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ÁFRICA ORIENTAL Y MERIDIONAL MALAWI: REPORTAJE

Recuperada la esperanza de llegar a ser médico

© UNICEF Malawi/2007/Kubwalo

Varios alumnos del distrito de Nsanje, al sur de Malawi, ayudan a levantar una tienda que ha de convertirse en su escuela temporal. Las recientes inundaciones habían destruido la escuela a la que acudían 1000 niños y niñas.

Por primera vez en dos semanas, Bina Amadu, de 12 años de edad, esboza una sonrisa, consciente de que su sueño de llegar a ser médico no es inalcanzable. Hoy, Bina alberga esperanzas sobre su futuro cuando contempla a los hombres que montan la estructura de la tienda, que ahora servirá como nueva escuela. Dudando entre si debe ayudar o mirar, Bina opta por dar vueltas alrededor de la tienda. Viéndole de lejos, se diría que es el supervisor; pero al hablar con él, te das cuenta de que sólo quiere asegurarse de que nada salga mal.

Bina ni siquiera se mueve de allí cuando su madre lo llama para comer. La mira como si se estuviera debatiendo entre ir o no ir. Finalmente le responde que almorzará una vez terminada la construcción. Se dirige al otro lado sin prestarle atención a su madre, ahora desesperada. Obviamente, Bina tiene cosas más importantes que atender que el almuerzo.

Bina Amadu siempre ha querido ser médico, desde que tenía nueve años y sufrió paludismo. El médico que lo trató lo animó para que fuera médico y le confió la forma más fácil de llegar a serlo. Tres años después, persigue el mismo sueño. Bina sabe que el secreto para ser un buen médico reside en trabajar duro en clase.

“Si no voy a la escuela, no podré ser médico. Ahora que tenemos una nueva escuela, puedo trabajar duro para conseguirlo,” afirma Bina.

Hoy, su sueño está más cerca mientras contempla cómo montan su nueva escuela. Al igual que otras nueve escuelas en la zona, la escuela primaria infantil de Kaombe fue arrasada por las fuertes lluvias y repentinas inundaciones. El distrito de Nsanje, en el extremo más al sur de la región meridional de Malawi, sufrió inundaciones cuando el río más grande del país, el Shire, desbordó sus orillas a raíz de fuertes lluvias y discurrió por zonas accidentadas.

Ello supuso que más de 1.000 niños de distintas escuelas de la región meridional de Malawi no pudieran ir a la escuela. Unos 22.000 hogares se vieron afectados por estas inundaciones, que arrasaron casas, ganado y cultivos a su paso. Con el apoyo de UNICEF, la mayoría de estas escuelas volverán a abrir sus puertas y los hogares recibirán un kit de emergencia.

“Conseguir que los niños vuelvan a la escuela tras un desastre forma parte del retorno a la normalidad en la vida de los niños,” afirma la Representante de UNICEF en Malawi, Aida Girma.

La nueva escuela primaria infantil de Kaombe está formada por dos tiendas armadas suministradas por UNICEF como medida provisional para garantizar que, incluso en esta situación de emergencia, los niños sigan teniendo acceso a la educación. Las clases se impartirán por turnos para garantizar que todos los alumnos puedan asistir. La escuela tiene 400 alumnos que viven dentro de un radio de 40 km. La escuela primaria más cercana se encuentra demasiado lejos para que los niños vayan a pie. Sin este proyecto, muchos habrían abandonado la escuela.

“Cuando abandonan la escuela, resulta difícil convencerlos de que vuelvan. Las niñas estarían casadas y los niños estarían trabajando y ganando dinero,” explica el Director de la escuela primaria infantil de Kaombe, Winston Chakufa.

En un país donde la mitad de la población vive con menos de un dólar al día, hay que escoger entre enviar a un niño a la escuela o a una niña. La mayoría de los padres preferirían que el niño consiga un empleo remunerado y contribuya a la economía familiar. La niña, en cambio, contraería matrimonio. En Malawi, en el 40 por ciento de todos los matrimonios uno de los cónyuges es menor de 18 años. De no existir apoyo, situaciones de emergencia como éstas propiciarían el trabajo infantil y los matrimonios precoces.

Por lo tanto, esta ayuda hará posible que niños como Bina hagan realidad sus sueños.

UNICEF también ha apoyado a los 22.000 hogares afectados con el envío de suministros de emergencia, para que las familias puedan volver a empezar. Entre los suministros se incluyen tiendas para refugio, lámparas para huracanes, bidones para llevar agua, cubos de plástico, cloro y jabón. También se han distribuido suministros adicionales a todas las zonas donde normalmente se producen inundaciones en la estación de lluvias, con el fin de garantizar que, en caso de que vuelvan a ocurrir, las mujeres y los niños no sufran.

* Le total comprend un taux de recouvrement maximal de 7%. Le taux réel de recouvrement pour les contributions sera calculé conformément à la décision 2006/7 du Conseil d’administration du 9 juin 2006.