Informe de acción humanitaria 2007 – Página principal

MALAWI

Un rayo de esperanza para la infancia perdida y olvidada de Malawi

En la veranda de una cabaña de barro con el tejado de paja y hierba, Enelesi cocina al aire libre unas gachas aguadas para sus cinco hermanos.

Aunque son las 10 a.m., toda la familia está en casa. Ninguno de los niños ha ido a la escuela. No tenían comida por la mañana y los seis niños no tienen suficiente energía para afrontar la caminata de 10 km. a pie hasta la escuela más cercana. La mayor, Enelesi, de 14 años, y Clement, de 13, no tienen fuerzas suficientes para cargar con los dos más pequeños Ireen, de 3 años, y Agnes, también de 3 años, sobre sus espaldas hasta la guardería comunitaria.

“Me siento triste cuando no tengo comida que darle a mis hermanos,” comenta Enelesi, mientras remueve las gachas, la única comida que tomarán hoy.

Su madre murió en 2005 tras una larga enfermedad (posiblemente SIDA). Poco después su padre desapareció y los cuatro niños se trasladaron a casa de la hermana de su madre. Seis meses más tarde la tía también murió (de SIDA) dejando dos niños de seis y tres años.

“La mayoría del tiempo no duermo porque Ireen y Agnes están siempre enfermos”, comenta Elenesi. Durante el mes de febrero, Ireen pasó tres semanas en el hospital pero los doctores no dijeron qué le pasaba. Sólo le dijeron a Elenesi que se asegurara de que Ireen comiera lo suficiente.

“Lo que trabajo a destajo no es suficiente a la hora de comprar para poder hacer tres comidas diarias,” añade Enelesi, que saca una media de 50 centavos al día cargando agua para sus vecinos. La mayoría de las mujeres necesitan agua por la mañana y Enelesi tiene que elegir entre trabajar e ir a la escuela. En más de la mitad de las ocasiones elige ir a trabajar.

Cuando se le pregunta qué quiere ser en el futuro, Enelesi contesta que está demasiado lejos. “Sólo pienso en el hoy y en mi familia,” cuenta. La última vez que asistió a clase fue hace tres días.

Enelesi es sólo una del millón de niños huérfanos, la mitad de los cuales han perdido a sus padres a causa del SIDA. Con 14 años, ella ha olvidado qué se siente siendo niña, pues ha tenido que asumir los papeles de madre, cuidadora, sostén de la familia y hermana mayor, todo a la vez, para sus hermanos y sus dos primos.

¿Cómo ayuda UNICEF ?

A través de la ONG local, Guardería Comunitaria Namasimba (CBCC, en sus siglas en inglés), UNICEF proporciona apoyo a los niños huérfanos y a otros niños vulnerables a causa del VIH/SIDA en el área de la Autoridad Tradicional Kapeni, en el distrito de Blantyre. La CBCC Namasimba proporciona protección y tratamiento a los niños huérfanos a través de cuidados para la primera infancia, ayuda alimentaria y actividades psicosociales.

“Gracias al apoyo de UNICEF, la mayoría de los niños huérfanos pueden ir a la escuela. Pueden dejar a los más pequeños aquí sabiendo que no sólo los cuidaremos sino que además les daremos de comer,” nos explica la directora de la CBCC Namasimba, la Sra. Mary Chunga.

De media, al menos 90 niños acuden diariamente a la CBCC Namasimba. El Centro parece abarrotado, pero los niños parecen adaptarse y disfrutar de su estancia. UNICEF les ha proporcionado kits de juego que incluyen juguetes, lápices de colores, libros para colorear, cuerdas para saltar e instrumentos musicales. “Para la mayoría de estos niños, estos son los únicos juguetes que han visto en su vida. Aprenden a compartir y a jugar juntos. Vienen a horas tan tempranas como las 6 a.m.,” añade la Sra. Chunga.

La Guardería abrió en 2003 para ofrecer servicios a la afluencia de niños huérfanos surgida como consecuencia de la pandemia del SIDA en el área. En Malawi, el 14% de la población es seropositiva, mientras que 1 millón de niños son huérfanos, la mitad de ellos a causa del SIDA.

Otras áreas en las que UNICEF ofrece su apoyo son: la formación de voluntarios que vienen al centro para cuidar de los niños y la formación para voluntarios en hogares que van a las comunidades para proporcionar los cuidados básicos a los enfermos de SIDA crónicos o terminales. UNICEF proporciona a los voluntarios kits que contienen medicinas que no necesitan prescripción médica y productos de higiene y para el control de infecciones.

En la CBCC, hay un rayo de esperanza para Enelesi, la esperanza de que cuando va a la escuela sus hermanos están en buenas manos.

© UNICEF Malawi/2006

Enelesi, de 14 años, ha cocinado un aguado plato de avena para sus hermanos. Esta será su única comida en todo el día.