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El desarrollo infantil y el aprendizaje temprano

Información complementaria

Mensaje fundamental 5:

Todos los progenitores y personas a cargo de los niños deberían estar informados sobre los síntomas indicativos de que un niño no está progresando a un ritmo normal.

Los progenitores y las personas encargadas de los niños deben aprender los signos más importantes que indican si el niño se desarrolla con normalidad. También tienen que saber cuándo deben procurar ayuda y cómo ofrecer un entorno cariñoso y protector para un niño con una discapacidad física o mental.

Todos los niños crecen y se desarrollan siguiendo un modelo similar, pero cada niño se desarrolla a un ritmo propio.

Al observar al niño de corta edad para comprobar cómo responde al tacto, al oído y a la vista, los progenitores pueden descubrir los síntomas de un posible problema o discapacidad en el desarrollo. Si el niño se desarrolla con lentitud, una manera que disponen los adultos para ayudarlo es pasando más tiempo de normal con el niño, jugando y hablándole y dándole masajes en el cuerpo.

Si el niño no responde a los estímulos y la atención, los progenitores y las personas que cuiden a menores deben procurar ayuda. Tomar medidas a tiempo es muy importante para ayudar a un niño con discapacidades a alcanzar su pleno potencial. Los progenitores y los cuidadores tienen que fomentar el mayor desarrollo posible de las aptitudes del menor.

Una niña o un niño con una discapacidad requieren un mayor amor y protección. Como todos los niños, es necesario registrar a estos niños cuando nacen o poco después, amamantarlos, vacunarlos, alimentarlos con comidas nutritivas y protegernos contra el maltrato y la violencia. Es preciso alentar a los niños con discapacidades a que jueguen y se relacionen con los demás niños.

Un niño que esté irritado o que experimente dificultades emocionales puede comportarse de manera inusual. Por ejemplo, si de repente se muestra antipático, triste, perezoso, no quiere ayudar, es travieso o llora a menudo; si se muestra violento con los demás niños; si se sienta sólo en lugar de jugar con sus amigos; o si de repente ha perdido su interés en las actividades usuales o en las tareas escolares y pierde el apetito y el sueño.

  • Los progenitores deben hablar y escuchar al niño y, si el problema persiste, procurar la ayuda de un maestro o un agente de la salud.
  • Si un niño tiene dificultades mentales emocionales o ha sido maltratado, debe recibir algún tipo de orientación para evitar mayores complicaciones.

La siguiente guía ofrece a los progenitores una idea sobre el desarrollo de los niños. Todos los niños presentan diferencias en su crecimiento y su desarrollo. Un progreso lento puede resultar normal o puede deberse a una alimentación inadecuada, problemas de salud, falta de estímulos o un problema más grave. Los progenitores deberían analizar el progreso de sus hijos con un agente capacitado de la salud o un maestro.

