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ÁFRICA ORIENTAL Y MERIDIONAL UGANDA: REPORTAJE

Capacitada y empoderada: una ‘niña madre’ regresa a su hogar en Uganda septentrional

© UNICEF Uganda/2007/Hyun

Sarah (nombre ficticio), de 17 años, fue liberada hace un año por el Ejército de Resistencia del Señor (ERS). Ahora, de vuelta en casa, se recupera y cuida de su hijo, cuyo padre es un miembro del ERS.

Reunificada el pasado año con su familia, en el distrito de Amuru, con la ayuda de World Vision, aliado de UNICEF, Sarah (no es su nombre real) puede considerarse afortunada.

Esta ex niña soldado de 17 años de edad, secuestrada por el Ejército de Resistencia del Señor (ERS) cuando tenía siete años, pudo regresar a su hogar cuando el padre de su hijo, un oficial del ERS que la secuestró cuando estaba en segundo grado de la escuela primaria, aceptó liberarla porque estaba embarazada. Su hermano también fue secuestrado, aunque se teme que haya muerto estando aún en cautiverio.

Aunque la liberación de un soldado es un acontecimiento poco frecuente, y escapar lo es más aún, Sarah puede hablar esperanzada sobre la posibilidad de reanudar sus estudios escolares algún día, incluso mientras se gana la vida como costurera para mantenerse a sí misma y a su hijo.

Existen cientos de casos documentados de niños que han sido secuestrados por el ERS en el curso de los 20 años de conflicto armado en Uganda septentrional, obligados a combatir, a realizar duros trabajos manuales y –en el caso de las niñas– a someterse a la esclavitud sexual. La información que figura en los registros gubernamentales así como en los numerosos centros de recepción comunitarios, –que facilitan la localización inicial de familias y prestan asesoramiento psicosocial, con el apoyo de UNICEF, a niños que han sido secuestrados– indica que el número de niños secuestrados desde mediados de la década de 1980 podría ascender a nada menos que 25.000, incluidas unas 7.500 niñas.

UNICEF ha venido promoviendo y apoyando la reintegración a largo plazo de Sarah y otros niños y jóvenes que fueron secuestrados y que regresaron junto a sus familias en la Uganda septentrional, reintegración que se basa en la aprobación de sus comunidades de origen. Este enfoque implica la participación abierta de los miembros de la comunidad como un elemento clave para fortalecer el entorno de protección, no sólo para retornados y sus familias, sino también para la comunidad en su conjunto. Las comunidades hacen frente a la estigmatización, a la limitada viabilidad económica y a otros problemas comunes que sufren las personas que fueron secuestradas – incluidos niños y mujeres – y juntos buscan soluciones para reducir su vulnerabilidad.

En 2007 se ha llegado a más de 2.000 niños que habían sido secuestrados. Entre los aliados clave en esta iniciativa se cuentan organizaciones basadas en la comunidad como Empowering Hands, una agrupación de apoyo entre pares fundada en 2004 por personas que habían sufrido cautiverio y que se ocupa de organizar debates en las aldeas; crear conciencia acerca de la difícil situación de las personas que fueron secuestradas mediante representaciones musicales, teatrales y de danza; y desarrollar actividades generadoras de ingresos para los miembros del grupo.

Sarah forma parte de la compañía musical y de danzas de Empowering Hands en el campamento de Amuru. Actúan normalmente en bodas y otras reuniones comunitarias. Las recaudaciones de esas actuaciones se destinan a un fondo de rotación que permite a los integrantes de la agrupación poner en marcha proyectos de generación de ingresos. Sarah afirma que, debido a su participación en Empowering Hands, “la vida es mucho más llevadera porque veo posibilidades”.

“Es esencial apoyar directamente a los miembros de la comunidad para que las personas que fueron secuestradas recuperen sus vidas y, en muchos casos, su infancia,” afirma Keith McKenziethe, que dirige las operaciones de UNICEF en Uganda. “Si no se les brinda la oportunidad de sentirse protagonistas en este esfuerzo, se está desperdiciando la posibilidad de que los niños y jóvenes, que son nuestros recursos más valiosos, crezcan en un clima de paz y tolerancia.”

“El objetivo último de una reintegración estable,” agrega la Sra. McKenzie, “debe ir de la mano del derecho de todos los niños no sólo a la protección, sino a una buena salud y a la educación básica, y que la comunidad invierta en todos los aspectos de la infancia”.

De regreso a su hogar, hecho de barro y con un techo de paja, la preocupación inmediata de Sarah es su hijo y el futuro que quiere labrarle. Un futuro en el que no hay cabida para los recuerdos y pesadillas que sufrió antes de regresar a casa.

“Me siento muy enojada por lo que sucedió, porque no debió haber sucedido,” afirma Sarah en voz baja. “Quiero que todos aquellos en cuyo poder esté hacer algo para poner fin a esta guerra lo hagan.”

Éste es el deseo de un hijo y una madre que soportaron lo indecible, y que se esfuerzan por olvidar la experiencia en el camino de la recuperación.

* Le total comprend un taux de recouvrement maximal de 7%. Le taux réel de recouvrement pour les contributions sera calculé conformément à la décision 2006/7 du Conseil d’administration du 9 juin 2006.