Informe de acción humanitaria 2007 – Página principal

REPÚBLICA CENTROAFRICANA

UNICEF ayuda a reunirse a las familias desplazadas de la República Centroafricana

“Como muchos de nosotros que vivimos en el interior, la vida ya era bastante difícil, pero con el conflicto, nuestras condiciones de vida han ido empeorando”, nos cuenta Marie.

Noël Bangadio vivió con su familia en N’Zacko, un pueblo localizado a 50 km. de Bakouma, en el este de África Central. Casado con Jeanne, tuvieron cuatro hijos, Marie de 15, Robinson de 11, Michel de 8 y Nicole de 3.

Marie, la mayor, ayudaba a su madre en las tareas del hogar. Cursaba segundo año en la escuela secundaria y se encargaba de ayudar a sus hermanos pequeños con los deberes. Todo parecía que era para bien hasta que su madre, Jeanne, murió. Toda la familia regresó a Bossangoa, su pueblo natal, en Bororo, en el noroeste de África Central, para vivir con sus abuelos.

Aquel día de febrero de 2006, cuando los niños estaban en la escuela (excepto Nicole que era muy pequeño y se había quedado con su abuela), oyeron de repente una fuerte explosión, un ruido ensordecedor. Asustados, todos corrieron fuera de sus clases y presenciaron una terrible tragedia.

“Hombres armados disparaban en todas direcciones y gritaban ‘¿Dónde están las cabras? ¿Dónde están las cabras?’ Muchos habitantes del pueblo fueron heridos. Aparcaron un vehículo cerca de la escuela comunitaria y un arma apuntaba a aquellos que corrían.,” nos relata Marie.
 
En aquel preciso momento, Marie sólo pensó en sus dos hermanos pequeños. Empezó a sentir pánico cuando de repente los vio corriendo hacia ella. Los tres escaparon de allí lo más rápido que pudieron sin mirar atrás. Sin embargo, de repente, Marie sintió un dolor en su pierna, y después en su brazo y en su cara. ¡Pero ella siguió corriendo!

“Nosotros huíamos, todo el mundo huía, pero no sabía que estaba herida. Quería proteger a mis hermanos pequeños. Tuve mucha suerte de encontrarme con un carro tirado por hombres (rickshaw) en la frontera y de que algunos habitantes del pueblo que habían huido al igual que nosotros me salvaran. Miles de nosotros huimos y nos reunimos primero en la frontera con Chad, y luego en un campamento fuera del país. Fue en el hospital donde me atendieron,” continua explicando Marie.

Después de esta terrible experiencia de conflicto y huida, Marie y sus hermanos volvieron a reunirse en el campamento de refugiados de Amboko, en el sur del Chad.

En el momento del ataque, el pueblo quedó desierto, no podía encontrarse ni a un alma allí.

Antes de que los hombres armados llegasen, los abuelos de Marie, su padre y su hermana pequeña Nicole también consiguieron escapar y esconderse en el bosque junto a muchos otros. Permanecieron en el bosque por tres meses y medio, era la estación de lluvias y no había comida, así que sobrevivieron a base de raíces y hojas. Finalmente les reunificaron en otro campamento, en la frontera con Chad.

Para la pequeña Nicole era la segunda vez que se encontraba en ese campamento, ya que seis meses antes también se habían producido, en dos ocasiones, enfrentamientos en Bororo.

Hoy, gracias a la colaboración de UNICEF y el apoyo de varias ONGs, Marie y su familia están de nuevo juntos.
 
“Sobrevivimos a esta tragedia. ¡Nunca volveremos a aquel pueblo; no quiero correr el riesgo de volverme a separar de mi familia otra vez! De todos modos, ¡ellos volverán y nos matarán!” exclama Marie.

© UNICEF Central African Republic/2006/Caccia

Niño desplazado.