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EL TERREMOTO SUBMARINO Y EL TSUNAMI DEL OCÉANO ÍNDICO: LECCIONES APRENDIDAS

En 2004, el terremoto y el tsunami del océano Índico plantearon un desafío sin precedentes para las organizaciones de ayuda humanitaria. Después de tres años desarrollando programas en ocho países,  el trabajo de UNICEF ha beneficiado a más de 6 millones de niños y mujeres en áreas afectadas por el tsunami.

Aproximadamente 1,2 millones de niños fueron vacunados contra el sarampión y más de 3 millones de niños recibieron suplementos de vitamina A y medicamentos esenciales, así como agua potable y servicios de saneamiento de emergencia para ayudar a prevenir brotes de enfermedades tras la desgracia. Desde entonces, UNICEF y sus socios (gobiernos, agencias de la ONU, ONG y grupos de la sociedad civil) han ayudado a construir infraestructuras que no existían y a reconstruir y mejorar lo que el tsunami destruyó. Han colaborado en la formación sanitaria de más de 56.000 agentes de salud, en el suministro de material básico (medicinas, equipos, etc.) a más de 7.000 centros de salud y a 2 millones de escolares, en el desarrollo de políticas de protección de menores y en la construcción y rehabilitación, hasta hoy, de 107 escuelas, 59 centros de salud, 28 centros de menores e instalaciones de agua que abastecen a unas 700.000 personas.

En el transcurso de ese trabajo, hemos aprendido algunas lecciones importantes para las actividades futuras de la ayuda humanitaria. La evaluación de la respuesta inicial de UNICEF al tsunami pone de relieve una serie de buenas prácticas que conducirán a mejoras duraderas. UNICEF ha establecido nuevas alianzas, en particular con agencias de la ONU, con el sector privado y con el ejército . La financiación llegó a tiempo y fue generosa. Además, un 53 por ciento de los fondos eran temáticos, o sea, no especificados y a largo plazo, lo que permitió usarlos de un modo flexible y de acuerdo con las prioridades establecidas con los socios nacionales. A escala global, UNICEF puso en marcha a nivel mundial el mecanismo de crisis, dando a las emergencias una prioridad organizativa plena en términos de abastecimiento, recaudación de fondos y despliegue del personal durante los primeros 90 días. Se modificaron las herramientas de supervisión financiera global para posibilitar un seguimiento mensual y la presentación de informes regulares a la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH). Los informes semestrales de las Oficinas de país sobre los resultados obtenidos por los programas del tsunami permitieron efectuar una planificación rigurosa tanto de auditorías como de evaluaciones, y esta información fue ampliamente divulgada en los informes a los donantes y los informes públicos de UNICEF, así como mediante la publicación de evaluaciones e información diversa en el sitio web de UNICEF.

Las evaluaciones también han identificado algunos defectos, que ponen en evidencia seis puntos clave para cualquier acción humanitaria futura. Algunos ya han sido atendidos, y las acciones de seguimiento pretenden cubrir las lagunas restantes. Muchas de las lecciones que podemos extraer de esta desgracia son similares a lo aprendido en otras emergencias, como en Darfur, Iraq, Liberia, Mozambique y Pakistán. Forman parte de un programa de reforma humanitaria más amplio, que responde a unas emergencias cada vez mayores y más complejas y a la necesidad de mayor predecibilidad, responsabilidad y liderazgo en una acción humanitaria. Esto conlleva el empeño por lograr una mayor coherencia entre las agencias de la ONU y el esfuerzo proactivo de UNICEF para ser una organización más efectiva, eficaz y centrada, en línea con sus Compromisos básicos para la infancia en situaciones de emergencia (CCC, por sus siglas en inglés). 

1. Es preciso coordinarse, establecer alianzas y dotarse de una administración efectiva para llegar a todos los niños y niñas afectados por una emergencia

Problema: El número, el tamaño y la complejidad de las emergencias exceden las capacidades de cualquier agencia. Sólo a través de la colaboración y la coordinación con sus socios podrá UNICEF cumplir su misión de ayuda a la infancia y de defensa de sus derechos. La evaluación de necesidades realizada por la Coalición para la Evaluación del Tsunami (TEC, por sus siglas en inglés) ha revelado que la naturaleza voluntaria del sistema humanitario internacional redunda en una coordinación irregular, en una falta de liderazgo predecible, en un déficit en los sistemas de rendición de cuentas, y en deficiencias de lenta subsanación en la respuesta dada.

