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ORIENTE MEDIO Y ÁFRICA DEL NORTE IRAQ: RESUMEN DE LA SITUACIÓN DE EMERGENCIA

© UNICEF Iraq/2008/Arar

Unas niñas transportan cubos de agua obtenidos de una cisterna suministrada por UNICEF en el vecindario Sab'Qsoor, a las afueras de Bagdad, la capital.

DIECIOCHO GOBERNACIONES Y UN PLAN

En los últimos cinco años, el Iraq se ha convertido en sinónimo de violencia, extremismo y conflicto sectario. Y a pesar de que el conflicto armado ha tenido efectos devastadores para los 30 millones de habitantes del país, de los cuales la mitad son niños y niñas, también es verdad que entre la ira y la desesperanza hay millones de familias que sólo aspiran a que sus vidas vuelvan a la normalidad. Para muchas de esas familias, disponer de agua potable, poder enviar a sus hijos a la escuela sin que corran peligro, y hasta salir a comprar alimentos para la cena sin convertirse en otro trágico dato estadístico como consecuencia de un ataque suicida, continúa siendo un sueño inalcanzable.

En agosto de 2008, UNICEF y sus aliados probaron algo nuevo. En lugar de aceptar lo que se suele considerar un conflicto imposible de resolver, desplegaron equipos de difusión en cada una de las 18 gobernaciones del Iraq. Durante tres semanas se llevaron a cabo reuniones en todo el país en las que participó una amplia gama de iraquíes influyentes y de personas a cargo de la toma de decisiones. Políticos, funcionarios civiles, dirigentes religiosos y diversos integrantes de la sociedad civil del Iraq se reunieron para tratar las cuestiones que afectaban más profundamente a sus ciudades y aldeas, y a sus parientes y vecinos.

No fueron debates y discusiones fáciles. Entre los temas que se trataron figuraron la libertad de desplazamiento y los efectos del conflicto armado; en qué medida las autoridades y organizaciones comunitarias han ayudado a las comunidades más vulnerables, y cuán seguros se sienten los habitantes del país cuando salen de sus hogares. Esas fueron las preguntas que se formularon en cada uno de los más de 300 subdistritos en que se divide el país. Y al final de las reuniones en las 18 gobernaciones se logró un consenso, un acuerdo sobre los aspectos prioritarios en los que UNICEF y sus ONG aliadas concentrarían las labores humanitarias en los meses siguientes. Hasta en algunas de las regiones más polarizadas y volátiles del Iraq, los representantes de los principales grupos étnicos, religiosos y políticos, generalmente desconfiados, lograron ponerse de acuerdo.

Como resultado de esos esfuerzos, se establecieron como zonas prioritarias 57 subdistritos donde UNICEF y sus aliados han comenzado a realizar labores de evaluación y respuesta humanitaria proactiva. Hasta hace poco tiempo, la situación de las personas desplazadas y los refugiados definía generalmente el carácter del trabajo humanitario en el Iraq, mientras que otros sectores de la población que también vivían en circunstancias muy vulnerables no recibían suficiente atención. Mientras tanto, de los 25 millones de iraquíes que no son ni desplazados ni refugiados, muchos sufren una grave carencia de servicios sociales básicos. El acuerdo al que llegaron todas las partes interesadas suministra a los equipos basados en las 18 gobernaciones un claro programa de acción. Y lo que resulta aún más alentador, de los más de 300 distritos que se tomaron en cuenta, sólo siete fueron considerados completamente inaccesibles para los aliados. Tres de esos distritos corresponden a Bagdad. Eso significa que, al día de hoy, UNICEF y sus aliados cuentan con acceso por lo menos limitado al 98% de los subdistritos del Iraq, lo que representa un enorme avance con respecto a la situación de hace un año.

En la actualidad se llevan a cabo evaluaciones de 43 comunidades de las regiones más pobres e ignoradas del país. Una vez completada la evaluación, los equipos pondrán en acción a todo el personal y todas las organizaciones necesarias para mejorar la situación de los niños y niñas y reducir su grado de vulnerabilidad ante la crisis. El acceso de las familias al agua potable, la inmunización de los niños contra las enfermedades prevenibles mediante la vacunación, la creación de condiciones más adecuadas para la educación de los niños, niñas y jóvenes iraquíes y la protección de los niños y niñas del abuso y la explotación son algunos de los problemas a los que se les debe dar solución para preservar el futuro de la niñez. Cuando los equipos hayan dado respuesta a las necesidades inmediatas en esas 43 comunidades prioritarias, pasarán a prestar servicios al conjunto siguiente de comunidades prioritarias... y así sucesivamente.

Gracias a esos esfuerzos, centenares de alumnos y alumnas han vuelto a estudiar en las escuelas reconstruidas después de la guerra; se protege a las comunidades del cólera mediante el suministro de agua potable en camiones cisterna y campañas de educación sobre la higiene, y los pobladores que perdieron sus hogares tras los bombardeos de sus aldeas reciben atención básica de la salud. En los próximos 12 meses, unos 360.000 niños y familias adicionales recibirán los beneficios de las labores de UNICEF y sus aliados humanitarios que continúan luchando por asistir a quienes hasta ahora habían sido pasados por alto.