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ASIA Y EL PACÍFICO NEPAL: REPORTAJE

© UNICEF Nepal/2008/Shrestha

Unas mujeres y sus hijos viven en un campamento provisional cerca del río Koshi, en el poblado de Madhuban, después de que las inundaciones provocaran el desplazamiento de miles de personas de sus hogares.

UNICEF AYUDA A MANTENER EL SANEAMIENTO Y LA HIGIENE EN LOS CAMPAMENTOS DE SOCORRO

Lalita Kumari Sah, de seis años de edad, regresa finalmente con un recipiente lleno de agua al campamento provisional en que se ha instalado su familia. La vivienda de la familia se inundó al desbordarse el Río Saptakoshi, cuyas aguas cubrieron grandes superficies de tierra en el Nepal y la India.

Para poder llevar agua su hogar, Lalita tuvo que caminar durante dos horas en compañía de varios vecinos. "Para llegar a la bomba de agua, mi hija tuvo que vadear aguas estancadas que le llegaban hasta las rodillas", explica su padre. "Es que aquí no tenemos ninguna fuente de agua potable, ni letrinas".

Cuando las aguas inundaron sus hogares, cientos de familias erigieron refugios provisorios con pedazos de lona que tendieron en las partes del terraplén que no habían quedado sumergidas. Debido a que en este asentamiento no hay fuentes de agua potable, los pobladores deben consumir el agua contaminada de la crecida o realizar el recorrido que hizo Lalita para obtener agua pura. La situación se ha deteriorado aún más debido a que ante la ausencia de letrinas y retretes, los pobladores defecan al aire libre.

Estos problemas cotidianos no sólo afectan a quienes viven en los campamentos provisionales a orillas del río sino también a quienes se han instalado en los campamentos de socorro organizados por el Gobierno. "Aquí se encuentran más de 5.000 personas y no disponemos de más de 10 letrinas", explica Jabed Alam, Vicepresidente del Comité de Gestión del Campamento en la escuela coránica Jamia Islamia. "Además, muchas personas están acostumbradas a defecar al aire libre, de manera que estamos muy preocupados por la situación higiénica y por el peligro de las enfermedades transmitidas por el agua".

Jabed cuenta con la ayuda de un equipo de agentes sanitarias voluntarias que conciencian a la población acerca de la importancia de mantener la higiene y de usar las letrinas del campamento. La labor de esas voluntarias fue bastante difícil hasta que se puso en marcha la campaña de higiene de UNICEF. "Para que la gente usara las letrinas y no hiciera sus necesidades detrás de la escuela tenía que gritarles, literalmente", explicó una voluntaria. "La situación recién comenzó a mejorar cuando implementamos la campaña de higiene y saneamiento de UNICEF".

UNICEF ha movilizado a 80 voluntarios y asistentes para la promoción de la higiene en 27 refugios temporarios, quienes tienen a su cargo la responsabilidad de propagar mensajes sobre las prácticas higiénicas. Para transmitir esos mensajes a todas las familias se emplean megáfonos portátiles, ya que la mayor parte de los pobladores carece de acceso a otros medios de difusión, como la radio, la televisión y los periódicos.

A fin de garantizar una mayor protección del medio ambiente, UNICEF ha financiado la construcción de 400 letrinas provisionales, y el cavado de 120 pozos entubados con bombas manuales y de un centenar de vertederos de desperdicios, así como la instalación de más de 200 espacios destinados a la higiene de las mujeres y las adolescentes. UNICEF ha distribuido también unas 312.000 tabletas de purificación de agua Aquatabs y 250.000 bolsas de PUR para la esterilización del agua, así como 8.000 botiquines de higiene familiar y más de 14.000 cubos de agua.

Gracias a estas actividades de UNICEF, que se suman a las labores de socorro del Gobierno y otros organismos humanitarios, la vida de los habitantes de los refugios ha experimentado una gradual mejoría, al mismo tiempo que se ha producido un notable aumento de la seguridad. Los habitantes de los campamentos disponen de acceso al agua potable a corta distancia, así como a letrinas limpias y espacios privados para las mujeres y las niñas.

Lalita ya no se ve obligada a caminar durante varias horas para obtener agua potable, y sus padres pueden pensar en la calidad de la vida de la niña en lugar de preocuparse por su salud y su seguridad.

"Ahora tiene que ir a la escuela", apunta su padre. Eso podría ocurrir pronto, ya que un equipo especializado en la educación en las situaciones de emergencia de UNICEF estudia con la colaboración del Gobierno y la Alianza Internacional para el Apoyo a la Niñez la manera de brindar educación escolar a los niños y niñas afectados por las inundaciones.