Por regla general, la diarrea se cura por sí sola en el plazo de pocos días. El verdadero peligro es la pérdida de líquidos y nutrientes corporales que padece el niño, que puede causarle deshidratación y desnutrición.
A un niño no se le deben dar tabletas, antibióticos u otros medicamentos contra la diarrea a menos que los haya recetado un agente de salud calificado.
El mejor tratamiento contra la diarrea es beber muchos líquidos y sales de rehidratación oral (SRO) mezcladas con agua de manera apropiada.
Si no es posible obtener SRO, la deshidratación puede tratarse haciendo beber al niño una mezcla de cuatro cucharaditas rasas de azúcar y media cucharadita rasa de sal disueltas en un litro de agua limpia. Tenga cuidado cuando mezcle las cantidades, ya que un exceso de azúcar puede agravar la diarrea, y demasiada sal puede ser muy perjudicial para el niño. Una mezcla demasiado diluida no causa ningún daño y la pérdida de eficacia es mínima.
El sarampión provoca a menudo graves diarreas. La vacunación contra el sarampión también evita este tipo de afecciones diarreicas.
Las SRO (sales de rehidratación oral) son una combinación especial de sales que, cuando se mezclan apropiadamente con agua segura, ayudan a rehidratar el cuerpo cuando se han perdido grandes cantidades de fluidos debido a la diarrea.
En la mayoría de los países, los sobres de SRO se pueden obtener en los centros sanitarios, farmacias, mercados y tiendas.
Procure que el niño beba la mayor cantidad posible.
Un niño menor de dos años necesita por lo menos beber de una cuarta parte a la mitad de una taza grande de solución SRO después de cada deposición acuosa.
Un niño mayor de dos años necesita por lo menos beber la mitad de una taza grande o toda la taza de solución SRO después de cada deposición acuosa.
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