Acción Humanitaria para la Infancia fomentar la capacidad de resistencia
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Prefacio

Anthony Lake, UNICEF Executive Director.

© UNICEF/NYHQ2010-0697/Markisz

Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF

En 2010, Haití sufrió el peor terremoto de su historia, una tragedia humanitaria agravada por una serie en cascada de crisis posteriores. Durante mis visitas allí, conocí a niños y niñas que habían perdido prácticamente todo -seres queridos, casas, todas las posesiones materiales- y que aún se enfrentan a graves amenazas. Pero lo que me llamó más la atención sobre estos niños, y sobre muchos haitianos, era su capacidad de resistencia frente a la tragedia, y su capacidad de esperar -y construir- un futuro mejor.

Durante las catastróficas inundaciones en el Pakistán observé el mismo coraje y resistencia, y la misma capacidad indomable para levantarse y seguir adelante. Allí donde se producen este tipo de emergencias humanitarias -ya sea por desastres naturales, conflictos humanos o crisis crónicas- la capacidad de resistencia es una clave esencial para la recuperación.

Acción Humanitaria para la Infancia 2011 destaca las diferentes actividades que realiza UNICEF para fomentar la capacidad de resistencia en los planos individual, comunitario e institucional. Como muestra el informe, cada vez apoyamos más los esfuerzos innovadores para ayudar a las comunidades a prepararse y limitar los efectos de futuras situaciones de emergencia, y a recuperarse y "reconstruir" mejor cuando golpea la tragedia.

En un caso tras otro, vemos cómo este tipo de innovación ha ayudado a la gente a superar profundos desafíos. En el Níger, por ejemplo, las mujeres obligadas a abandonar sus aldeas de origen en busca de alimento para sus familias se han unido para formar pequeñas empresas de negocios que les han permitido enviar alimentos, semillas y dinero a sus comunidades. Igualmente importante, el éxito de sus esfuerzos conjuntos les ha dado confianza y ha aumentado su capacidad para sobrellevar las situaciones de crisis.

El año pasado se produjeron una serie de desafíos sin precedentes. En total, a lo largo de 2010, UNICEF respondió a por lo menos 290 situaciones humanitarias en 98 países, que afectaron a millones de personas. Los desastres en Haití y el Pakistán desencadenaron un torrente extraordinario de ayuda humanitaria, pero las necesidades son enormes en esos países y en todos los países que hacen frente a situaciones de emergencia y crisis crónicas. 

Si bien esperamos que en 2011 no se produzca una serie de catástrofes similares, debemos estar preparados para responder con rapidez cuando golpee el desastre. Así que la edición de este año de Acción Humanitaria para la Infancia también pone de relieve las necesidades humanitarias previstas para 2011 en 32 países y territorios y
6 regiones. Los fondos para cubrir estas necesidades son fundamentales a fin de que podamos responder a las situaciones de emergencia, y también para impedir que los ciclos de crisis se repitan.

Con su apoyo, podremos minimizar el impacto de las crisis humanitarias allí dónde se produzcan y en el momento en que se produzcan, y podremos contribuir a establecer una mayor capacidad de resistencia en las comunidades más vulnerables del mundo. Por el bien de las niñas y los niños.