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ÁFRICA OCCIDENTAL Y CENTRAL GUINEA: REPORTAJE

Agua y escuela tras la emergencia en Pamelap, Guinea

© UNICEF Guinea/2007/Baro

En Pamelap Village en Guinea, un nuevo pozo y una nueva escuela (construidos por UNICEF y sus aliados) ayudan a las niñas a compaginar los estudios con sus tareas domésticas. Los rebeldes habían semidestruido el pueblo durante el conflicto de 2000.

“Este año debería estar en sexto grado, pero sólo estoy en segundo por culpa de la guerra. Algún día me gustaría ser costurera, porque la mayoría de los sastres han abandonado nuestra aldea durante la guerra. Espero que UNICEF construya una verdadera escuela para nosotros, con bombas de agua como la que hay al otro lado de Pamelap. No podemos permanecer en la escuela que nuestros padres construyeron durante la estación de las lluvias… estaríamos todos mojados. Nos resulta algo duro volver a la escuela, ya lo hemos olvidado todo,” comenta con timidez la pequeña Hadiatou Savané, toda cubierta de maquillaje. Ha oído decir a sus padres que UNICEF les ayudaría muy pronto, pero no está segura de cómo.

En 2000, los rebeldes invadieron Forécariah, una región que se encuentra a una hora de distancia de Conakry, la capital, y sólo a pocos minutos de Sierra Leona. En el pueblo de Pamelap, todas las infraestructuras fueron incendiadas o destruidas: escuelas, centros médicos, centros recreativos y oficinas gubernamentales. Siete años después de la invasión, se vuelven a tener derechos en Pamelap gracias al apoyo de diversas organizaciones internacionales, entre las que destaca UNICEF.

Para conseguir agua, las niñas de la aldea ya no tienen que desplazarse tan lejos. De ahí que lleguen a la escuela a tiempo, se centren en sus estudios y tengan la sensación de que, cada mañana, están en pie de igualdad con sus hermanos. Como resultado de ello, un mayor número de niñas de Pamelap, y de hecho, un mayor número de niños en general, asiste a la escuela. En 2004, antes de que se realizara la perforación, sólo 59 niñas (de los 170 niños en edad escolar, un 35 por ciento) estaban matriculadas. En 2006, el número había aumentado a 150 (de 370). En términos de porcentaje, la tasa de matriculación de niñas pasó de un 35 a un 41 por ciento. Los profesores también se han involucrado promoviendo la igualdad, tanto en la escuela como en el hogar. Su mensaje es claro: los padres han de asegurar el reparto equitativo de las labores domésticas entre niños de ambos sexos.

Hoy en día hay una nueva perforación en el centro de la aldea, junto a una flamante escuela de primaria. Es como cualquier otra perforación: una bomba, un pequeño muro de hormigón y un refugio hecho con hojas secas. La escuela fue reconstruida después de haber sido incendiada por rebeldes de la vecina Sierra Leona. El nuevo edificio está equipado con sanitarios, incluidas letrinas separadas para las niñas, una medida que anima a los padres a enviar a sus hijas a la escuela. Hadiatou, una adorable muchacha de 13 años, ha vuelto a la escuela hace tan sólo dos años. Su pueblo no había tenido escuela durante cuatro años.

El agua de la perforación ha cambiado la vida de los escolares, en particular para niñas como Hadiatou. Por regla general, la búsqueda de agua se percibe como un trabajo de mujeres y niñas. Por lo tanto, las niñas en edad escolar se levantan de madrugada para traer agua antes de que empiecen las clases. Dado que les incumbe a ellas tanto llevar agua como recoger leña, a menudo llegan tarde a la escuela y se pierden las clases de la mañana. No es de sorprender, pues, que les vaya peor que a los niños.

Los resultados escolares de las niñas han empezado a mejorar. “En algunas clases, las niñas sacan las mejores notas,” señala el director de la escuela, Souleymane Sylla. Es algo que nunca había sucedido antes en Pamelap.

* Le total comprend un taux de recouvrement maximal de 7%. Le taux réel de recouvrement pour les contributions sera calculé conformément à la décision 2006/7 du Conseil d’administration du 9 juin 2006.