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ÁFRICA ORIENTAL Y MERIDIONAL BURUNDI: REPORTAJE

Madres adolescentes, víctimas de la violencia de género, regresan a la escuela

© UNICEF Burundi/2005/d'Elbé

Una de las 29 madres adolescentes del centro Nyubahiriza, en Bujumbura, Burundi, donde reciben educación, aprenden un oficio y se benefician de cuidados infantiles.

Chantal, de 17 años de edad, sonríe tímidamente mientras abraza a su hija Espérance (no son sus nombres reales), de dos años y medio, y afirma: “Me gusta estar aquí, estoy alimentada, recibo atención médica, aprendo una profesión; y lo mejor de todo, he vuelto a la escuela secundaria”. Dos años atrás, había sido violada por un soldado, quedó embarazada, vivía en la calle y pensaba en el suicidio. Ahora se graduará dentro de dos años y tendrá una profesión, gracias a la cual podrá criar a su hija.

Chantal es una de las 29 madres adolescentes y de las 31 niñas que reciben rehabilitación en la Fondation Stammel, una organización nacional no gubernamental y socia de UNICEF, y que fue fundada por Madam Verena Ndorimana, de soltera Stamm. La Fundación fue constituida en agosto de 1999 para prestar ayuda humanitaria a los huérfanos y viudas de la guerra y a los niños de la calle. En 2005, la Fundación abrió un centro en Bujumbura, llamado acertadamente en la lengua nacional Nyubahiriza (hazme respetar), para rehabilitar a niñas de la calle, en particular madres solteras menores de edad. Las muchachas reciben educación, aprenden una profesión, sus hijos son atendidos y se les envía a escuelas de párvulos.

A las que carecen de educación primaria se les enseña a leer y escribir, y las que no terminaron la escuela secundaria se las envía de vuelta a la escuela después del parto. Todas aprenden costura, bordado, cestería y orfebrería. Entre 2003 y 2007, UNICEF ha apoyado las actividades de la Fundación con nada menos que 105.000 dólares de fondos, además de distribuir mosquiteras tratadas con insecticida, lonas, kits escolares y suministros médicos.

Chantal y sus compañeras tienen suerte, miles de muchachas menores de edad siguen viviendo en la calle, quedando embarazadas tras una violación o al ejercer la prostitución y teniendo a sus bebés sin la presencia de un padre, un legado de los años de guerra y los prejuicios culturales de género.

Los años de dolor en Burundi: Como consecuencia de los años de conflicto y dolor en Burundi (1993-2005) destaca la alta prevalencia de la violencia sexual y de género contra las niñas. Son las víctimas invisibles del conflicto en Burundi, que se prolongó durante 12 años. Aunque se oye hablar mucho de los niños soldados, apenas se habla de las miles de niñas que han sido secuestradas y violadas por grupos rebeldes, policías y soldados del Gobierno.

También son muchos los niños que han sido violados por miembros de su familia, sus maestros o vecinos. Sólo un 5 por ciento de estos casos se denuncian ante los organismos encargados de hacer cumplir la ley, y algunos son tratados con ligereza; los agresores casi nunca son castigados.

En comunidades remotas es probable que, si el agresor no es un miembro de la familia, los ancianos de la comunidad le pidan que pague una pequeña multa o se case con la víctima. Y lo que es peor, debido a la estigmatización, las víctimas rara vez buscan u obtienen apoyo para sus traumas físicos y psicológicos. Muchas niñas quedan embarazadas y están infectadas por enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH.

En 2006, sólo se denunciaron 730 casos de violencia sexual y de género en centros apoyados por UNICEF. Casi la mitad de estos casos (46,84 por ciento) fueron de niñas menores de 18 años, y las cifras van en aumento. De los 397 casos denunciados ante UNICEF entre enero y junio de 2007, 215 víctimas eran niños y niñas. El Centro Seruka de Bujumbura, dirigido por Médicos sin Fronteras Bélgica, denunció una media de 120 casos de violación al mes, de los cuales dos terceras partes implicaban a niños, siendo el 30 por ciento menores de 12 años y el 15 por ciento menores de cinco años.

Apoyo a los supervivientes: En las cinco provincias con alta prevalencia –Muyinga, Ruyigi, Bujumbura Rural, Makamba y Cankuzo – UNICEF apoya a los centros para la gestión de casos de violencia sexual y de género y la prevención del VIH. Allí, los supervivientes reciben atención médica, asesoramiento psicosocial, apoyo jurídico y rehabilitación en un entorno seguro y protegido o, en la medida de lo posible, se les reintegra en su comunidad.

Campaña de prevención de la violencia de género: En dichas provincias, UNICEF apoya a los comités provinciales constituidos para prevenir la violencia sexual y de género mediante la capacitación de más de 1.000 movilizadores comunitarios, con el objetivo de lograr que se produzca un cambio de actitud y comportamiento en la comunidad. Asimismo ayuda a capacitar a agentes de policía y funcionarios judiciales para que luchen contra la impunidad de la que gozan actualmente los infractores. El Gobierno, las Naciones Unidas y la sociedad civil han organizado conjuntamente una campaña anual a nivel mundial para detener la violencia contra las mujeres. Aun así, es preciso hacer más.

En su calidad de representante de UNICEF en Burundi, Bintou Keita declaró: “El país necesita ayuda para reformar su sistema judicial y detener esta clase de impunidad, que no contribuye a generar un entorno adecuado y protector para los niños.”