan la recuperación a largo plazo.

Como se indica en el Gráfico 1.1, durante el periodo enero-octubre de 2009, el total de fondos de emergencia destinados a UNICEF fue de 572,4 millones de dólares EE.UU., suma que incluye los fondos recibidos por los 36 países de seis regiones, tal como aparece en el Informe de Acción Humanitaria 2009. Ese monto implica una reducción del 5% con respecto al nivel de fondos que se destinaron a causas humanitarias durante el mismo período de 2008, que totalizaron 600 millones de dólares EE.UU. En 2009, UNICEF respondió a 15 Procedimientos de llamamientos unificados, ocho llamamientos urgentes, 27 países ajenos a los Procedimientos de llamamientos unificados y a 10 llamamientos de otra índole21, por un total de 1.190 millones de dólares EE.UU.

En el período de enero a octubre de 2009, UNICEF sólo recibió fondos suficientes para cubrir el 39% de su presupuesto anual de 2009 para respuestas de acción humanitaria, que totalizó 1.150 millones de dólares EE.UU. Los países correspondientes a los Procedimientos de llamamientos unificados obtuvieron un 45% de los fondos solicitados, mientras que los que no correspondieron a los Procedimientos de llamamientos unificados sólo recibieron el 33% de los fondos requeridos. A efectos de comparación, el presupuesto para la respuesta de acción humanitaria de 2008 había sido cubierto mejor, ya que ese año se recaudó el 44% del total. Mientras los países correspondientes a Procedimientos de llamamientos unificados obtuvieron en 2008 el 53% de lo solicitado, los que no formaron parte de esos Procedimientos sólo recibieron el 29% de los fondos requeridos. De enero a octubre de 2009, sólo se cubrió el 47% de las necesidades contempladas en los llamamientos de emergencia de ese año. En el mismo lapso de 2008, los fondos suministrados para los llamamientos de emergencias de ese año habían cubierto el 61% de lo requerido.

En el periodo enero-octubre 2009, el Fondo para la acción en casos de emergencia continuó siendo la fuente de recursos más importante de UNICEF, ya que aportó 89,8 millones de dólares, de los cuales 52,2 millones fueron asignados por medio del elemento de respuesta rápida y 37,6 millones a través del elemento de emergencia con financiación insuficiente. Los Estados Unidos fueron la segunda fuente más importante de fondos humanitarios destinados a UNICEF, ya que ese país destinó fondos a Etiopía, el Iraq, el Pakistán, el Sudán y la República Árabe Siria, entre otros. El tercer donante en importancia fue la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comunidad Europea, que incrementó en un 59% el volumen de fondos humanitarios que destinó a UNICEF. Japón, por su parte, siguió siendo uno de los donantes bilaterales más importantes y fieles, ya que en el periodo enero-octubre 2009 suministró 57 millones de dólares a UNICEF. Como se indica en el Gráfico 1.2, los 10 principales donantes de fondos humanitarios contribuyeron con el 78% del total de los fondos de esa índole que recibió UNICEF para sus operaciones de emergencia durante el periodo enero-octubre 2009.

Del total de 572,4 millones de dólares EE.UU en contribuciones humanitarias recibidos por la organización en el periodo de 10 meses que concluyó a fines de octubre de 2009, sólo el 9% (52,7 millones de dólares) estuvieron constituidos por fondos temáticos. Tanto en términos porcentuales como absolutos, el nivel de fondos temáticos correspondientes al periodo enero-octubre 2009 equivalió a la mitad del total de esos fondos recibidos en el mismo lapso en 2008. Los fondos temáticos correspondientes al periodo enero-octubre 2008 totalizaron 115 millones de dólares EE.UU., lo que representó el 19% del total de contribuciones humanitarias.

En el periodo enero-octubre 2009, UNICEF recibió 130,8 millones de dólares EE.UU. (que representaron el 23% del total de fondos humanitarios requeridos, que son 572,4 millones de dólares) por medio de diversos mecanismos de financiación de la ayuda humanitaria mancomunados, como el Fondo para la acción en casos de emergencia, los fondos humanitarios comunes, los fondos de respuesta humanitaria y el fondo fiduciario de donantes múltiples, que administra el Banco Mundial. El Fondo para la acción en casos de emergencia contribuyó con la mayor parte del total de la financiación humanitaria recibida, 89,8 millones de dólares EE.UU, lo que supuso el 16% del total de otros recursos en situaciones de emergencia, y representa un ligero descenso del nivel de enero a octubre de 2008 de 91,9 millones de dólares EE.UU. El valor del conjunto de la financiación no humanitaria –recibida de fuentes como la Ventana de financiación ampliada de “Unidos en la Acción” para el logro de los ODM, el Fondo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Fondo Una ONU y el Fondo de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la Paz– fue de 42,7 millones EE.UU en enero–octubre de 2009, un aumento del 14% con respecto a los 37,5 millones de dólares EE.UU del período correspondiente de 2008.