Acciones finalizadas: Bajo la dirección del Comité Permanente Interagencias (IASC), la comunidad humanitaria internacional está afrontando este problema por medio del enfoque de grupos sectoriales, que asigna funciones de liderazgo y de apoyo a las distintas agencias en el marco de cada grupo sectorial. Este enfoque constituye cada vez más el marco para la coordinación y la colaboración en la asistencia humanitaria. UNICEF es, junto con Save the Children, un coordinador estratégico en materia de agua, higiene y saneamiento, nutrición y educación. Asimismo, UNICEF ofrece apoyo a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en la dirección del grupo de protección, ofrece servicios de datos compartidos en el Grupo de Telecomunicaciones de Emergencia dirigido por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) y desempeña un papel importante en los grupos de salud, logística, recuperación temprana y alojamiento de emergencia. A escala global, varios colectivos de asesores, como agencias de la ONU, ONG internacionales y socios donantes, están elaborando planes de trabajo conjunto para cada grupo. También se han preparado listados exhaustivos de coordinadores nacionales, y se les ha ofrecido formación. Sobre el terreno, el enfoque conjunto está en funcionamiento en 14 situaciones de emergencia hasta la fecha, como el terremoto de Pakistán, la guerra del Líbano, el ciclón de Mozambique, y en emergencias crónicas como las del Chad, Etiopía y Liberia. Las autoevaluaciones iniciales pusieron de manifiesto que ha mejorado la predecibilidad y la capacidad de respuesta, que hay un liderazgo más claro en áreas que antes eran deficitarias y que ha avanzado la cooperación entre los actores de la ONU y los externos. Asimismo, se realizó una evaluación más minuciosa, cuyo fin era medir el efecto de la respuesta humanitaria en la calidad y la efectividad. Los resultados se publicaron a finales de 2007.

La generalización de los planes interagencias de contingencia de emergencias, y su combinación con simulaciones y la formación adecuada, supone un vuelco en la efectividad de la respuesta ante una emergencia, por ejemplo en países que no participan en el enfoque conjunto (non-cluster countries), como Bangladesh, Djibouti, Haití, la República Árabe Siria y Zimbabwe. El enfoque conjunto debe formar parte de todos los planes de contingencia multisectoriales en todas las situaciones de emergencia importantes.

Con su trabajo en defensa de la infancia en situaciones de emergencia, UNICEF ha contribuido a crear y a actualizar estándares, políticas y directrices interagencias, como por ejemplo los estándares mínimos de calidad, la rendición de cuentas y la coordinación en el grupo sectorial de la educación. Ha emitido declaraciones conjuntas sobre el uso de vacunas, la alimentación de bebés y niños pequeños, los micronutrientes y la gestión comunitaria de la desnutrición aguda. Con el apoyo de donantes, UNICEF ha mejorado su capacidad para guiar e informar sobre la protección en situaciones de emergencia. En colaboración con sus socios, UNICEF ha desarrollado los Principios de París sobre niños enrolados en las fuerzas armadas o en grupos armados, las Directrices Aplicables a las Intervenciones contra la Violencia por Razón de Género en Situaciones Humanitarias del IASC, un manual y una base de datos sobre niños desplazados y no acompañados y varios paquetes de formación sobre protección de la infancia en emergencias.

Acciones en curso: UNICEF sigue adelante con la implementación del enfoque conjunto. Aprovechando el trabajo realizado en la fase inicial, los listados de grupo se han ido expandiendo para incluir más habilidades. Asimismo, por medio de diferentes actividades de formación de coordinadores de sectores específicos (para la gestión de la información) se podrán fortalecer las capacidades técnicas de los grupos. Actualmente, se ofrece apoyo en varios países donde se ha probado el enfoque conjunto, mientras que los países afectados por emergencias crónicas que todavía no han adoptado formalmente este enfoque conjunto precisan aún de coordinación y directrices.

