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ESARO Reportaje sobre Eritrea

© UNICEF Eritrea/2009/Leshomo

Sara Tesfadet, de 3 años, con su tarjeta de salud en el centro de salud Tsaeda Christian, cerca de Asmara. UNICEF y sus asociados apoyan la movilización de la comunidad para promover controles de salud e inmunización para todos los niños.

LA ALIMENTACIÓN TERAPÉUTICA CONTRA EL AVANCE DE LA DESNUTRICIÓN EN ERITREA 

ASHA GOLGOL, MAEKEL, Eritrea, 7 de mayo de 2009 – En Asha Golgol, una pequeña aldea ubicada a unos 10 kilómetros al sur de Asmara, la capital de Eritrea, se encuentra el modesto Centro de Salud Kutmo. Es el 6 de mayo, día de iniciación de la campaña nacional de vacunación contra la poliomielitis y el sarampión y de exámenes de desnutrición infantil. En el centro, donde las enfermeras realizan los preparativos finales de la campaña, reina gran excitación. Se ordenan los suministros de medicamentos y las listas de control; se colocan sobre las mesas las cajas de jeringas auto-desechables y el refrigerador de vacunas; y se cuentan las cintas métricas para medir la circunferencia de los brazos de los niños.

Un niño de corta edad, Furtum Eyob, observa y espera en fila acompañado por su madre. Furtum, de cuatro años de edad, recibirá las cuatro intervenciones médicas que podrían salvarle la vida. En primer lugar, una enfermera le coloca cuidadosamente la cinta métrica alrededor de la sección media del brazo. La cinta ciñe el delgado brazo del niño hasta llegar a una zona marcada en rojo, lo que indica que el niño sufre desnutrición aguda grave.
Furtum es uno de los muchos niños de Eritrea cuyo estado nutricional empeoró en 2009 como resultado de la sequía y del aumento de los precios de los artículos de primera necesidad. Afortunadamente, Furtum no sufre otras complicaciones, de manera que se le remite a un programa de alimentación terapéutica basado en la comunidad.

UNICEF brinda apoyo a más de 120 centros de alimentación terapéutica basados en la comunidad o que funcionan en establecimientos sanitarios en todo el país. Los datos obtenidos en esos centros reflejan los efectos del aumento de la inseguridad alimentaria en 2009, ya que el número de niños y niñas que tuvieron que recibir tratamiento contra la desnutrición fue seis veces más elevado que en el mismo periodo de 2008. Los aumentos más altos de las tasas de tratamiento en los centros de alimentación terapéutica se registraron en las zonas del país más afectadas por la sequía.
En 2009, el 84% de los 1.681 niños y niñas que recibieron tratamiento contra la desnutrición aguda grave en los sitios de alimentación terapéutica que funcionan en establecimientos sanitarios logró recuperarse. En el mismo período, de los 2.798 niños y niñas con desnutrición aguda grave que fueron tratados en los sitios de alimentación terapéutica basados en la comunidad se recuperó el 71%.

Las alianzas y la movilización social obtienen mejores resultados
Eritrea es uno de los pocos países que están bien encaminados hacia la conquista del Objetivo de Desarrollo del Milenio 4, que consiste en reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años para 2015. Sin embargo, los avances logrados podrían resultar inútiles de no mediar una acción conjunta que frene el avance vertiginoso de la desnutrición y salve a una generación de niños en Eritrea.

Para dar respuesta a la amenaza, UNICEF y sus aliados, especialmente el Ministerio de Salud, continuarán dando apoyo al programa de alimentación terapéutica. En 2010 también se incrementarán las actividades de alimentación suplementaria dirigidas específicamente a unos 120.000 niños y niñas de 6 a 59 meses de edad con desnutrición aguda grave o moderada, y a unas 34.000 mujeres embarazadas o lactantes.

Debido a que Eritrea es un país muy montañoso donde resulta muy difícil llegar a gran número de localidades, UNICEF también brindará apoyo a varias campañas intensivas de movilización comunitaria e información en las que se emplearán, entre otros, los principales medios de comunicación. Los mensajes de esas campañas informarán a las comunidades acerca de la importancia de que las familias lleven a los niños a los establecimientos sanitarios para que sean vacunados, reciban suplementos de vitamina A y se verifique su estado de nutrición.
Los agentes sanitarios voluntarios trabajan incansablemente —y sin recibir paga— para difundir esos importantes mensajes a todas las familias del país. “Debo hacer esto por mi país, por nuestros niños y por las generaciones futuras", explica Saba Tewolde, voluntaria comunitaria. Su compromiso, así como el compromiso de todos los demás agentes sanitarios, es imprescindible para salvar a la generación de Furtum y a futuras generaciones de niños y niñas de Eritrea.