De enero a octubre de 2009, el Comité de Japón pro UNICEF fue el principal donante temático de la organización, a la que aportó 11,3 millones de dólares EE.UU. en fondos humanitarios. De los gobiernos donantes, el de Noruega fue el que aportó la mayor cantidad de fondos humanitarios temáticos (9,7 millones), seguido por el de Finlandia (5,6 millones). Los 10 donantes más importantes de fondos humanitarios fueron, en orden descendiente, el Comité de Japón pro UNICEF, el Gobierno de Noruega, el Comité de Alemania pro UNICEF, el Gobierno de Finlandia, el Fondo de los Estados Unidos en pro de UNICEF, el Comité del Reino Unido pro UNICEF, el Comité de los Países Bajos pro UNICEF, el Comité de Italia pro UNICEF, el Comité de España pro UNICEF y el Comité del Canadá pro UNICEF.

UNICEF recibe con beneplácito los fondos humanitarios temáticos, ya que posibilitan una programación más adecuadas a las prioridades de los países y el mundo. Los fondos de ese tipo ponen de relieve el compromiso de los donantes con los principios de la iniciativa de buenas prácticas en materia de donaciones humanitarias. Las contribuciones temáticas también reducen los costos de las transacciones y simplifican la gestión de los presupuestos de los programas a nivel de país.

El nivel de fondos que recibe UNICEF determina su capacidad para dar respuestas eficaces y oportunas. En el Afganistán, por ejemplo, para fin de octubre de 2009 se había cubierto el 66% de los fondos solicitados, y en las clínicas y centros para pacientes ambulatorios que reciben apoyo de UNICEF en las ocho provincias más afectadas por la sequía y el alto costo de los alimentos se había brindado tratamiento a unos 5.000 niños y niñas menores de cinco años afectados por la desnutrición. Además, se llevó a cabo una vasta campaña de vacunación contra el sarampión que posibilitó la inmunización de más de 3 millones de personas. Por otra parte, las campañas combinadas de vacunación contra la poliomielitis y de suministro de suplementos de vitamina A beneficiaron al 98% de todos los niños y niñas menores de cinco años. Mediante la construcción de sistemas de suministro de agua y la instalación de bombas manuales e instalaciones sanitarias adecuadas a las normas básicas en situaciones de desastre, el proyecto Sphere brindó acceso al suministro de agua potable y saneamiento a casi una tercera parte del millón de pobladores afectados por la sequía. En colaboración con el Ministerio de Educación, Save the Children y otros aliados, UNICEF dio su respaldo a la reapertura de 214 escuelas, que representaron casi una tercera parte de los 651 establecimientos de enseñanza que estaban cerrados en noviembre de 2008 como consecuencia de las amenazas y la violencia.

En Etiopía, donde los fondos obtenidos durante el periodo enero-octubre 2009 cubrieron el 53% del monto solicitado, UNICEF colaboró con el Gobierno y diversos aliados nacionales e internacionales para dar respuesta durante ese año a las necesidades humanitarias de unos 6 millones de niños y niñas que habitan regiones afectadas por la inseguridad alimentaria. Esas labores aún continúan y requerirán financiación sostenida de carácter urgente en 2010.

En Somalia, país al que se considera uno de los sitios más difíciles del mundo para la realización de operaciones humanitarias, UNICEF ha colaborado con más de 100 aliados nacionales e internacionales para prestar ayuda a los niños, niñas y mujeres empleando enfoques novedosos y flexibles. En 2009, hubo 1,8 millones de pobladores que recibieron servicios de atención básica de la salud y se brindó tratamiento a más de 50.000 niños y niñas que sufrían desnutrición aguda grave, el doble de los que habían recibido similares servicios de salud en 2008. Finalmente, se siguió ampliando la distribución de mosquiteros, se llevaron a cabo Días de Salud Infantil en los que se inmunizó a más del doble de los niños y niñas vacunados el año anterior y el país se mantuvo libre de la poliomielitis.

Fondos de emergencia requeridos en 2010

En 2010, UNICEF necesitará 1.200 millones de dólares EE.UU. para dar apoyo a diversas actividades de acción humanitaria.22 El Informe de Acción Humanitaria 2010 presenta llamamientos destinados a 28 países para 2010, mientras que en 2009 se habían efectuado 36 llamamientos.23 Como se indica en el Gráfico 1.3 que aparece a continuación, las necesidades financieras para las situaciones de emergencia en Asia son más de dos veces mayores que el año pasado. Eso se debe a que en el informe de 2010 se agregaron el Pakistán y Filipinas, además de los desastres naturales y el conflicto armado del Afganistán.