Las actividades para la preparación ante emergencias, la respuesta y la reducción de los riesgos ante los desastres forman parte de los Programas de País de UNICEF, y van encaminadas tanto a organismos nacionales de gestión de desastres como a los ministerios sectoriales. Gracias a los fondos recientemente destinados a la educación en emergencia, se ha podido comprobar que la educación es un punto de partida que ha permitido desarrollar, por ejemplo, planes nacionales de preparación y respuesta a emergencias en Guyana, la República Islámica de Irán, Malasia, Mozambique y Sri Lanka.

Acciones futuras: La implementación del enfoque conjunto se ajustará a las recomendaciones resultantes de la evaluación. Las capacidades de emergencia nacionales deben acelerarse e institucionalizarse para reducir la dependencia de la asistencia de emergencia externa a largo plazo. El objetivo de todos los Estados miembros de la ONU es una mayor colaboración con las ONG. Tal y como indica su revisión organizativa, llevada a cabo recientemente, UNICEF debe obtener fondos suficientes para llevar a cabo su trabajo de desarrollo de capacidades.

2. Los niños y las comunidades deben disponer de las habilidades y los conocimientos necesarios para identificar indicios de peligro y prepararse y responder mejor a los desastres

Problema: Catástrofes naturales recientes como el tsunami de 2004 han llamado la atención sobre la necesidad de que los gobiernos pongan en práctica sistemas de preparación sólidos y que adopten una visión de la gestión de riesgos más exhaustiva y sistemática. UNICEF ha brindado su apoyo a diversos proyectos de reducción del riesgo de desastres (DRR, por sus siglas en inglés) desde los años 1990, pero aún debe aumentar su apoyo a las iniciativas de reducción de desastres y desarrollar una estrategia de reducción de riesgos más consistente, en línea con el ‘Marco de Acción de Hyogo’, aprobado en la Conferencia de Kobe de 2005.

Acciones finalizadas: Desde el lanzamiento de la Década Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, hace más de 15 años, UNICEF ha colaborado en los esfuerzos por mejorar las capacidades de los gobiernos y de la sociedad civil en la preparación ante emergencias, la consciencia pública del riesgo de desastres y la educación escolar sobre riesgos. Por ejemplo, UNICEF y la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres de las Naciones Unidas (ONU/EIRD) han desarrollado conjuntamente el juego Riesgolandia, que ya ha sido traducido a más de 15 lenguas, para concienciar a niños y niñas sobre los desastres naturales. A lo largo de los años, UNICEF ha brindado su apoyo y ha puesto su experiencia técnica en varios países al servicio de diversos esfuerzos de formación para emergencias y de programas de planificación de la participación comunitaria en la preparación. En junio de 2007, al adherirse a la ONU/EIRD, UNICEF se comprometió formalmente a apoyar la entrada en vigor del Marco de Acción de Hyogo. En julio de 2007, UNICEF llevó a cabo una consulta para desarrollar una estrategia UNICEF de reducción del riesgo de desastres (RRD) y un plan específico de actuación en el sector educativo.

Acciones en curso: La reducción del riesgo de desastres se afronta mediante la programación del desarrollo y la respuesta de emergencia, dentro de un contexto exhaustivo que va de la prevención a la respuesta y la recuperación, pasando por la reducción de los riesgos, la preparación y la alerta temprana. UNICEF, en coordinación con sus socios, tiene el firme propósito de introducir la RRD como parte de sus nuevas responsabilidades sectoriales en agua, higiene y saneamiento, nutrición, protección y educación. Uno de los focos de atención estratégicos de UNICEF es la educación formal y no formal, que incluye los currículos escolares, la seguridad en la escuela y la concienciación pública. En Filipinas, por ejemplo, UNICEF lucha por conseguir unas escuelas más seguras y por hacer de la reducción del riesgo de desastres un aspecto central del currículo escolar. La estrategia RRD propuesta por UNICEF insiste en el desarrollo de capacidades a nivel nacional así como en las iniciativas de las comunidades, dado que, por lo general, son las poblaciones locales las primeras en responder a los desastres, especialmente en áreas remotas y proclives a los desastres naturales.

