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ASIA Y EL PACÍFICO REPÚBLICA POPULAR DEMOCRÁTICA DE COREA: REPORTAJE

Reconstruyendo vidas en condados azotados por las inundaciones

© UNICEF DPRK/2007/Balagopal

Una guardería dañada por las inundaciones de agosto, en la provincia de Hwanghae, en el norte de la República Popular Democrática de Corea. Las inundaciones, de alcance nacional, dejaron a más de 170.000 personas sin casa.

Kim Nam Suk (33 años) se unió a la Oficina de UNICEF en Pyongyang a finales de julio. Madre de una niña de ocho años, tenía muchas ganas de conocer las actividades emprendidas por UNICEF en nombre de los niños y las mujeres de todo el mundo.

Las devastadoras inundaciones que azotaron la República Popular Democrática de Corea en agosto la enfrentaron cara a cara con la tragedia, que afectó a casi la totalidad del país, dejando un saldo de 450 muertos y más de 170.000 personas sin hogar.

La Sra. Nam Suk viajó con el representante de UNICEF en la República Popular Democrática de Corea, Gopalan Balagopal, junto a algunos colegas y representantes de otros organismos humanitarios, a algunas de las comunidades que habían sido afectadas con mayor intensidad. Quedó desconcertada ante el panorama devastador que presentaba el distrito de Singye en su primera visita. De la escuela sólo quedaba un muro, y todos los pupitres y bancos habían desaparecido. El centro sanitario, que prestaba servicios a más de 126.000 personas, también había sufrido daños. Una de las alas del centro de maternidad estaba destruida. “Esta es la mayor inundación que jamás se haya visto,” declaró un anciano de 84 años que vivía en la ribera del río.

Dos días después, la Sra. Nam Suk viajó al distrito de Pongsan, donde habían caído casi 400 mm de lluvia durante la segunda semana de agosto. Desde el dique mientras miraba Wonjong-Ri, una parte del distrito de Pongsan, se quedó sin habla. La totalidad del emplazamiento, de más de 100 casas, había sido arrasada. La gente se había refugiado bajo cubiertas de plástico en el dique y las laderas vecinas. “Lo que más me conmovió fue el valor y el espíritu de la gente que hacía cuanto podía para reconstruir sus hogares, como las dos mujeres con las que hablamos,” dijo la Sra. Nam Suk. “Estaban muy agradecidas a los médicos del Hospital de Ri que habían acudido para atender a sus hijos. Incluso nos ofrecieron patatas que habían preparado para su almuerzo. En medio de la devastación, aquello nos llegó realmente al corazón,” añadió la Sra. Nam Suk.

La estación de bombeo del distrito de Pongsan, que abastece de agua a todo el distrito y a la cercana ciudad de Sari won, estaba sumergida, y tres de las cuatro bombas habían quedado destruidas. Hasta que se restaure el sistema, las únicas fuentes de agua potable son algunos pozos profundos y un depósito a 9 km de distancia. “El número de niños con diarrea se ha multiplicado casi por siete, pasando de una media de 50 a 60 casos en esta época del año a 452 en la actualidad,” señaló el médico del hospital del distrito.

“Todos podíamos observar la conexión directa entre el agua potable y el índice de diarrea y otras enfermedades durante este viaje,” dijo la Sra. Nam Suk después de visitar una tercera zona afectada por las inundaciones, el distrito de Tongchon. “Nos alegramos al ver que las familias conocían las sales de rehidratación oral. Ayudar al Oficial de Nutrición de UNICEF, Sawsan Rawas, a explicar a la gente cómo debía prepararlas fue una experiencia nueva y fascinante para mí.”

Jigok-Ri está enclavada en las montañas, y para acceder a ella hay que recorrer un largo trayecto en coche hasta lo alto de las montañas atravesando sinuosos senderos en la colina. Estaba totalmente anegada cuando los diques de la cercana presa cedieron bajo la enorme presión de las crecidas. Afortunadamente se advirtió a tiempo a la población de que saliera, pero las aguas arrasaron un centenar de viviendas, entre las que se encontraba la única instalación médica, la Clínica de Ri.

UNICEF respondió a las inundaciones con el reparto de ‘kits sanitarios de emergencia’ y ‘kits familiares de agua’, que contenían medicamentos, tabletas para la purificación del agua, cubos, bidones plegables y jabón. Además, en cooperación con UNFPA, también se enviaron con carácter urgente kits de atención obstétrica de emergencia y de medicamentos esenciales.

UNICEF coopera con el Ministerio de Gestión de la Ciudad en el suministro de tabletas para la purificación del agua a fin de responder a las necesidades inmediatas y reparar las bombas de agua lo antes posible. Asimismo apoya al Ministerio de Educación para la rehabilitación de las aulas que sufrieron daños, de manera que los niños puedan proseguir sus estudios. Cuando la Oficial de Educación de UNICEF, Cristina Brugiolo, se reunió con el profesor y los estudiantes de una escuela que había sido totalmente destruida, anunció que hasta que las comunidades puedan levantar nuevas estructuras y UNICEF aporte mobiliario y suministros, los estudiantes utilizarán los kits de ‘escuela en una maleta’.

“En estos tiempos difíciles, me siento feliz por colaborar con UNICEF, que está prestando asistencia a los niños de mi país,” dijo la Sra. Nam Suk de regreso a Pyongyang. “Ahora me doy cuenta de lo privilegiada que soy por poder participar en esta iniciativa. Los niños nos necesitan ahora.”