También han aumentado los fondos requeridos para África occidental y central, principalmente como resultado de las situaciones de emergencia aguda en el Chad y la República Democrática del Congo. Ambos países atraviesan situaciones de violencia interna y transfronteriza, son escenario de desplazamientos masivos de la población y de situaciones en las que las organizaciones humanitarias tienen acceso limitado a las regiones donde se necesita ayuda,

La región que requiere la mayor cantidad de fondos es la de África oriental y meridional. Se calcula que solamente en 2009, unos 24 millones de personas resultaron afectadas por la sequía, la inseguridad alimentaria crónica y los conflictos armados. Además de ello, en Zimbabwe persiste la grave situación creada por un brote nacional de cólera, la reducción de la seguridad alimentaria y una alta tasa de VIH/SIDA. Todos esos factores han aumentado el grado de vulnerabilidad de los niños, niñas y mujeres del país.

En las regiones de Europa Central y Oriental y la Comunidad de Estados Independientes, América Latina y el Caribe y Oriente Medio y África del Norte las necesidades de fondos serán similares a los niveles correspondientes de 2009.

UNICEF agradece a los donantes su firme apoyo durante 2009. Continuaremos administrando y distribuyendo de manera prudente y eficaz los fondos asignados durante 2010 para ayudar a satisfacer necesidades vitales, defender y garantizar los derechos de los niños, niñas y mujeres y tomar medidas orientadas a aumentar la capacidad de recuperación y reducir los riesgos futuros.

 

1. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Annual Emergency Response Study: 2005, 2006, 2007 and 2008. UNICEF define una situación de emergencia a aquella donde corran peligro las vidas y el bienestar de una parte importante de la población y que requiera medidas extraordinarias para garantizar la supervivencia, la atención y la protección de los pobladores en peligro.
2. Parry, M. L., et al., editores, ‘Climate Change 2007: Impacts, adaptation and vulnerability’, aportación del Grupo de Trabajo II al Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, Ginebra, 2007.
3. Back, Emma y Catherine Cameron, Our Climate, Our Children, Our Responsibility: The implications of climate change for the world’s children, Comité del Reino Unido pro UNICEF, Londres, 2008 y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Climate Change and Children: A human security challenge, Centro de Investigación Innocenti de UNICEF, Florencia, Italia, 2008.
4. Save the Children, ‘In the Face of Disaster: Children and climate change’, International Save the Children Alliance, Londres, 2008.
5. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, From Conflict to Peacebuilding: The role of natural resources and the environment, PNUMA, Nairobi, 2009.
6. Acuerdo de Copenhague del 18 de diciembre de 2009, párrafo 3.
7. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ‘Aggregate Shocks, Poor Households and Children: Transmission channels and policy responses’, Documento de Trabajo sobre Política Social y Económica, División de Política y Prácticas, UNICEF, Nueva York, febrero de 2009.
8. Organización de Las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo -Crisis económicas: Repercusiones y enseñanzas extraídas, FAO, Roma, 2009.
9. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ‘A Matter of Magnitude: The impact of the economic crisis on women and children in South Asia’, Oficina Regional de UNICEF para Asia meridional, Katmandú, junio de 2009.
10. Rodrik, Dani, ‘Where Did All the Growth Go? External shocks, social conflict and growth collapses’, Journal of Economic Growth, volumen 4, diciembre 1998, páginas 358–412; y Murshed, Syed Mansoob, ‘The Conflict-Growth Nexus and the Poverty of Nations’, Documento de trabajo 43 de DESA, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, Nueva York, junio de 2007.
11. Collier, Paul y Anke Hoeffler, ‘The Challenge of Reducing the Global Incidence of Civil War’, Copenhagen Consensus Challenge Paper, Centre for the Study of African Economies, Universidad de Oxford, Oxford, Reino Unido, 2004.
12. Naciones Unidas, Carta del Secretario General al personal, diciembre de 2009.
13. Información obtenida por la Oficina de UNICEF en la República Democrática del Congo; sírvase consultar el capítulo de este informe dedicado a la República Democrática del Congo.
14. Nótese, por ejemplo, “Los derechos del niño”, 61 Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Nota del Secretario General A/61/299, así como S/RES/1888, aprobada por el Consejo de Seguridad el 30 de septiembre de 2009; el Mecanismo de Vigilancia y Presentación de Informes mejorado; y el nombramiento de un Representante Especial del Secretario General sobre Violencia Sexual en los Conflictos Armados.
15. Diversos estudios demuestran que por cada dólar que se invierte en la reducción de los desastres se ahorran a largo plazo entre cuatro y siete dólares EE.UU., como señaló el Secretario General Adjunto John Holmes en su discurso sobre la Seguridad Humana y la Reducción de los Desastres, que pronunció con motivo de la conferencia sobre el cambio climático desde la perspectiva de la seguridad humana; 31 de julio de 2007, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York.
16. Se puede obtener más información sobre la labor de la Reforma Humanitaria en < http://www.humanitarianreform.org/ >.
17. Junta Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ‘Mapping of UNICEF Partnerships and Collaborative Relationships’, E/ICEF/2009/11, Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, 6 de abril de 2009.
18. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ‘Standby Arrangements in Emergencies’, Partnerships & Collaborative Relationships Case Study, UNICEF, Nueva York, junio de 2009.
19. Incluye a las organizaciones no gubernamentales como Acción contra el Hambre, Austcare, CANADEM, CARE International, el Consejo Danés para los Refugiados, Norwegian Church Aid, el Consejo Noruego para los Refugiados, Oxfam Reino Unido, RedR Australia y Télécoms Sans Frontières; instituciones públicas como la Dependencia de Respuesta a las Crisis de Islandia, Irish
Aid, la Dependencia de Servicios de Rescate de Suecia, la Dependencia de Cooperación para el Desarrollo de Suiza y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido; y aliados empresariales como Ericsson y Veolia Environnement.
20. A menos que se indique lo contrario, todos los datos reflejan los cálculos estimados internacionales disponibles para la fecha de publicación de este informe, que provienen de la Edición especial del “Estado mundial de la infancia”: Conmemoración de los 20 años de la Convención sobre los Derechos del Niño. Las tablas estadísticas pueden obtenerse en línea en < www.unicef.org/publications/index_51775.html >.
21. Otros llamamientos se refiere a documentos de Necesidades Inmediatas y llamamientos interinstitucionales (excluyendo los CAPs y los llamamientos urgentes). Cuando con motivo de una crisis se requieren fondos que superan los límites de reprogramación del fondo y no se realiza un llamamiento conjunto, UNICEF emite un documento de Necesidades Inmediatas en las 24 a 72 horas posteriores al comienzo de la situación de emergencia.
22. El total requerido por UNICEF a nivel de países, regiones y la sede contempla una tasa máxima de recuperación del 7%. La tasa real de recuperación sobre las contribuciones se calculará de acuerdo con la Decisión 2006/7 de la Junta Ejecutiva de UNICEF, fechada 9 de junio de 2006.
23. Angola, el Congo, Côte d’Ivoire, Djibouti, Guinea-Bissau, Liberia, Malawi, Mozambique, Timor-Leste y Zambia figuran en llamamientos y capítulos separados en el Informe de Acción Humanitaria 2009. En la medida de lo necesario, los demás fondos requeridos por esos países para dar respuesta a situaciones de emergencia de menor escala y para financiar las actividades de creación de capacidad y recuperación temprana se incluyen en los llamamientos regionales de 2010.

