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ÁFRICA OCCIDENTAL Y CENTRAL GUINEA: REPORTAJE

© UNICEF Guinea/2008/Baro

Matené, de 18 años, que fue víctima de la trata a la edad de 10 años, realiza un ejercicio acrobático en el centro de formación de arte acrobático Kéita Fodéba, que recibe apoyo de UNICEF en Conakry. Reunida con su familia, ahora asiste a clases de alfabetización y de ejercicios acrobáticos.

MATENÉ: AYER VÍCTIMA DE LOS TRATANTES DE PERSONAS HOY UNA NIÑA REINTEGRADA

Matené es una joven de 18 años de edad de cuerpo musculoso y ojos vivaces que viste un conjunto de atletismo. Tras concentrarse durante varios segundos, Matené salta ágilmente y aterriza en uno de los tres aros que descansan sobre el suelo del gimnasio.

Esta mañana, como es habitual, el gimnasio está repleto. Niños y niñas practican simultáneamente diversas pruebas de una presentación acrobática en los varios aparatos con que cuentan las instalaciones. Hay trapecios fijos, palos voladores y cuerdas flojas y tensas. Matené es miembro del Centro de Entrenamiento de Artes Acrobáticas Kéita Fodéba desde hace 10 años. El elenco con el que recibe entrenamiento en artes acrobáticas, canto y danza constituye su segunda familia. El objetivo del centro consiste en reintegrar a niños, niñas y jóvenes de la calle, o que corren peligro de caer en la delincuencia, mediante la práctica de artes acrobáticas. De allí el apoyo que UNICEF le brinda al proyecto mediante el suministro de equipo gimnástico.

Tras un breve silencio, Matené comienza a contar su historia. "Cuando tenía 10 años mis padres me entregaron a un hombre llamado Kanté, que se comportaba como si fuera una persona rica y de alto nivel. De esa manera convenció a mis padres de que iba a llevarme al Níger, donde se me daría entrenamiento para que integrara un equipo acrobático que iría de gira por los Estados Unidos. Kanté llegó a un acuerdo con mis padres y pagó 350.000 francos guineanos (que equivalen a unos 70 dólares) por mí y por los otros seis niños y niñas que ya había escogido".

El grupo que integraba Matené llegó al Níger tras un viaje en camioneta de seis días, durante los cuales comió todo lo que quiso. Sin embargo, cuando llegó al hotel del tratante de menores, que estaba ubicado en medio del monte, a unos 60 kilómetros de Niamey, la situación de Matené y los demás niños en materia de alimentación cambió radicalmente. Una vez en el hotel, todos los niños y niñas fueron obligados a realizar tareas domésticas como barrer, limpiar y lavar la ropa. En el caso de las niñas, también debieron cocinar. Al anochecer, los niños y niñas eran obligados a hacer demostraciones de arte acrobático frente al hotel, a menudo para entretener a extraños. Debido a que ni Matené mí sus jóvenes compañeros recibían paga, se alimentaban gracias a las propinas que recibían de los espectadores.

Matené cierra los ojos, tratando de no acordarse de la 'señora de la casa', a quien describe como alguien 'terrible' y de quien afirma que se negaba a darles de comer. La terrible situación de Matené y sus compañeros duró un año, hasta que los varones del grupo protagonizaron una rebelión. Debido a que el tratante de personas, que tenía influencias en la región, les acusó de robo, los niños y niñas fueron encarcelados. Sin embargo, gracias a la investigación y la vigilancia de la policía nigeriana y a los esfuerzos de la Embajada de Guinea en el Níger, los niños fueron finalmente liberados y devueltos a sus familias.

Hoy en día, Matené puede sonreír mientras hace acrobacias al ritmo del tambor. La niña sueña con viajar algún día por el mundo y ofrecer su arte y talento al público. Por ahora, se trata de un sueño. Sin embargo, en las diarias sesiones de dos horas de alfabetización, Matené va adquiriendo los conocimientos y las aptitudes que necesita para ser autosuficiente. "Jamás trataré con mercaderes de ilusiones ni tratantes de niños ", dice con tono firme. "Ni yo, ni mi familia".

Recientemente, UNICEF dio su apoyo a una vasta campaña de concienciación sobre la trata de niños, que es un problema que la población de este país ha ignorado o negado durante mucho tiempo. La campaña consistió en la presentación de un álbum musical, una película breve y video clips que se difundieron por televisión durante seis meses consecutivos. Los mensajes de la campaña también fueron difundidos en todo el Níger por las emisoras nacionales, rurales y comunitarias, así como por los dirigentes de la comunidad y los representantes de agrupaciones juveniles que recorrieron todo el país.

Gracias al apoyo de UNICEF también se formó una coalición de 30 organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales dedicadas a la lucha contra la trata de menores, y en todos los centros de instrucción militar se brindó información y capacitación sobre ese grave problema. Por otra parte, Guinea y Mali firmaron un acuerdo bilateral sobre la represión de la trata de niños, además de un acuerdo multilateral con otros siete países de la región. A pesar de todos esos avances, durante 2008 las autoridades interceptaron a más de 50 niños y niñas víctimas de los tratantes de personas.

Entre las dificultades que aún persisten figuran la deficiente coordinación entre las organizaciones no gubernamentales, la insuficiencia de los recursos financieros y humanos disponibles y la debilidad del sistema de justicia cuando se trata de castigar a los culpables de la trata de niños y niñas.