Informe de acción humanitaria 2007 – Página principal

ZIMBABWE

Las crisis de horfandad de Zimbabue: Una emergencia diaria para millones de personas

En una choza de palos y cáñamo que parece abandonada, donde una manta rasgada se ha convertido en puerta y el único mobiliario es una vieja lámpara de  parafina, Miriam Madzinga vive con sus seis hermanos pequeños, en parte por necesidad (es una choza de una sola habitación) y en parte para protegerse del frío.

Miriam nos da la bienvenida a su hogar mientras sus hermanos pequeños, a medio vestir, juegan al ‘tsoro’ (una versión local de las damas) a la sombra de la choza, mientras sus hermanas pequeñas la ayudan a cocinar. Un viento glacial lleva el polvo hasta sus platos y sus ojos.

Miriam y sus hermanos y hermanas pequeñas viven en el corazón de Buhera, dos horas al este de la capital de Zimbabwe, donde el grano se ha secado y el VIH diezma comunidades. Aunque sólo tiene 16 años, Miriam es la cabeza de familia. Su padre murió en 1998, y su madre cuatro años después.

UNICEF calcula que 100.000 niños zimbabuenses viven en hogares como el de Miriam, con niños como cabeza de familia. “Acabo de caminar más de 4 km. para ir a buscar agua,” comenta Miriam. “Ahora es hora de cocinar, del baño y de limpiar.”

La maternidad forzosa es un peso excesivo para colocarlo sobre sus adolescentes  hombros, pero se repite con una regularidad espeluznante a lo largo y ancho de Zimbabue, un país en el que el VIH/SIDA ha hecho estragos y que el Banco Mundial denomina como la ‘economía’ del planeta ’que más rápido retrocede fuera de una zona de guerra’. Aquí, uno de cada cinco adultos es seropositivo; uno de cada cuatro niños es huérfano, la inflación es superior al 1.200%; los índices de matriculación escolar están cayendo; la desnutrición subiendo; la esperanza de vida cayendo en picado; y la mortalidad infantil creciendo más rápido que en cualquier otro país del mundo.

“Las presiones sobre los zimbabuenses son insoportables,” comenta  el jefe de UNICEF en el país, el Dr. Festo Kavishe. “Las enfermedades relacionados con el VIH matan a 3.000 zimbabuenses cada semana, 100 bebés resultan ser seropositivos a diario, y hay 1,6 millones de niños huérfanos.”

Comentadas muy rápidamente, son unas tristes estadísticas más de un país aquejado por problemas. Pero prestando mayor atención, representan justamente una visión acerca de la crisis de horfandad que se extiende por Zimbabwe y por la región. Detrás de cada uno de estos números hay un niño; un niño zimbabuense que ha perdido la oportunidad de recibir educación, de tener buena salud, que se traumatizó al ver morir a sus padres, y que, al final del todo, corre un gran riesgo de estar infectado por el VIH.

Añadiendo más retos a los que se enfrentan cada día los zimbabuenses, las cuotas por escolaridad subieron un 1.000% a principios de este año. El suministro de  antiretrovilares es sumamente escaso, sólo un 2% de los 115.000 niños seropositivos del país siguen un tratamiento con medicamentos que prologuen sus vidas, y los fondos para la prevención de la transmisión del VIH madre-hijo (PMTCT) son muy bajos. “El tratamiento pediátrico es vital, pero cada caso de SIDA pediátrico es un caso de PMTCT en el que se fracasó. Zimbabue necesita mucho, mucho más apoyo en PMTCT,” comentó el Director Regional de UNICEF en una visita reciente al país.

Una segunda área que necesita ayuda inmediata en Zimbabue es el programa de UNICEF de cuidados nutricionales basados en la comunidad, que relaciona el VIH y la desnutrición. El programa, que empodera a las comunidades y crea una plataforma para soluciones a largo plazo en temas de seguridad alimentaria y salud pública, requiere 900.000 dólares estadounidenses. Además, la salud materna y neonatal actualmente no cuenta con ninguna financiación, a pesar del aumento del registro de las tasas de mortalidad de menores de cinco años, de las que se calcula que un 40% son neonatales.

En líneas generales, en Zimbabue, los esfuerzos de financiación conjunta del Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DfID, por sus siglas en inglés), la Comisión Europea, el Organismo de Nueva Zelanda para el Desarrollo Internacional (NZAID, por sus siglas en inglés) y la Agencia Sueca de Cooperación Internacional (Sida, por sus siglas en inglés) significan que Zimbabue puede ahora embarcarse en un sólido programa de apoyo para ampliar los trabajos existentes y mejorar las condiciones de vida de los niños huérfanos y los niños vulnerables del país.

Mientras tanto, y enfrentados a la pobreza de hoy en día, más y más niños zimbabuenses vulnerables financiera, social y emocionalmente, se están convirtiendo en víctimas de la violencia, en especial de los abusos sexuales. A pesar de la creciente preocupación social, sigue creciendo el número de casos registrados. Sólo el año pasado, una ONG local registró 11 casos diarios de abusos sexuales a menores únicamente en su área de intervención.

“En un momento en el que los zimbabuenses están haciendo esfuerzos increíbles para absorber al más de 1 millón de huérfanos, aparece un pequeño grupo que se aprovecha de los niños más vulnerables,” comenta el Dr. Kavishe. “Es nuestro deber defender los derechos de los niños en todo momento. Esto significa centrar la atención en los casos como el de Miriam en este país.”

© UNICEF Zimbabwe/2006

El hermano pequeño de Miriam juega al “tsoro” a la sombra de la choza mientras prepara la comida para sus hermanas pequeñas. UNICEF calcula que 100.000 niños de Zimbabue viven en hogares como los de Miriam, encabezados por niños.