Una alimentación deficiente durante los dos primeros años puede causar un retraso en el desarrollo físico y mental del niño para el resto de su vida.
A fin de crecer bien y mantenerse saludables, los niños de corta edad necesitan varios alimentos nutritivos como la carne, el pescado, las verduras, los cereales, los huevos y las frutas y legumbres, así como leche materna.
El estómago del niño es mucho más pequeño que el de una persona adulta, y por ello no puede ingerir la misma cantidad de alimentos que un adulto en una sola comida. Sin embargo, sus necesidades energéticas y de crecimiento corporal son mayores. Por ello, es importante que los niños se alimentan con frecuencia a fin de satisfacer todas sus necesidades.
Si los alimentos se sirven en un plato común, es posible que los niños más pequeños no reciban suficiente comida. Los niños de corta edad deben tener su propio plato o tazón de comida, para garantizar que pueden comer todo lo que necesitan y para que el padre, la madre o la persona encargada puedan comprobar cuánto han comido.
Es preciso alentar a los niños de corta edad para que coman y ayudarles en el manejo de la comida o de los utensilios. Un niño con una discapacidad puede necesitar más ayuda para comer y beber.
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