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ESARO MOZAMBIQUE: REPORTAJE

© UNICEF Mozambique/2008/Machiana

La trabajadora de salud Cândida Chaves vacuna a unos niños contra el tétanos en la escuela primaria Bango, en el distrito de Xai-Xai de la provincia de Gaza. Forma parte de la unidad de salud móvil 'Llegar a todos los distritos', que se dedica a visitar las comunidades más remotas.

EL FOMENTO DE LA SALUD Y EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS EN LAS COMUNIDADES APARTADAS

Recién comienza a amanecer, y en el Hospital Rural Chicumbane la agente sanitaria Cândida Chaves ya se prepara para una larga jornada de trabajo en el terreno. Supervisará las labores de un equipo sanitario móvil en Bango, una comunidad apartada en la Provincia de Gaza integrada por unas 3.900 personas. Mientras unos trabajadores terminan de cargar en el vehículo en que viajarán las últimas cajas de vacunas, la Sra. Chaves y dos enfermeras comprueban una vez más que no les falte nada para emprender la marcha.

En el vehículo hay vacunas, básculas para a pesar niños, medicamentos para tratar las enfermedades infantiles más comunes, instrumentos para examinar a las embarazadas y píldoras para la planificación de la familia y el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual. "Llevamos todo lo que se necesita para prestar atención básica de la salud a las comunidades", explica la Sra. Chaves mientras asciende al vehículo. Durante el viaje de media hora por un camino asfaltado que rápidamente se transforma en una huella arenosa, el vehículo cruza campos donde los agricultores trabajan la tierra, los pastores cuidan sus rebaños y algunos campesinos venden sus productos. "Dos veces por semana visitamos distintas comunidades, aunque tratamos de volver a cada una al menos una vez por mes para vacunar a los pobladores", explica la Sra. Chaves, que tiene a su cargo la vigilancia epidemiológica del distrito.

Pese a que en Bango ha comenzado a llover, un nutrido grupo de madres con sus hijos ya espera al equipo sanitario frente a la escuela. Con la ayuda de los alumnos, el director de la escuela alentó el día anterior a las mujeres y madres de la comunidad a que acudieran al establecimiento con sus niños y niñas de corta edad. En el grupo que espera se encuentra Ana Paula, una madre joven que llevó a su hija Madalena, de 22 meses de edad, para que la pesen y revisen.

"Mi hija tiene diarrea y fiebre muy alta desde la semana pasada", explica Ana Paula. "La traje porque terminó de tomar los medicamentos que le habían recetado y sigue enferma". Como muchos otros niños y niñas de las zonas rurales, la pequeña Madalena corre grave peligro. De los 855.000 niños y niñas que nacen anualmente en Mozambique, 143.640 mueren antes de cumplir cinco años. Las causas principales de la mortalidad infantil son el paludismo, la diarrea, las infecciones agudas de las vías respiratorias y varias enfermedades prevenibles mediante la vacunación.

En los últimos 20 años, en Mozambique se ha logrado avances impresionantes en materia de mejoramiento de la salud y la supervivencia de los niños y niñas. Sin embargo, ese progreso en el bienestar de las madres y los niños ha sido desigual en diversos puntos del país, y muchos niños, niñas y mujeres, en especial los que viven en las regiones más apartadas, no reciben suficientes servicios de prevención y atención de la salud. Además, muchos niños y niñas mueren en sus hogares porque sus padres no saben cómo prevenir las enfermedades o no cuentan con acceso a los establecimientos sanitarios. De allí el importante papel que desempeñan las unidades sanitarias móviles cuando se trata de brindar a las comunidades apartadas acceso a los servicios de salud. Esos servicios marcan claramente una diferencia en favor de los niños, niñas y mujeres.

"Me gusta el trabajo que realiza la brigada sanitaria porque acercan los servicios de salud a mi hogar", detalla Ana Paula mientras prepara a Madalena para que la pese una enfermera. "De otra manera, me resultaría difícil llevar a mi hijos a un puesto sanitario. Cuando terminemos con Madalena iré a mi casa y traeré a mi otro hijo, que tiene cuatro años".

Las brigadas sanitarias y las unidades móviles forman parte de un enfoque integral de vacunación mediante el cual se trata de inmunizar a los habitantes de las comunidades más apartadas y de prestarles al mismo tiempo otros servicios sanitarios, como los de nutrición, lucha contra el paludismo y atención de la salud materna. Ese enfoque integral forma parte de una estrategia acelerada de labores en pro del desarrollo y la supervivencia de los niños que pone en práctica el Ministerio de Salud. La estrategia, que cuenta con el apoyo de UNICEF y otros aliados, consiste en ampliar las intervenciones en pro de la supervivencia infantil de manera que todos los niños y niñas reciban a partir del nacimiento un conjunto de servicios sanitarios prioritarios.

Oscurece en Bango cuando el equipo sanitario termina de vacunar al último niño. Tras comprobar que no queda ningún niño ni niña por inmunizar, sus integrantes vuelven a cargar sus pertrechos en el vehículo y emprenden el regreso al hospital.