![]() |
| © UNICEF/HQ04-0847/d'Elbee |
El desarrollo en la primera infancia acontece no sólo en el interior de la aulas, sino a menudo también fuera de ellas. En el patio de la escuela, en los campos de deporte, en los parques, en las calles y callejones de todo el mundo, el deporte ha jugado siempre un papel fundamental en el desarrollo saludable de la infancia, y se perfila como una herramienta cada vez más importante para llegar a la infancia y estimular su desarrollo a través de la participación en actividades deportivas.
Los deportes, la recreación y los juegos contribuyen a mejorar la salud, las mentes y los cuerpos de niños y niñas de todo el mundo. El deporte posee un poder especial y la capacidad de cambiar la vida generando bienestar psicológico y físico. Brinda a los niños y niñas huérfanos, sin hogar y excombatientes una sensación de pertenencia e integración, al tiempo que les enseña a trabajar en equipo, a compartir, a ser disciplinados y a respetar las reglas del juego.
Jugar por la paz
Desde julio de 2002 –fecha en que UNICEF presidió conjuntamente con el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, un grupo de trabajo interinstitucional con el objeto de promover un uso más sistemático y coherente del deporte en actividades en pro del desarrollo y la paz– UNICEF ha estado instando a los gobiernos a formular estrategias integradas que garanticen el derecho de todos los niños y niñas a jugar, tal como proclama la Convención sobre los derechos del niño.
![]() |
| © UNICEF/HQ04-0632/Pirozzi |
Ello implica exhortar a los ministerios a que destinen recursos para la construcción de nuevas zonas de recreo, campos y estadios, y para la creación de programas deportivos que contribuyan a rehabilitar a los niños y niñas que padecen guerras, pobreza, epidemias y otros problemas en todo el mundo.
Jugar por la paz forma parte integral del programa Deporte para el desarrollo. Acorde con el lema de este año para la Copa mundial de Alemania, “ÚNETE POR LA NIÑEZ, ÚNETE POR LA PAZ ”, la alianza entre UNICEF y la FIFA respalda la idea de que en tiempos de conflicto, después de una guerra y durante situaciones de emergencia, el deporte es capaz de generar en la infancia una sensación de esperanza y normalidad.
Es capaz de ayudar a los niños y niñas que padecen traumas a asimilar las experiencias de dolor, miedo y pérdida. El deporte constituye un lenguaje universal que puede ayudar a minimizar diferencias y a promover los valores básicos que se precisan para una paz duradera. Las diferencias culturales y políticas se diluyen en el campo de juego.
“Uno de los beneficios del deporte es su capacidad de congregar a la juventud. Jugadores que antes eran miembros de bandas y milicias, que robaban y violaban, se han convertido en deportistas y en miembros activos de la sociedad”, afirmó Salah Hussein, miembro de un club deportivo de Jowhar, Somalia.
![]() |
| © UNICEF/HQ04-0501/Gubb |
Una sensación de normalidad
La campaña Deporte para el desarrollo sin duda desempeña también un papel importante en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En particular, el octavo objetivo propugna “una acción concertada en aras de cultivar una alianza mundial para el desarrollo”. Los programas de deportes pueden constituir un medio eficaz de movilización social y una fuerza económica para tal fin. Los eventos deportivos pueden constituir un foro en el que formar a la infancia en cuestiones de salud como el VIH/SIDA, la educación y la inmunización. Los deportes pueden actuar también como fuerza económica, creando empleo, contribuyendo al desarrollo local y estimulando de forma natural la participación voluntaria.
UNICEF ha colaborado con países de todo el mundo para construir la paz en todo el planeta a través del deporte, creando un clima de normalidad para los niños y niñas que viven en zonas que han padecido conflictos, y fortaleciendo su autoestima y su confianza en los demás.
Estas son sólo algunas de las numerosas iniciativas realizadas en todo el mundo con el apoyo de UNICEF, y que emplean el deporte, y el fútbol en particular, para fomentar la paz, la protección de la infancia, la salud y la educación. “ÚNETE POR LA NIÑEZ, ÚNETE POR LA PAZ”, el lema de la alianza entre UNICEF y la FIFA para la Copa mundial 2006, proclama estos mismos objetivos, defendiendo el derecho de los niños y niñas a jugar y promoviendo el desarrollo de la infancia en todo el mundo.
Por Jonathan Schienberg.