Acciones futuras: Dado el renovado interés por la reducción de los riesgos en el marco de la respuesta ante emergencias y la programación periódica, las unidades técnicas de salud, agua y educación de UNICEF están reevaluando diferentes posibilidades de integrar y acelerar los esfuerzos de reducción de riesgos. Con la creación de una nueva unidad en enero de 2008, UNICEF apoyará a escala global los esfuerzos en materia de reducción de riesgos y fortalecerá las habilidades del personal para que puedan incidir mejor en la educación en la reducción de riesgos. En línea con el desarrollo de una estrategia global de reducción de riesgos, UNICEF continuará estableciendo sinergias tanto a nivel nacional como regional, y trabajando estrechamente con la EIRD y las autoridades nacionales.

3. La respuesta efectiva ante una emergencia requiere que la persona oportuna esté en el lugar oportuno en el momento oportuno

Problema: Aunque la evaluación de la respuesta al tsunami de UNICEF reconoce los logros del personal que lidió con la catástrofe, también subraya la necesidad de mejorar la capacidad de despliegue rápido ante emergencias, así como el refuerzo de la capacidad y la preparación general del personal.

Acciones finalizadas: El tsunami puso a prueba todos los aspectos de la capacidad de respuesta ante emergencias de UNICEF, y demostró la necesidad de mejorar no pocas áreas. Una de ellas es la capacidad de despliegue rápido de los recursos humanos de UNICEF, poco desarrollada hasta entonces y que requiere, por lo tanto, de sistemas y herramientas más efectivas para gestionar y responder a emergencias a gran escala de manera coordinada y predecible.

La situación nos ha enseñado varias lecciones y ha permitido consolidar algunas prácticas, lo que ha motivado el triple enfoque de UNICEF a la capacidad de despliegue rápido de recursos humanos:

Con el refuerzo de los sistemas de supervisión y coordinación de la asignación de personal de emergencia, ha sido posible cumplir con los Compromisos básicos para la infancia en situaciones de emergencia en todas las asignaciones de personal en respuesta a la sequía del Cuerno de África de 2006 y al tsunami del Pacífico Sur de 2007. Desde finales de 2006, gracias al refuerzo de estos sistemas y herramientas, más de la mitad de las asignaciones de personal de emergencia cumplieron el objetivo de los Compromisos básicos para la infancia en situaciones de emergencia (en el tsunami del sudeste asiático de 2004 este porcentaje fue de un tercio).

Además, en tres regiones piloto se están llevando a la práctica mecanismos de respuesta rápida para mejorar la capacidad de despliegue rápido de recursos humanos, y dos Oficinas Regionales han reclutado un Punto Focal Regional de Emergencias. El impacto de estas acciones, así como las mejoras en los sistemas y herramientas, ha contribuido sobremanera a alcanzar los citados compromisos.

UNICEF ha cerrado acuerdos de personal en reserva con un número creciente de socios, mejorando así la capacidad de repuesta en sectores clave y acortando el tiempo de despliegue del personal. De acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el ACNUR, UNICEF organiza períodos de formación semestrales para los aliados en reserva dentro de un área tan importante como es la logística. El apoyo de los donantes al refuerzo de la capacidad de respuesta del personal de emergencia ha dado pie a nuevas políticas y directrices sobre personal, entre las cuales se pueden citar un exhaustivo Manual para situaciones de emergencia sobre el terreno (Emergency Field Handbook en su título original en inglés), los Estándares Mínimos Operacionales de Seguridad (MOSS) y la formación obligatoria en seguridad. Alrededor de 500 personas en todo el mundo han completado un curso virtual sobre emergencias. Más de 1.000 personas han seguido formación en preparación y respuesta ante emergencias (EPRT, por sus siglas en inglés) y, en los últimos tres años, el apoyo de emergencia a nivel regional ha pasado de seis a veinte personas.

