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PREFACIO

© UNICEF/HQ05-0653/Toutounji

Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva de UNICEF

En el momento en que este Informe de Acción Humanitaria se entrega a la imprenta, la atención del mundo está concentrada en el terremoto que ha devastado Haití. Los medios de comunicación presentan imágenes muy gráficas de las vidas destruidas de los haitianos: niños y niñas, mujeres, familias y comunidades. Su necesidad desesperada de agua, saneamiento, alimentos, refugio y protección contra la violencia es evidente ante los ojos del mundo.

UNICEF y sus asociados están empeñados en la ardua tarea de ofrecerles apoyo para salvar sus vidas, y la necesidad urgente de inversiones a largo plazo en este empobrecido país no puede ser más clara.

En la segunda mitad de 2009, una serie de tormentas tropicales se abatieron sobre Filipinas, provocando inundaciones y deslizamientos de tierra. Las tormentas causaron la pérdida de vidas, destrucción generalizada y el desplazamiento de cientos de miles de niños, niñas y familias que debieron albergarse en refugios de emergencia.

En la visita que realicé entonces a Filipinas pude comprobar la magnitud de los daños y conversar con los damnificados y los trabajadores de socorro. Visité una escuela que servía de albergue a más de 700 personas, de las cuales unas 300 eran niños y niñas. Allí conocí a una madre cuya familia convivía en un aula con otras cinco. Con lágrimas en los ojos me explicó que debido a las inundaciones su marido había perdido su trabajo y la familia carecía de dinero, alimentos y medicamentos. A su hogar, que había quedado en ruinas, sólo se podía llegar en bote o vadeando las aguas que llegaban hasta las rodillas. Sus hijos mayores vigilaban la casa y cuidaban sus pertenencias, mientras que los más pequeños, entre los cuales había un bebé de sólo 10 meses de edad, permanecían con ella en el refugio.

La historia de esa mujer es un testimonio conmovedor de por qué la asistencia inmediata de la comunidad internacional resulta imprescindible para ayudar a que las personas puedan hacer frente a su situación y reconstruir sus vidas después de las crisis humanitarias.

Tanto los desastres naturales como los provocados por los seres humanos ponen a prueba el compromiso del mundo con sus niños y niñas. Esas situaciones de emergencia provocan desplazamientos masivos, la fractura de los sistemas sociales y económicos y el aumento de la vulnerabilidad de la población ante las enfermedades y el mal estado de salud. Los niños que son alojados en campamentos corren grave peligro de quedar separados de sus familias y de ser víctimas de los abusos sexuales y de otra índole, como la trata de menores, el secuestro y el reclutamiento forzado por parte de agrupaciones o fuerzas armadas.

Con frecuencia, los niños y niñas son quienes sufren las peores consecuencias de las crisis. Se calcula que en la región oriental de la República Democrática del Congo, que sufre las consecuencias de largos años de conflicto armado, más de la mitad de las víctimas de violaciones registradas de enero a abril de 2009 fueron niñas menores de 18 años.

En 2009, el mundo fue testigo de reiteradas situaciones de emergencia en gran escala en Asia sudoriental, del agravamiento de la situación de emergencia en el Cuerno de África y de la grave situación de inseguridad en el Afganistán y el Pakistán, donde también se restringió la ayuda humanitaria a los pobladores necesitados.

La búsqueda de nuevas maneras de satisfacer las necesidades desesperadas de los niños, niñas y mujeres atrapados en situaciones de emergencia continuará en 2010. De manera creciente, las alianzas y otras relaciones de colaboración desempeñan un papel importante en las labores de socorro humanitarias nacionales e internacionales. Para detectar y satisfacer las necesidades de millones de niños y niñas cuyas vidas han sido dislocadas por los desastres y conflictos se requieren las aptitudes especializadas y las fuerzas combinadas de diversas organizaciones.

En colaboración con sus aliados, UNICEF da respuesta a más de 200 situaciones de emergencia al año, desde inundaciones de efectos regionales hasta conflictos transfronterizos.

La edición más reciente del Informe de Acción Humanitaria de UNICEF pone de relieve 28 de las crisis más urgentes del mundo. En el informe se explica la manera en que UNICEF colabora con sus aliados para salvar vidas y reconstruir familias y comunidades. Y en el mismo también se hacen llamamientos por 1.200 millones de dólares EE.UU, que harán posible que estas labores que salvan vidas se sigan realizando de manera predecible, oportuna y eficaz.

Ann M. Veneman
Directora Ejecutiva de UNICEF