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ASIA Y EL PACÍFICO REPORTAJE SOBRE AFGANISTÁN

© UNICEF/NYHQ2007-1441/Khemka

Una niña y unas mujeres con burqas caminan en la provincia de Badakshan. El Afganistán es uno de los países menos adelantados del mundo, ya que más del 60% de su población vive con menos de 1 dólar al día.

LA HISTORIA DE MASOOMA,
VENDIDA PARA ASEGURAR LA SUPERVIVENCIA DE OTROS MIEMBROS DE SU FAMILIA

Masooma (nombre ficticio), una niña de seis años de una aldea del Distrito de Argo, en la provincia nororiental de Badakshán, fue vendida a un hombre rico de la aldea. Su madre alega que la pobreza fue el principal motivo que la llevó a vender a la niña: "Vendí a mi hija a cambio de AFN 10.000 (200 dólares), para proteger la vida de mis otros tres hijos."

La historia comenzó en los primeros días de septiembre de 2008, cuando la madre de Masooma, desesperada, presentó una solicitud de ayuda ante la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán en la que manifestaba que su esposo, condenado por asesinato, llevaba un año en prisión y que debido al aumento de los precios de los alimentos, había tenido que empezar a trabajar como asistenta en casas de familias ricas de su aldea para sacar adelante a sus hijos. En su solicitud advertía a la Comisión Independiente de Derechos Humanos que si no obtenía la ayuda solicitada, tendría que vender a uno de sus hijos para alimentar al resto.

Se estudió su solicitud en una reunión mensual de la Red de acción para la protección infantil, en la que representantes de alto nivel de diversos ministerios y organizaciones no gubernamentales debaten acerca de cuestiones relacionadas con la protección infantil. Los miembros de la Comisión Independiente de Derechos Humanos decidieron prestarle ayuda económica empleando los fondos de emergencia provistos por UNICEF. No obstante, el oficial de protección del menor de UNICEF expresó su voluntad de no alentar una excesiva dependencia de la asistencia de la organización, con el fin de evitar una afluencia de casos similares. Sobre la base de las experiencias de otras redes de acción para la protección infantil, sugirió investigar los recursos locales disponibles y recomendó remitir el caso a la Sociedad de la Media Luna Roja afgana y al Departamento de Servicios Sociales y Bienestar del Ministerio del Gobierno, así como a empresarios de la zona, y hacer un seguimiento minucioso del caso. Desgraciadamente, durante el seguimiento se descubrió que la niña había sido vendida el 7 de septiembre.

Se informó de este hecho a la Red provincial de acción para la protección infantil de Badakhstán. El 9 de septiembre, un miembro de la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán viajó al distrito de Argo para comunicar su preocupación al gobierno local, que desconocía el incidente. Junto con representantes del Gobernador del distrito, el equipo se dirigió a la aldea de Masooma. Aunque la mayoría de los vecinos, entre ellos el tío de la víctima, se negaban a involucrarse en el caso, acabaron admitiendo que la niña había sido vendida a una persona rica, que declaró que había accedido por caridad.

El equipo visitante, en consulta con personas del lugar, decidió reunir a la niña con su madre y solicitar una declaración escrita a la persona que la había comprado por la que renunciaba a cualquier derecho sobre la familia de Masooma. "Cuando la pequeña regresó junto a su madre estaba llorando y era incapaz de expresar lo que sentía. Estaba débil y angustiada", dijo un miembro de la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán. 

Unos días más tarde, el 12 de septiembre, miembros de la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán realizaron una visita a Masooma y a su familia para ver cómo se encontraba, llevarle algunos alimentos, un conjunto de material recreativo y algo de dinero donado por personas del lugar, así como un conjunto familiar (utensilios de cocina e higiene) y cuatro mantas dobles suministradas por UNICEF. Al advertir que la niña necesitaba ayuda, se decidió brindarle apoyo psicológico a través de la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán.

El Afganistán es uno de los países menos desarrollados del mundo: más del 60% de su población vive con menos de 1 dólar al día. La ausencia de sistemas de protección social, y unos servicios básicos limitados o inexistentes, el desempleo y los periodos continuados de sequía han agravado los problemas de las familias en situación de riesgo, en especial de las personas mayores y discapacitadas, así como de las familias encabezadas por mujeres.

La venta de niños y niñas para la supervivencia de otros miembros de la familia ha comenzado a aparecer recientemente, y se está convirtiendo en un fenómeno alarmante. Se han denunciado casos similares en otras zonas del país. En casi todos ellos, el menor de edad era una niña, lo que apunta una peligrosa discriminación por motivos de género.

Masooma y su familia se encuentran felices de poder estar juntos gracias a la ayuda movilizada a escala local, si bien puede que tenga menos posibilidades de ir a la escuela y de disfrutar de su infancia. Es necesario hacer más a fin de dar respuesta a las voces silenciosas de cientos de mujeres y niñas que viven en la exclusión y privadas de servicios básicos.