Acciones en curso: Actualmente se están llevando a cabo programas de formación en EPRT, simulaciones de emergencias mediante análisis FDOA (fuerzas, debilidades, oportunidades y amenazas) y formación en emergencias por sectores específicos. Se está desarrollando un paquete de formación para emergencias actualizado que incluye responsabilidades por sectores y un mayor encaje en las leyes, principios y directrices humanitarias. Asimismo, una iniciativa más amplia, el Registro Web Global, en que UNICEF es coordinador estratégico, permite mantener al día un registro de coordinadores por sectores.
 
Acciones futuras: Dado que las experiencias en el África subsahariana y en las regiones de América Latina y el Caribe han sido un éxito, el concepto de Punto Focal de Emergencia debería extenderse de forma global. Además, la División de Recursos Humanos, la Oficina de Programas de Emergencia y la Oficina Ejecutiva han de revisar y fijar los pasos necesarios para consolidar todos los esfuerzos e iniciativas encaminados a crear una estructura sostenible que posibilite una respuesta rápida de despliegue de recursos humanos a escala global. Es preciso desarrollar en profundidad el Registro Web Global de candidatos externos para facilitar la identificación de las habilidades necesarias para una respuesta de emergencia.

4. Proveer los suministros oportunos en el lugar oportuno en el momento oportuno puede ser vital para abordar las necesidades de emergencia

Problema: Las emergencias a gran escala reducen la capacidad de maniobra de UNICEF a la hora de proporcionar los suministros más adecuados donde y cuando se necesiten. La evaluación de la respuesta ante el tsunami puso de relieve la necesidad de mejorar los suministros de emergencia.

Acciones finalizadas: UNICEF ha revisado concienzudamente los suministros de emergencia con el fin de:

Para reducir los retrasos y mejorar el seguimiento de los suministros dentro de un país, los programas que se han puesto en marcha a raíz del tsunami han contribuido al lanzamiento progresivo del sistema de seguimiento logístico y de suministros UniTrack en 20 Oficinas de país hasta la fecha, entre ellas Afganistán, Etiopía, Indonesia, Líbano, Pakistán, Somalia, Sri Lanka y Sudán. El personal sobre el terreno que utiliza el sistema UniTrack puede hacer el seguimiento de todos los suministros, desde su obtención inicial hasta la entrega a los socios, pasando por el almacenamiento temporal en centros de tránsito o el transporte terrestre. Así, el personal del programa y los donantes puede asegurarse, como también los usuarios finales, de que la distribución se realiza con éxito y evaluar si los suministros satisfacen las necesidades de las partes beneficiarias en términos de puntualidad, calidad y coste. Por otra parte, los gestores de los suministros tanto a escala global como nacional pueden tomar mejores decisiones entre las opciones existentes. La mayoría de las sedes nacionales han actualizado sus planes de preparación y respuesta ante emergencias, identificando así necesidades y fuentes de suministros.

Acciones en curso: La versión mejorada de UniTrack que permitirá gestionar varios sitios por país estará incluida en los sistemas de información financiera de UNICEF. Se lanzará en 60 Oficinas de país.

Los suministros empaquetados (por ejemplo, kits de medicamentos esenciales, la “escuela en una maleta”, kits de ocio, etc.), diseñados para satisfacer algunas de las necesidades de emergencia más comunes, se pueden distribuir con rapidez. UNICEF está explorando cómo personalizar los componentes de estos equipos de manera que se reduzcan las demoras, y está probando nuevos fórmulas para mejorar la búsqueda de familiares, de centros temporales y de educación temprana infantil. Para asegurar el uso adecuado de estos kits, UNICEF está elaborando nuevas directrices, tanto para los usuarios como para los oficiales de programa que gestionan y supervisan su aplicación.

Acciones futuras: En países con emergencias crónicas, UNICEF apoyará el uso de herramientas de evaluación de mercancías para analizar la cadena de abastecimiento, desde la producción hasta la utilización, con vistas a fortalecer las capacidades nacionales a todos los niveles, entre ellas la producción de artículos esenciales. En tanto que componente clave de las estrategias globales de almacenamiento, las Oficinas de país se abastecerán ellas mismas y ubicarán de antemano los suministros de emergencia, toda vez que de momento han experimentado restricciones de financiación.

