Igualdad de género

Panorama general

Imagen del UNICEF
© UNICEF/ HQ99-0838/ LeMoyne
Mujeres de la etnia H”mong comparten un libro durante una sesión educativa en la asociación de mujeres de la población de Yen Bai, Viet Nam.

Mientras que el término “sexo” hace referencia a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, “género” describe las funciones, derechos y responsabilidades establecidos por la sociedad y que las comunidades y sociedades consideran apropiados para hombres y mujeres. Cada cual ha nacido con su sexo, masculino o femenino, pero a ser niñas, niños, mujeres y hombres es algo que aprendemos de nuestras familias y sociedades.

Esta serie de supuestos que hemos construido a partir de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres es lo que crea las identidades de género y éstas, a su vez, la discriminación de género.

Al tratarse de una elaboración social, el género es un concepto muy difuso. No sólo cambia con el tiempo, sino también de una cultura a otra y entre los diversos grupos dentro de una misma cultura. Así pues, los papeles asignados en función del género, las desigualdades y los desequilibrios de poder no son un resultado “natural” de las diferencias biológicas, sino que vienen determinados por los sistemas y culturas en los que vivimos. Eso significa que podemos abordar estos papeles y contribuir a cambiarlos desafiando el status quo y persiguiendo un cambio social.

A pesar de los esfuerzos en las esferas local, nacional e internacional, las mujeres y niñas siguen expuestas a la discriminación. La discriminación y las desigualdades basadas en el género vulneran los derechos humanos de mujeres y hombres y afectan al bienestar de todos los niños y las niñas. Si entendemos la discriminación de género, no sólo estaremos mejor preparados para ayudar a mujeres y niños a ver satisfechos sus derechos humanos, sino también para entender mejor otro tipo de desigualdades, como las que se basan en la edad, la raza o la clase social.

La discriminación de género adopta diversas formas, algunos de cuyos aspectos incluyen:

Derechos humanos

A pesar de las leyes internacionales que les garantizan unos derechos iguales a los de los hombres, a las mujeres de todo el mundo se les está negando el derecho a la tierra y a la propiedad, a los recursos financieros, al empleo y a la educación, entre otros. En muchas culturas, se somete a mujeres y niñas a la mutilación genital, y se las maltrata, e incluso asesina en nombre de la tradición. Además, en todos los países, la violencia basada en el género constituye quizá la violación más común y seria de los derechos humanos que sufren las mujeres.

Trabajo

En todo el mundo, tanto las mujeres como los hombres desempeñan importantes funciones en el trabajo productivo, sustentándose a sí mismos y sus familias. Muchas veces, sin embargo, las funciones que desempeñan las mujeres son invisibles, ya que tienden a ser de una naturaleza más informal, como el trabajo por cuenta propia y la producción de subsistencia. Incluso cuando mujeres y hombres realizan las mismas tareas a cambio de una remuneración, es frecuente que, tanto en los países desarrollados como en desarrollo, las mujeres cobren menos y reciban menos beneficios de su trabajo que los hombres.

Los hombres ocupan la mayoría de las posiciones de poder y de toma de decisiones en la esfera pública, dando lugar a que las decisiones y políticas tiendan a reflejar las necesidades y preferencias de los hombres, no de las mujeres. Además, la mayor participación femenina en el trabajo reproductivo, muchas veces conocido como economía de cuidados no remunerada, está infravalorada y resulta invisible en las estadísticas. En otras palabras, las mujeres de todo el mundo trabajan más horas a cambio de una retribución menor que la de los hombres

Ventajas

Los recursos mundiales están distribuidos de forma muy irregular, no sólo entre los distintos países, sino también entre los hombres y las mujeres de un mismo país. Aunque se calcula que realizan dos terceras partes del trabajo en el mundo, las mujeres sólo obtienen una tercera parte de los ingresos, y poseen menos del 1% ciento de la propiedad mundial. En muchos casos, los derechos de las mujeres y su acceso a tierras, créditos y educación, por ejemplo, están limitados no sólo debido a su discriminación legal, sino también por otras barreras más sutiles (como su carga de trabajo, su movilidad, y su baja posición negociadora tanto en la esfera doméstica como en la comunitaria) que les impiden sacar partido de sus derechos jurídicos.

En 1997, las Naciones Unidas adoptaron la incorporación de una perspectiva de género como estrategia por medio de la cual podía alcanzarse la igualdad en este terreno. Incorporar una perspectiva de este tipo significa evaluar las implicaciones que para mujeres y hombres tiene todo lo que hacemos, incluida la legislación, las políticas y los programas a todos los niveles. Es una estrategia que busca la integración de las necesidades y experiencias de mujeres y hombres en el diseño, puesta en práctica, seguimiento y evaluación de políticas y programas, para que la desigualdad de género no se perpetúe.

Para UNICEF, la incorporación de una perspectiva de género implica llevar el análisis de género a todos los procesos de toma de decisiones de esta organización, tanto las decisiones de política común como las decisiones cotidianas de puesta en práctica de los programas.

La incorporación de una perspectiva de género no es un proceso que comience y termine con las mujeres. Aunque también incluya estos aspectos, implica algo más que tener un número equiparable de mujeres y hombres en la organización o apoyar programas destinados exclusivamente a las mujeres.

Abordar las necesidades de género de los hombres y comprometerlos como aliados en el trabajo a favor de los derechos de mujeres y niñas es parte integrante de nuestro enfoque de incorporación de una perspectiva de género. Las preocupaciones de la incorporación de la problemática de géneros significa que nuestros programas se diseñan y evalúan de modo que garanticen que las mujeres y las niñas se benefician de los programas del UNICEF –desde los que afectan a la sociedad en su conjunto, como escuelas "amigas de los niños" que aspiran a garantizar la educación para todos los niños y niñas y a abordar las barreras a las que se enfrentan las niñas durante su proceso de educación , hasta aquellos que se dirigen específicamente a las necesidades de género de mujeres y de niñas, como proyectos de maternidad sin riesgos para reducir la mortalidad materna.


 

 

Política de UNICEF sobre igualdad de género y potenciación del papel de mujeres y niñas

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