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La lactancia materna

Información complementaria

Mensaje fundamental 7:

A partir de los seis meses de edad, aproximada- mente, el niño debe empezar a recibir una variedad de alimentos complemen- tarios, pero la lactancia materna debe continuar hasta bien entrado el segundo año de vida y prolongarse si es posible.

Aunque los niños necesitan recibir otros alimentos adicionales después de los seis primeros meses de vida, la leche materna sigue constituyendo una importante fuente de energía, de proteínas y de otros nutrientes, como la vitamina A y el hierro. La leche materna contribuye a proteger al niño contra las enfermedades durante todo el tiempo que el niño sea amamantado. Desde los seis meses hasta el primer año de edad, el niño debe recibir leche materna antes que cualquier otro alimento, para asegurar que ingiere una cantidad suficiente de leche materna todos los días. El régimen alimentario del lactante debe incorporar legumbres hervidas, peladas y hechas puré, algo de aceite, así como pescados, huevos, pollo, carnes o productos lácteos que contienen vitaminas y minerales. Durante el segundo año, debe ofrecerse el pecho después de las comidas y en otras ocasiones. La madre puede seguir amamantando a su hijo durante todo el tiempo que ella y el niño lo deseen.

Las orientaciones generales para la alimentación complementaria son:

Desde los 6 hasta los 12 meses: amamantar con frecuencia y dar otros alimentos tres veces al día.

Desde los 12 hasta los 24 meses: amamantar con frecuencia y darle cinco veces al día de los alimentos que consume el resto de la familia.

Desde los 24 en adelante: continuar el amamantamiento si tanto la madre como el hijo lo desean y alimentarle con las comidas que toma la familia cinco veces al día.

Los niños pequeños enferman con frecuencia cuando empiezan a gatear, a caminar y a jugar, y a beber y comer líquidos y alimentos que no son leche materna. Un niño enfermo necesita tomar mucha leche materna, ya que le proporciona un alimento nutritivo y fácilmente digerible en un momento en que ha perdido el apetito por otros alimentos.

Dar de mamar al niño también puede ser una manera de consolarle cuando está irritado.

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