Informe de acción humanitaria 2007 – Página principal

ERITREA

El agua, un artículo de lujo en Eritrea

Los niños de entre 8 y 10 años de Gheineb y de las aldeas cercanas se reúnen en el río cada mañana. Su tarea es llevar de vuelta pesados bidones con agua a sus familias. Osman y su mujer tienen cuatro hijas. La mayor, de 10 años, es la responsable de recoger el agua. Cada mañana se levanta temprano y camina durante casi dos horas hasta el río para recoger dos bidones de agua, 40 litros, antes de encaminarse, ya por la tarde, a la escuela que está en Tiluk. “Suficiente para beber, lavarse para las oraciones y cocinar,” cuenta Osman.

La familia tiene un camello, pero ya no da leche. Osman parece cansado y comenta que ahora es capaz de cosechar 50 kg. de sorgo al año, solía ser el doble. “Los niños sólo comen avena cocida con leche; no hay nada más disponible en la aldea.”

Hace calor en Gheineb, casi 40°C (104°F) y los 2.000 habitantes esperan ansiosos que el sistema de agua, que se está construyendo, llegue a la aldea.

Mohammed vive en la cercana aldea de Ghedghed. Allí el sistema ya está listo y sus ojos brillan cuando explica la diferencia que ha supuesto para su vida y la de su familia. ”Solíamos caminar 12 km. para recoger dos bidones. La situación era realmente muy mala,” comenta Mohammed. Es difícil imaginar a alguien caminando esa distancia con este calor.

Mohammed, su mujer y sus seis hijos utilizan ahora hasta seis bidones (120 litros) diarios, que recogen justo detrás de su casa. Él paga 15 Nakfa (1 dólar estadounidense) mensuales al comité del agua de la aldea, que es el responsable del mantenimiento y el funcionamiento del sistema. Mohammed también recibe ayuda para construir una letrina para su familia. “Los niños pueden lavarse antes de ir a la escuela y no necesitamos esperar hasta que el sol se ponga para ‘hacer nuestras necesidades’ tratando de escondernos en la oscuridad,” dice Mohammed, al tiempo que hace un gesto señalando el paisaje desértico que rodea la aldea. Las pocas acacias que se ven desde la aldea son tan pequeñas que es imposible esconderse tras ellas. Son en especial las mujeres las que deben esperar hasta que oscurece, un hábito que puede ocasionar problemas de salud. “Mis hijos solían tener diarrea y otras enfermedades, ahora están mucho más sanos,” añade Mohammed.

Osman y su familia viven en la Zoba (región) Septentrional del Mar Rojo, una de las seis zobas de Eritrea, que se han visto gravemente afectadas por las sequías cíclicas durante los últimos cinco años. Sólo una de cada dos personas de las áreas rurales de Eritrea tiene acceso a agua potable. Además, la cobertura de saneamiento es tan sólo de un 4%. La falta de agua obliga a muchas familias a beber agua no potable, lo que contribuye a la diarrea y la deshidratación de los niños pequeños. La diarrea es una de las mayores amenazas para la supervivencia de los niños y la desnutrición está entre las causas de más del 60% de la mortalidad de los menores de cinco años en el país. De acuerdo con las estimaciones del Ministerio de Salud sólo 20.000 niños reciben alimentación suplementaria en Eritrea, lo que significa que no se llega a unos 90.000 niños desnutridos. 

Las tasas globales de desnutrición aguda (es decir, niños por debajo del 80% de peso correspondiente a su altura) son mayores en la Zoba Septentrional del Mar Rojo. Cuando las hijas de Osman enferman, tiene que llevarlas hasta el centro sanitario de Shieb, a una hora andando de su aldea. “Casi todos los niños que nos llegan con distintas enfermedades, también tienen bajo peso. Como aquí no disponemos de alimentación terapéutica, tenemos que enviar los casos más graves al hospital de  Massawa a 55 km. de distancia,” cuenta el Jefe del centro sanitario de Shieb.

El gobierno está construyendo sistemas de agua y letrinas con el apoyo de UNICEF. En algunos casos, el transporte de agua en camión es la única opción. UNICEF también apoya los esfuerzos del Ministerio de Salud por ampliar el número de centros de alimentación terapéutica y por introducir alimentación terapéutica comunitaria, que incluya a los niños de las áreas más remotas y difíciles de llegar. Se proporciona alimentación suplementaria en todo el país a los niños desnutridos de menos de cinco años y a las mujeres embarazadas y lactantes.

© UNICEF Eritrea/2006

Niños y niñas en el punto de abastecimiento de agua en Ghedghed.