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AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE COLOMBIA: REPORTAJE

Sensibilizando a las poblaciones de alto riesgo sobre los peligros de las minas terrestres: Testimonio de Jhon Ferney

© UNICEF/HQ04-0747/Martinez

«No más minas antipersona», es el lema de la camiseta de un niño que asistía a una evento en 2004 en Bogotá, la capital de Colombia, para celebrar la destrucción por parte del gobierno de su arsenal de minas antipersona.

El 25 de mayo de 2004, miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) llegaron a la explotación agrícola familiar de Jhon Ferney Giraldo. Advirtieron a su padre que tenían que abandonar la aldea en los próximos tres días y que debían dejar todo atrás. 

La familia se levantó temprano al día siguiente y, con seis mulas y todas sus pertenencias, se puso en marcha hacia la capital del municipio, a unas ocho horas a pie aproximadamente. Cuando cruzaban el río, Jhon se zambulló en el agua para refrescarse. Lo acompañaban su hermano y un primo. 

Como el resto del grupo se encontraba ya muy por delante, los muchachos decidieron echar una carrera, apostando por quién alcanzaría primero al grupo. Jhon Ferney tomó un atajo en un intento por ganar la carrera. Llevaba un rato corriendo y se había detenido para tomar aliento cuando pisó la mina que le lanzó por los aires. Cayó en el agujero provocado por la explosión. Cuando trató de levantarse descubrió que su pie había sido arrancado y empezó a gritar. Tenía 14 años. 

Su padre lo subió a una de las mulas. Caminaron durante dos días para llegar a la capital de provincia, tomando el antiguo sendero porque la guerrilla bloqueaba el camino principal. “Nos encontramos con el ELN,” dice Jhon. “Tenían una doctora. Me lavó las heridas, me practicó un vendaje, me puso una inyección para calmar el dolor y me administró fluidos intravenosos. Informó a mi familia de que necesitaba recibir tratamiento en el hospital lo antes posible o de lo contrario moriría. Finalmente llegamos al hospital, donde permanecí inconsciente durante tres días. Me practicaron varias operaciones quirúrgicas y estuve allí un total de 15 días. Me dieron un par de muletas. Más tarde recibí mi prótesis.”

A Jhon le lleva unos 30 minutos subir la colina caminando desde su casa a la escuela, lo que supone que su prótesis se está desgastando con rapidez. Ahora estudia en una escuela de San Cristóbal y su hobby favorito es participar en actividades deportivas. Las cosas que solía hacer en la explotación agrícola, tales como montar a caballo y viajar a la ciudad principal todas las semanas para vender sus productos, llenan sus días con felices recuerdos. Eran autosuficientes y la comida nunca escaseaba. Ya no es tan fácil que haya comida en la mesa. El accidente ha afectado a toda la familia. “No es lo mismo cuando te falta una parte del cuerpo,” dice Jhon Ferney.

En la escuela aprende sobre el respeto y la importancia que tiene una buena educación. Sueña con convertirse en profesor cuando sea mayor. En junio de 2007 fue elegido portavoz de su escuela, con 185 votos, mientras que el segundo candidato tan sólo obtuvo 52 votos. Los de su edad ven en Jhon Ferney un muchacho brillante, lleno de vida y esperanza para el futuro. En julio finalizó su primer curso de capacitación en educación sobre el riesgo de minas, un proyecto de UNICEF implantado por una organización nacional no gubernamental, Peace and Democracy, donde aprendió aspectos clave de la sensibilización sobre las minas y la educación en materia de riesgo de minas. Le entusiasma enseñar a otros los peligros de las minas terrestres, y está deseando que comience su próxima sesión de capacitación. 

La ayuda de UNICEF incluye un programa de capacitación dirigido a las autoridades locales y a los supervivientes de minas terrestres sobre los derechos de las víctimas de conflictos armados. En 52 municipios, UNICEF dirige, junto con sus contrapartes, talleres de sensibilización sobre las minas entre las poblaciones que viven en zonas de alto riesgo, y capacita a funcionarios, facilitadores, actores clave y a supervivientes de minas, como Jhon Ferney, en la prevención de accidentes con minas o artefactos sin explosionar.

Estas actividades resultan cruciales. La presencia de minas terrestres en 31 de las 32 provincias de Colombia (que afectan a 660 municipios de un total de 1.098) constituye una gran preocupación. El 30 por ciento de las víctimas civiles de accidentes relacionados con minas son niños, de los cuales el 90 por ciento vive en zonas rurales.

* Le total comprend un taux de recouvrement maximal de 7%. Le taux réel de recouvrement pour les contributions sera calculé conformément à la décision 2006/7 du Conseil d’administration du 9 juin 2006.