Informe de acción humanitaria 2007 – Página principal

CHAD

UNICEF ayuda a niños y familias desplazadas a sobrevivir en el implacable desierto de Chad

“Venían una y otra vez, cogían nuestras cosas, mataban y quemaban nuestras aldeas”, cuenta Fatime, una madre del Chad con cinco niños. “Tuvimos que abandonar nuestra aldea cerca de la frontera con Sudán a causa de los Janjaweed.”

A pesar de lo trágica que es, la historia de Fatime es demasiado familiar. Es una historia que cuentan cientos de miles de refugiados sudaneses que han escapado a Chad desde la región sudanesa de Darfur.

Pero ahora, más y más chadianos cuentan la misma historia. Desde principios de 2006, cerca de 35.000 habitantes de Chad han huido de sus aldeas ya que el conflicto con Sudán se ha extendido más allá de la frontera. Fatime cuenta que su familia caminó muchos kilómetros para escapar de la milicia Janjaweed, a la que se ve a menudo a caballo y atacando repetidamente las aldeas.

“Aquí no hemos visto Janjaweed,” comenta Fatime. “Aquí, estamos seguros.” Pero estar a salvo de la milicia es sólo la mitad de la batalla.

En uno de los entornos más duros del mundo, donde el sol azota implacable y  provoca olas de calor que resquebrajan la arena, la seguridad también significa acceso a comida, alojamiento y protección frente a enfermedades mortales como la malaria. Y aún más importante, la seguridad significa acceso a agua potable.

A mediados de marzo, cuando llegaron noticias de que un gran número de chadianos se habían visto forzados a huir de sus hogares, UNICEF entró en acción para proporcionar agua a los desplazados.

Tras participar en una misión conjunta de la ONU de evaluación de las zonas afectadas, la Oficial de Agua y Saneamiento de UNICEF, Silvia Gaya y su equipo, ayudaron con rapidez a instalar cuatro estaciones de bombeo de agua en las aldeas en las que los desplazados habían encontrado refugio. El traslado e instalación de los materiales se completó en tres semanas, y en pocas horas se contrató a personal local para realizar 12 perforaciones más, finalizando su trabajo en el plazo de dos semanas.

En los últimos cuatro meses, estas medidas han proporcionado al menos 15 litros de agua al día a más de 13.000 chadianos afectados por una violencia que ha cruzado la frontera.

UNICEF también promueve buenas prácticas de higiene entre los niños desplazados y sus familias. Ha construido letrinas familiares y les ha suministrado elementos esenciales como jabón y bidones limpios. Se llevan a cabo vacunaciones contra el sarampión y la polio entre los niños, al tiempo que se distribuyen mosquiteras tratadas con insecticidas y mantas entre las familias.

Además, UNICEF suministra galletas con alto contenido en proteínas para los niños pequeños y las mujeres embarazadas y lactantes. La vitamina A y las medicinas para la eliminación de los parásitos ayudan a fortalecer el sistema inmunitario de los niños y a protegerlos de las enfermedades.

Ahora, los hijos de Fatime y otros como ellos en Chad tienen la oportunidad de recibir una educación de calidad. UNICEF está ayudando a transformar los hangares en clases a la vez que forma a profesores de la comunidad para que proporcionen una educación de calidad. Todo forma parte de los esfuerzos por lograr que los niños y familias afectadas por el conflicto en la región vuelvan a la normalidad.

Como contundente epílogo a la historia relatada más arriba, la Sra. Gaya, cuya iniciativa ha sido vital para el éxito de la respuesta de emergencia de UNICEF, recibió un disparo en Abeche, Chad, el 5 de mayo de 2006 de un hombre que iba con uniforme militar y que robó el coche que ella conducía. Ella fue rápidamente evacuada a Europa.

Aunque su estado, inicialmente crítico, ahora es estable, la Sra. Gaya sigue hospitalizada cuatro meses después del suceso. Sus colegas la echan mucho de menos, y también las familias desplazadas y los habitantes de las aldeas que preguntan por su salud cada vez que un coche de UNICEF llega a una de las muchas comunidades en las que ella ayudó a construir pozos.

© UNICEF Chad/Sylvia Gaya

Personas desplazadas internas (IDP) y gente local extraen agua del pozo construido por UNICEF. Miles de chadianos se benefician ahora de este sistema de suministro de agua limpia en las zonas donde hay población desplazada interna.