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ESARO MADAGASCAR: REPORTAJE

© UNICEF Madagascar/2008/Mullard

Hasina estudia en una tienda de campaña que sirve de escuela temporal y que recibe apoyo de UNICEF en Tanambe. Su escuela fue destruida por los ciclones a comienzos de 2008. Hasina dice "Nunca hubiera creído que fuese posible regresar a la escuela tan rápido".

#PARA MÍ, LO MÁS IMPORTANTE ES APROBAR LOS EXÁMENES#

La rotura de los diques de Anony y Sahamaloto provocó un pánico sobrecogedor en la comunidad de Tanambe, una pequeña aldea de la región de Alaotra Mangoro. En pocas horas, los caminos de la región han quedado sumergidos bajo más de un metro de agua. La fuerza de las aguas ha derrumbado muchas viviendas de cemento y hormigón. Las inundaciones han causado varias muertes e impedido el acceso y las comunicaciones con las villas y aldeas de las regiones vecinas. El sector de la educación también sufre las graves consecuencias del desastre y cientos de alumnos y alumnas se han quedado sin aulas.

La mañana del lunes 18 de febrero de 2008, una inundación repentina interrumpió el tránsito y las comunicaciones entre los pueblos de Ambohimanarivo y Tanambe. El camino que unía a ambos quedó inundado a la altura de la aldea de Antsamaria, cerca de Tanambe. Tanto el embalse de Anony como el de Sahamaloto se llenaron hasta el límite y, debido a la presión de tanta agua, los diques cedieron y se rompieron. Durante tres largos días, a medida que continuaban creciendo las aguas, la población de Tanambe fue presa de un creciente pánico. Una a una se fueron desplomando las viviendas construidas de cemento y hormigón.

Las autoridades de la región alertaron acerca de la gravedad de la situación, alquilaron embarcaciones para llevar a cabo operaciones de rescate y colaboraron con el transporte de los damnificados. Cientos de niños se vieron privados de su derecho a la educación cuando las aguas destruyeron completamente la escuela primaria pública de la región.

Debido a que UNICEF se encontraba realizando actividades en la región al ocurrir el desastre, pudo realizar de inmediato una evaluación del mismo. El organismo internacional colaboró con tiendas de campañas que se emplearon como aulas provisionales y suministró a las autoridades de educación varias "escuelas en una caja".

"Nunca creí que podría regresar a clases tan rápidamente", afirma Ratolojanahary, un alumno de quinto grado de 12 años de edad. "Éste es el año en que debía rendir mis exámenes finales, de manera que estaba muy preocupado. Yo perdí todos mis útiles y elementos escolares y el aula en que estudiaba quedó completamente destruida. Afortunadamente, tenemos esta tienda de campaña que podemos usar de aula. El maestro nos dijo esta mañana que debemos regresar a la escuela. Lo que yo quiero es aprobar mis exámenes".

Mientras que la asociación de padres se dedica a construir estructuras escolares adicionales con los escombros que se encuentran en la zona, los alumnos y alumnas colaboran localizando y recolectando los muebles que arrastró la corriente.

El nivel de las aguas ha descendido y la vida vuelve lentamente a la normalidad. "La escuela les brinda a los niños y niñas un ámbito de protección donde están libres de peligro", señaló Roger Ramanantsoa, Oficial de Educación de la Oficina de UNICEF en Madagascar, durante una reciente visita. "En las situaciones de emergencia, cuando se restaura rápidamente la educación se restaura también cierto grado de normalidad en las vidas de los niños y niñas y se les ayuda a superar los traumas psicológicos y de otra índole que pueden haber sufrido".

Entre las actividades de UNICEF también figuró la distribución de conjuntos de materiales de recreación para que los niños y niñas pudieran jugar y recuperarse de las experiencias recientes. Los estudiantes de Tanambe son los más afortunados de Madagascar, ya que en el resto del país miles de niños y niñas carecen de aulas y escuelas como consecuencia del ciclón.

Según información oficial, el número de aulas dañadas o destruidas asciende a 2.282. Durante las situaciones de emergencia, UNICEF colabora con el sector de la educación mediante el suministro de materiales para la educación escolar primaria, la movilización de las comunidades a fin de garantizar la continuación de los servicios de educación, el fomento de las actividades recreativas y la prestación de ayuda técnica a las iniciativas nacionales de educación.