5. Una información fiable es esencial para llegar a los más vulnerables, así como para planificar, supervisar, coordinar y rendir cuentas ante las partes interesadas

Problema: La Coalición para la Evaluación del Tsunami (TEC) necesita evaluar la respuesta humanitaria. La evaluación de la respuesta de UNICEF ante el tsunami señala que, en general, las decisiones y los informes no se inspiran lo suficiente en datos de evaluación objetivos ni en una supervisión regular.

Acciones finalizadas: Dentro del enfoque conjunto, se ha desarrollado una herramienta de evaluación rápida inicial (IRA, por sus siglas en inglés) que atañe a elementos tales como el agua, la higiene y el saneamiento, la nutrición y la salud. Esta herramienta ha sido probada en seis países afectados por situaciones de emergencia. Está pensada para ser usada durante las primeras 72 horas por personal no especializado, y brinda una base común y objetiva para la toma de decisiones de emergencia en los sectores citados.

La experiencia adquirida en la supervisión del programa durante la emergencia del tsunami ha redundado en el desarrollo de herramientas para supervisar el progreso de UNICEF respecto de los Compromisos básicos para la infancia en situaciones de emergencia (CCC), como por ejemplo EmergencyInfo, una versión personalizada del software DevInfo de la ONU, que se usa en varios países, como Afganistán, las Maldivas, Nepal, Tailandia y Timor-Leste. Otros países, como Indonesia, Myanmar, las Islas Salomón, Sri Lanka y Viet Nam, utilizan ordenadores de mano (PDA) para introducir datos sobre el terreno.

Para analizar qué funciona y qué no funciona en la respuesta de emergencia, UNICEF se sirve cada vez más de métodos de evaluación en tiempo real (RTE) para obtener una respuesta ya desde la fase inicial de entrada en vigor de los programas de emergencia, como sucedió en Níger. UNICEF también ha realizado evaluaciones en tiempo real en colaboración con otros socios del IASC durante la sequía del Cuerno de África, el terremoto de Pakistán y las inundaciones de Mozambique y Pakistán.

Se ha creado un sistema web de Alerta Temprana en el que han participado más de 130 Oficinas de país con el fin de supervisar la preparación ante emergencias a escala global. El sistema avisa a la red de UNICEF de amenazas potenciales y da directrices a las Oficinas de país sobre cuáles son las principales acciones preventivas.

Acciones en curso: El enfoque conjunto permite mejorar la herramienta de evaluación rápida inicial. También se están preparando herramientas de evaluación sectorial para llevar a cabo una evaluación más profunda del seguimiento. La supervisión del rendimiento de los CCC y de EmergencyInfo se probará en varios países más, lo que permitirá perfeccionarla. Para satisfacer la necesidad de datos previos a una emergencia que sirvan como punto de referencia, UNICEF debe incrementar las encuestas de verificación. UNICEF contribuirá al programa de gestión de la información (GI) liderado por la OCAH, que incluye sistemas que muestran quién está haciendo qué y dónde en las respuestas a las emergencias.

Acciones futuras: UNICEF también contribuirá a desarrollar herramientas para que los grupos sectoriales puedan identificar y supervisar las lagunas en la respuesta a las emergencias. Los resultados y el impacto de los programas para hacer frente a tsunamis serán evaluados a partir de un plan previo.

6. Es necesaria una financiación suficiente y unos procedimientos administrativos y financieros flexibles para dar una respuesta rápida a emergencias repentinas

Problema: La evaluación de la respuesta de UNICEF ante el tsunami ha puesto de manifiesto que, en las situaciones de emergencia, es necesario desembolsar grandes cantidades de dinero con gran rapidez, una acción que conlleva un riesgo significativo para UNICEF. El hecho de prestar más atención al proceso que a los resultados para evitar tales riesgos ha retrasado la implementación, ha desalentado a los socios y ha supuesto una pérdida de tiempo para el personal, lo que pone de manifiesto la necesidad de mejorar, en las situaciones de emergencia, el acceso a la información en los procedimientos administrativos y financieros. Excepto en el caso del tsunami, la respuesta humanitaria adolece de una financiación insuficiente. Los retrasos en la financiación, los fondos no temáticos (para fines específicos) o una validez de los fondos por un período demasiado corto restringen la respuesta humanitaria o su recuperación.

