La leche materna es por sí sola el mejor alimento y la mejor bebida que puede recibir un recién nacido. La leche de los animales, los preparados para lactantes, la leche en polvo, el té, las bebidas azucaradas, el agua y las papillas de cereales, son de inferior calidad.
La leche materna resulta fácil de digerir. También es el alimento que mejor promueve el crecimiento y el desarrollo y protege contra las enfermedades.
Incluso en climas secos y calurosos, la leche materna es suficiente para satisfacer las necesidades de líquidos de un lactante. No es necesario dar al bebé más agua o bebidas durante los primeros seis meses. Dar al lactante cualquier alimento o bebida distinto de la leche materna incrementa el riesgo de que pueda contraer diarrea y otras enfermedades.
Los sucedáneos de la leche materna que son adecuados desde el punto de vista nutritivo resultan onerosos. Por ejemplo, alimentar a un niño durante un año requiere 40 kilogramos (unas 80 latas) de preparación para lactantes. Los agentes de salud deben informar sobre su costo a todas las mujeres que consideren la posibilidad de utilizar sucedáneos de la leche materna.
Todo lactante mayor de seis meses de edad necesita otros alimentos y líquidos. El amamantamiento debe continuar hasta que el niño tenga dos o más años de edad.
<< Página anterior Página siguiente >>
Índice