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ORIENTE MEDIO Y ÁFRICA DEL NORTE REPÚBLICA ARABE SIRIA: REPORTAJE

Mi derecho a aprender: la reintegración a la escuela proporciona seguridad a los niños iraquíes en Siria

© UNICEF/HQ07-0749/Noorani

Refugiados iraquíes van a la escuela con los niños locales en Hsakeh, en la República Árabe Siria. Entre 250.000 y 300.000 refugiados iraquíes en Siria son niños en edad escolar, pero solo 34.000 asistieron a la escuela en 2007.

"No iba a la escuela desde que mi familia y yo nos marchamos de Iraq hace un año y medio. Tengo miedo de no poder seguir el ritmo”, afirma Sarah, de 16 años, al matricularse en la escuela secundaria de Al-Hajjira. "No es sólo el aspecto académico lo que me preocupa. Las cosas en casa no van demasiado bien, nos estamos quedando sin dinero y eso nos pone algo nerviosos. Creo que nunca conseguiré ser médico, aunque eso es lo que yo siempre había soñado."

Una cuarta parte de los estudiantes de la escuela Al-Hajjira son iraquíes. La escuela está ubicada en el barrio de Sayida Zeinab, en Damasco, un barrio con escasos servicios donde reside la mayor concentración de refugiados iraquíes que han llegado a Siria desde el año 2003. "La integración de los estudiantes iraquíes no ha sido fácil", explica la consejera de la escuela, Faiza Hallab. "Por una parte, el programa educativo es diferente, así que ponerse al día con las nuevas asignaturas, en especial el francés, y algo menos el inglés, es difícil. Pero precisamente porque han sufrido mucho y han presenciado tanta violencia, su adaptación a un nuevo entorno es mucho más dura de lo que sería para cualquier otro niño", añade Hallab. "También debemos recordar que muchos de los niños han perdido un año, y a menudo, más que eso.”

La falta de predisposición general a integrarse y participar al principio es un indicador de los problemas a los que se enfrentan los niños iraquíes al ingresar en la escuela. "Su confianza en el mundo ha sufrido como consecuencia de sus experiencias de guerra y de su condición de desplazados", explica el director de la escuela, Mahmoud Ibrahim.

Pero resulta sorprendente la velocidad a la que esta confianza regresa. Por ejemplo, Shahd, de catorce años, también llegó a Siria hace dieciocho meses, aunque ella, a diferencia de Sarah, asistió a la escuela el año pasado. Shahd también sueña con ser médico, pero ella confía en que sus sueños se harán realidad. "Sé que tengo que estudiar mucho, pero lo conseguiré", dice.

En general, los niños refugiados iraquíes se enfrentan a un abanico de dificultades relacionadas entre sí. Los traumas de la guerra y del desplazamiento quedan agravados por la inseguridad económica a la que se enfrentan muchas de sus familias mientras intentan vivir de sus ahorros.

Parte del mandato de UNICEF consiste en garantizar la protección del derecho de los niños a la educación. “No sólo el aprendizaje beneficia a los niños; la escuela también les proporciona la protección que necesitan para crecer sanos y con confianza", afirma el funcionario de educación de UNICEF, Farid Boubekeur. No cabe duda de que esta protección es especialmente esencial para los niños que han sufrido la violencia extrema que asola Iraq en la actualidad, y el miedo que conlleva el desplazamiento.

Hasta el momento, y para enfrentarse al desafío de integrar a los niños iraquíes en el sistema escolar público, el gobierno de Siria, en colaboración con UNICEF, ha tomado numerosas medidas, entre ellas la introducción de un sistema de doble turno. UNICEF también está preparada para proporcionar su ayuda a las escuelas en forma de pupitres, pizarras y otros materiales básicos, de manera que la presencia de los niños iraquíes en las escuelas se transforme en un impulso para la mejora general.

UNICEF centrará sus esfuerzos en las 138 escuelas del territorio nacional donde estudian más de 50 niños iraquíes, en parte, ofreciendo a los maestros manuales de enseñanza. En noviembre del 2007 se puso en marcha un programa de formación de asesores.

Pero aún queda mucho por hacer. "Hoy en día, tenemos entre 250.000 y 300.000 niños iraquíes en edad escolar en Siria", dice Boubekeur. "De éstos, tan solo 34.000 asistieron a la escuela el año pasado, y las estimaciones indican que unos 80.000 se han matriculado este curso. Estas cifras contrastan con el hecho de que muchos de los padres de los niños tienen títulos superiores y que la inmensa mayoría de los iraquíes están alfabetizados. Creemos que ahí fuera todavía hay una gran cantidad de niños iraquíes que deberían estar en la escuela."

Con la llegada de nuevos estudiantes, se necesitan apoyos para ayudar el sistema educativo sirio a enfrentarse a esta situación, tanto desde el punto de vista técnico como de las infraestructuras,  dice el Director de Planificación del Ministerio de Educación sirio, Abdel Salam Salameh. “Nos estamos enfrentado a problemas en el sistema educativo en general, y los debemos solventar si queremos integrar a los niños iraquíes del modo que nos gustaría", añade Salameh.

Por otra parte, es necesario un compromiso para ayudar a los niños iraquíes que, por problemas económicos, no pueden asistir a la escuela. "Yo quiero aprender, pero así, al menos mi hermana mayor puede seguir en la escuela", dice Osama, de quince años, que hace trabajillos por un sueldo tan bajo como 1 dólar al día. "A mí, antes, me gustaba la escuela, pero ahora las cosas son diferentes. Supongo que no he tenido suerte."

* Le total comprend un taux de recouvrement maximal de 7%. Le taux réel de recouvrement pour les contributions sera calculé conformément à la décision 2006/7 du Conseil d’administration du 9 juin 2006.