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ASIA Y EL PACÍFICO PAKISTÁN: REPORTAJE

Una oportunidad para los niños severamente desnutridos

© UNICEF Pakistan/2007/Pirozzi

Sakeeba, de cuatro meses, se recupera de desnutrición aguda en un centro de salud bajo administración pakistaní, en Cachemira. UNICEF respalda a los grupos que trabajan para introducir mejoras en materia de nutrición y cuidados sanitarios en la comunidad.

Nagina, de 18 años de edad, sostiene en brazos a su hija Sakeeba con sumo cuidado. Sakeeba, de cuatro meses, cuyo peso apenas alcanzaba los 2,1 kg cuando fue ingresada para recibir tratamiento, presentaba niveles de peso muy inferiores a los normales para su edad. Debía pesar al menos 3,5 kg.

“Al principio, Sakeeba era incapaz de mamar,” afirma Nagina. “Por lo tanto decidí alimentarla con biberón. Pero entonces empezó a vomitar, su estómago estaba hinchado. No sabía qué le sucedía. No sabía que tuviera diarrea. Estaba asustada.”

Nagina pidió a su tío que llevara al bebé a una unidad de salud cercana. Se le diagnosticó desnutrición severa. “El especialista dijo a mi tío que había que llevar urgentemente a Sakeeba al centro de alimentación terapéutica de Muzaffarabad, donde recibiría tratamiento y alimentos nutritivos. Comprendí que su vida corría peligro,” agrega Nagina.

Sakeeba fue ingresada en el centro de alimentación terapéutica apoyado por UNICEF, en Muzaffarabad, en la Cachemira administrada por Pakistán. Para los bebés en su estado se recomienda una estancia de un mes para que ganen peso y recobren fuerzas. El centro abrió sus puertas el 23 de febrero de 2006, cinco meses después del devastador terremoto de octubre de 2005, que se cobró la vida de más de 73.000 personas y que afectó a 3,5 millones de personas en el norte de Pakistán. El centro es el único en su especie para los niños severamente desnutridos de la región.
 
Si bien la desnutrición se vio agravada por el terremoto, que provocó desplazamientos y escasez de alimentos, el norte de Pakistán ya padecía desnutrición antes del desastre. Para UNICEF y sus aliados, el terremoto brindó una oportunidad para reconocer los problemas de salud que prevalecen desde hace tiempo en estas regiones remotas y de gran altitud, y para abordar por primera vez problemas crónicos como la desnutrición.

En el centro de alimentación terapéutica de Muzaffarabad, el personal médico trata a los niños que padecen desnutrición aguda (con un peso inferior al 70 por ciento del peso medio que corresponde a su estatura). UNICEF sufraga los salarios del personal del centro y suministra artículos alimentarios, como harina enriquecida (UNIMIX) y leche terapéutica. Hasta la fecha, más de 180 niños han sido ingresados, en su mayoría procedentes de los cercanos distritos de Muzaffarabad y Neelum.

“Ahora entiendo por qué mi hija no podía crecer,” afirma Nagina. “El médico me asesora aquí sobre cómo preparar alimentos nutritivos para mi hija con los recursos de que dispongo en casa todos los días. Ahora sabré cómo cocinar avena para Sakeeba cuando crezca un poco y sea más fuerte.”

Nagina tenía 16 años cuando se casó. Pocas semanas después, el terremoto sacudió su aldea, destruyendo su casa y acabando con la vida de su hermana. “Ahora vivimos en un refugio temporal. Mi marido es sastre. Consiguió encontrar trabajo tras el terremoto, pero sus ingresos son exiguos y resulta difícil llegar a fin de mes.”

Nagina es anémica: como muchas mujeres en la región, debido a la falta de recursos, su dieta no es equilibrada. “Utiliza alimentos básicos como arroz o cereales en casi todas sus comidas, que no cubren las necesidades de hierro de su organismo,” explica Riaz Nasrullah, Oficial de Salud de UNICEF.

“Otro problema radica en que muchas madres se niegan a amamantar a sus hijos, y el biberón no se prepara de forma higiénica,” agrega Riaz Nasrullah. “Las madres no se lavan las manos y es frecuente que el biberón no se haya lavado adecuadamente o no se haya hervido. Para ahorrar dinero suelen diluir la leche con agua. Ello puede ocasionar diarrea, cólicos, así como pérdida de peso y apetito a los bebés. Aquí es cuando empieza el círculo vicioso: cuando el niño cae enfermo, su sistema inmunitario se debilita y se vuelve más propenso a otras enfermedades e infecciones, que conducen a la desnutrición.”

“Las infecciones repetidas, la falta de concienciación sobre la nutrición y los hábitos saludables, la escasez de alimentos, el saneamiento deficiente y el agua contaminada – éstos son los factores que contribuyen a la desnutrición”.

Como parte de su estrategia de recuperación para las zonas afectadas por el terremoto, UNICEF estableció una red de movilizadores comunitarios que se sitúan en la primera línea de sus planes para sensibilizar a las comunidades de las zonas rurales sobre la atención de la salud y la higiene. Inmediatamente después de producirse el terremoto, UNICEF y sus aliados locales contrataron y capacitaron a unos 2.100 trabajadores sanitarios de la comunidad en primeros auxilios, seguimiento de la salud y prestación de servicios esenciales de salud en el hogar, como la administración de vacunas y medicamentos básicos, y cuidado de los recién nacidos.

“A través de estas actividades, los trabajadores sanitarios de la comunidad se están convirtiendo en agentes del cambio, promoviendo prácticas de higiene, la lactancia materna y los alimentos saludables, de manera que, a la larga, mantengamos la desnutrición a raya,” afirma Riaz Nasrullah.