Acciones finalizadas: En 2007, UNICEF lanzó un sitio web para la publicación de políticas y procedimientos de emergencia accesibles y simples y recientemente ha finalizado una guía para gestores de programas de emergencia.

Aunque se efectúan auditorías de todos los programas, en el terremoto de Pakistán también se han aplicado unas directrices de auditoría especiales diseñadas inicialmente para el tsunami. Estas directrices hacen referencia a la gestión de las evaluaciones de necesidades y a la transición de planes de socorro a planes de recuperación.

La situación generada por el tsunami ha marcado un hito en materia de financiación temática a largo plazo, que ha pasado de 4 millones de dólares en 2003 a un total acumulado de 752 millones de dólares a 31 de octubre de 2007.

Para institucionalizar la disponibilidad puntual de la financiación, UNICEF ha aumentado su Fondo para Programas de Emergencia (EPF, por sus siglas en inglés) hasta los 75 millones de dólares por año. La Asamblea General ha introducido un Fondo Central de Acción en Casos de Emergencia (CERF, por sus siglas en inglés), que ahora incluye becas. En 2006, el CERF fue la segunda fuente de financiación de emergencias de UNICEF.

Las lecciones extraídas de la gestión financiera de la situación generada por el tsunami han motivado la publicación de nuevas directrices que especifican cómo se deberán distribuir los fondos temáticos en el futuro y cómo deberán codificar las sedes nacionales un proyecto en los sistemas de información financiera para facilitar la supervisión financiera multiagencia a escala global y la redacción de informes en futuras emergencias.

Acciones en curso: La guía sobre políticas de emergencia y opciones de procedimiento se está promoviendo activamente sobre el terreno a través de tres niveles de formación. Todas las Oficinas de país y el personal de programa y de operaciones tendrán un mayor acceso y comprensión de las directrices para diseñar políticas simplificadas que ellos mismos llevarán a la práctica. Además de las auditorías regulares de los programas de emergencia, se han revisado nueve Oficinas de país de todo el mundo mediante una auditoría inicial de la preparación ante emergencias. La adecuación de las Oficinas de país seguirá siendo, en el futuro, objeto de estudio. También continúan las auditorías de seguimiento de los programas del tsunami. El proceso de reclutamiento de personal para emergencias está siendo optimizado para reducir las demoras.

Acciones futuras: Las lecciones aprendidas de la supervisión financiera de la situación de emergencia generada por el tsunami permitirán mejorar los sistemas de supervisión financiera en general. UNICEF contribuirá a mejorar los sistemas financieros multiagencia y proporcionará datos sobre las aportaciones y los gastos respecto de los llamamientos realizados. UNICEF trabajará junto con los medios de comunicación y los donantes para promover una distribución de los fondos de emergencia más equitativa y acorde con las necesidades, inspirándose en los principios de la iniciativa Buena Gestión de las Donaciones Humanitarias.

Conclusión

Gracias a la ayuda desinteresada recibida, los programas aplicados a raíz del tsunami han tenido un gran alcance y sus resultados siguen beneficiando hoy a niños, niñas y mujeres. Sin embargo, se ha comprobado que los programas podrían haber sido más eficaces. La repercusión en la tarea de UNICEF de las lecciones aprendidas a partir de estos éxitos y fracasos no se verá de la noche a la mañana, pero el proceso está bien encaminado y los resultados observados en emergencias recientes son alentadores. Ante todo, UNICEF sigue siendo una organización abierta a modificar su modo de trabajar y para la que la superación y la mejora permanentes son principios fundamentales.

Los ocho países en que se llevan a cabo programas de UNICEF en respuesta al tsunami de 2004 son la India, Indonesia, Malasia, las Maldivas, Myanmar, Somalia, Sri Lanka y Tailandia.
La colaboración con el ejército se rige por las normas del Comité Permanente Interagencias (IASC, por sus siglas en inglés).
3  Véase Comité Permanente Interagencias (IASC), Nota sobre el uso del enfoque de grupo para fortalecer la respuesta humanitaria, 24 de noviembre de 2006.