1 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.  Annual Emergency Response Study: 2005, 2006, 2007 y 2008.  UNICEF define una situación de emergencia como cualquier situación donde corran peligro las vidas y el bienestar de una parte importante de la población y que requiera medidas extraordinarias para garantizar la supervivencia, la atención y la protección de los pobladores en peligro.
2 Parry, M. L., et al., editores, ‘Climate Change 2007: Impacts, adaptation and vulnerability’, aportación del Grupo de Trabajo II al Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, Ginebra, 2007.
3 Back, Emma, y Catherine Cameron, Our Climate, Our Children, Our Responsibility: The implications of climate change for the world’s children, Comité del Reino Unido pro UNICEF, Londres, 2008.; y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Climate Change and Children: A human security challenge, Centro de Investigación Innocenti de UNICEF, Florencia, Italia, 2008.
4 Save the Children, ‘In the Face of Disaster: Children and climate change’, International Save the Children Alliance, Londres, 2008.
5 Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, From Conflict to Peacebuilding: The role of natural resources and the environment, PNUMA, Nairobi, 2009.
6 Acuerdo de Copenhague del 18 de diciembre de 2009, apartado 3.
7 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ‘Aggregate Shocks, Poor Households and Children: Transmission channels and policy responses’, Documento de Trabajo sobre Política Social,  División de Política y Prácticas, UNICEF, Nueva York, febrero de 2009.
8 Organización de Las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo -Crisis económicas: Repercusiones y enseñanzas extraídas, FAO, Roma, 2009.
9 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ‘A Matter of Magnitude: The impact of the economic crisis on women and children in South Asia’, Oficina Regional de UNICEF para Asia Meridional, Katmandú, junio de 2009.
10 Rodrik, Dani, ‘Where Did All the Growth Go? External shocks, social conflict and growth collapses’, Journal of Economic Growth, vol. 4, December 199, pp. 358–412; and Murshed, Syed Mansoob, ‘The Conflict-Growth Nexus and the Poverty of Nations’, DESA Working Paper no. 43, United Nations Department of Economic and Social Affairs, New York, June 2007.
11 Collier, Paul, y Anke Hoeffler, ‘The Challenge of Reducing the Global Incidence of Civil War’, Copenhagen Consensus Challenge Paper, Centre for the Study of African Economies, Universidad de Oxford, Oxford, Reino Unido, 2004
12 Naciones Unidas, Carta del Secretario General al Personal, diciembre de 2009.
13 Información obtenida por la Oficina de UNICEF en la República Democrática del Congo; sírvase consultar el capítulo de este informe dedicado a la República Democrática del Congo.
14 Nótese, por ejemplo, "Los derechos del niño", 61er Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Nota del Secretario General A/61/299, así como S/RES/1888, aprobada por el Consejo de Seguridad el 30 de septiembre de 2009; el Mecanismo de Vigilancia y Presentación de Informes mejorado; y el nombramiento de un Representante Especial del Secretario General sobre Violencia Sexual en los Conflictos Armados.
15 Diversos estudios demuestran que por cada dólar que se invierte en la reducción de los desastres se ahorran a largo plazo entre cuatro y siete dólares, como señaló el Secretario General Adjunto John Holmes en su discurso sobre la Seguridad Humana y la Reducción de los Desastres, que pronunció con motivo de la conferencia sobre el cambio climático desde la perspectiva de la seguridad humana, 31 de julio de 2007, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York.
16 Se puede obtener más información sobre la Reforma Humanitaria en www.humanitarianreform.org.
17 Junta Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ‘Mapping of UNICEF Partnerships and Collaborative Relationships’, E/ICEF/2009/11, Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, 6 de abril de 2009.
18 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ‘Standby Arrangements in Emergencies’, Partnerships & Collaborative Relationships Case Study, UNICEF, Nueva York, junio de 2009.
19 Incluya a las organizaciones no gubernamentales como Acción contra el Hambre, Austcare, CANADEM, CARE International, el Consejo Danés para los Refugiados, Norwegian Church Aid, el Consejo Noruego para los Refugiados, Oxfam Reino Unido, RedR Australia y Télécoms Sans Frontières; instituciones públicas como la Dependencia de Respuesta a las Crisis de Islandia, Irish Aid, la Dependencia de Servicios de Rescate de Suecia, la Dependencia de Cooperación para el Desarrollo de Suiza y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido; y aliados empresariales como Ericsson y Veolia Environnement.
20 A menos que se indique lo contrario, todos los datos reflejan los cálculos estimados internacionales disponibles para la fecha de publicación de este informe, que provienen de la Edición especial del "Estado mundial de la infancia": Conmemoración de los 20 años de la Convención sobre los Derechos del Niño. Las tablas estadísticas pueden obtenerse en línea en www.unicef.org/publications/index_51775.html.
21 Otros Llamamientos se refiere a documentos de Necesidades Inmediatas y llamamientos interinstitucionales (excluyendo los CAPs y los llamamientos urgentes). Cuando con motivo de una crisis se requieren fondos que superan los límites de reprogramación del fondo y no se realiza un llamamiento conjunto, UNICEF emite un documento de Necesidades Inmediatas en las 24 a 72 horas posteriores al comienzo de la situación de emergencia.
22 El total requerido por UNICEF a nivel de países, regiones y la sede contempla una tasa máxima de recuperación del 7%. La tasa real de recuperación sobre las contribuciones se calculará de acuerdo con la Decisión 2006/7 de la Junta Ejecutiva de UNICEF, fechada 9 de junio de 2006.
23 Angola, el Congo, Côte d’Ivoire, Djibouti, Guinea-Bissau, Liberia, Malawi, Mozambique, Timor-Leste y Zambia figuran  en llamamientos y capítulos separados en el Informe de Acción Humanitaria 2009. En la medida de lo necesario, los demás fondos requeridos por esos países para dar respuesta a situaciones de emergencia de menor escala y para financiar las actividades de creación de capacidad y recuperación temprana se incluyen en los llamamientos regionales de 2010.