Cómo se desarrolla el niño
A la edad de UN MES
Un niño debe ser capaz de:
  • girar la cabeza hacia la mano que le acaricia la mejilla o la boca
  • llevarse las manos a la boca
  • girar en dirección de voces y sonidos familiares
  • mamar el pecho y tocarlo con las manos.
Consejos para los progenitores y las personas al cuidado de los niños:
  • entrar en contacto directo con el niño y amamantarlo durante la primera hora después del nacimiento
  • sostener la cabeza del niño cuando se le mantiene recto
  • dar masajes y acunar a menudo al recién nacido
  • manejar siempre con cuidado al bebé, incluso cuando la persona esté cansada o enfadada
  • amamantar con frecuencia, por lo menos cada cuatro horas
  • hablar, leer y cantarle al niño con la mayor frecuencia posible
  • visitar al agente de salud con el niño seis semanas después del nacimiento.
Señales de advertencia que hay que tener en cuenta:
  • tiene dificultades para mamar o se niega a hacerlo
  • mueve muy poco los brazos y las piernas
  • apenas reacciona ante los sonidos fuertes y las luces intensas
  • llora durante largos períodos sin razón aparente
  • el vómito y la diarrea pueden causar deshidratación.
A la edad de SEIS MESES
Un niño debe ser capaz de:
  • levantar la cabeza y el pecho cuando esté tumbado sobre el estómago
  • tratar de alcanzar objetos que cuelguen
  • agarrar y agitar objetos
  • darse la vuelta hacia ambos lados
  • sentarse con apoyo
  • explorar objetos con las manos y la boca
  • comenzar a imitar sonidos y expresiones faciales
  • responder ante su propio nombre y ante las caras que resultan conocidas.
Consejos para los progenitores y las personas al cuidado de los niños:
  • coloque al niño en una superficie limpia, plana y segura para que pueda moverse libremente y alcanzar objetos
  • sostenga al niño en una posición que le permita ver lo que ocurre a su alrededor
  • siga amamantando al niño cuando éste se lo pida durante el día y la noche, y comience a incorporar otros alimentos (dos comidas diarias a los 6-8 meses, 3-4 comidas diarias a los 8-12 meses)
  • hable, lea o cante al niño con la mayor frecuencia posible.
Señales de advertencia que hay que tener en cuenta:
  • rigidez o dificultad para mover las extremidades
  • movimiento constante de la cabeza (esto puede indicar una infección del oído, que puede originar sordera si no se trata)
  • escasa o ninguna respuesta a los sonidos, los rostros familiares o el pecho
  • el niño rechaza el pecho u otros alimentos.
A la edad de DOCE MESES
Un niño debe ser capaz de:
  • sentarse sin apoyarse
  • gatear apoyándose en las manos y las rodillas y apoyarse para incorporarse
  • dar algunos pasos apoyándose en algo
  • tratar de imitar palabras y sonidos y responder a peticiones simples
  • disfrutar jugando y aplaudiendo
  • repetir sonidos y gestos para llamar la atención
  • sostener cosas con el pulgar y otro dedo
  • comenzar a sostener objetos como una cuchara y una taza e intentar comer por su cuenta.
Consejos para los progenitores y las personas al cuidado de los niños:
  • señale los objetos y llámelos por su nombre, hable y juegue con el niño frecuentemente
  • aprovechen las comidas para estimular la relación con todos los miembros de la familia
  • si el niño se desarrolla con lentitud o tiene una discapacidad física, concéntrese en las capacidades del niño y dedíquele un mayor estímulo e interacción.
  • no deje al niño en la misma posición durante muchas horas
  • procure que el entorno del niño sea lo más seguro posible para evitar cualquier accidente
  • siga alimentando al niño con leche materna y asegure que dispone de suficientes alimentos y de una variedad de los alimentos que come la familia
  • ayude al niño a tratar de comer con la cuchara o una taza
  • asegúrese de que niño está completamente vacunado y recibe todas las dosis recomendadas de suplementos de micronutrientes.
Señales de advertencia que hay que tener en cuenta:
  • el niño no emite sonidos en respuesta a otros sonidos
  • el niño no mira hacia los objetos que se mueven
  • el niño es apático y no responde a los estímulos de su cuidador
  • el niño no tiene apetito o rechaza la comida.
A la edad de DOS AÑOS
Un niño debe ser capaz de:
  • caminar, trepar y correr
  • señalar objetos o imágenes cuando alguien dice su nombre (por ejemplo: nariz, ojos)
  • decir varias palabras juntas (a partir de los 15 meses)
  • seguir instrucciones simples
  • hacer garabatos si se le da un lápiz
  • disfrutar historias y canciones simples
  • imitar la conducta de los demás
  • comenzar a comer por su cuenta.
Consejos para los progenitores y las personas al cuidado de los niños:
  • lea, cante o juegue con el niño
  • enseñe al niño a evitar objetos peligrosos
  • hable al niño con normalidad, no utilice un lenguaje infantil
  • siga amamantándole y asegúrese de que el niño tiene comida suficiente y una variedad de los alimentos que come la familia
  • aliente al niño a comer, pero no lo obligue
  • imponga normas simples y establezca expectativas razonables
  • elogie al niño cuando logra algo.
Señales de advertencia que hay que tener en cuenta:
  • falta de respuesta ante los demás
  • dificultades cuando trata de mantener el equilibrio mientras camina (consulte con un agente capacitado de la salud)
  • lesiones y cambios inexplicables en su comportamiento (especialmente si otras personas se han ocupado del cuidado del niño)
  • falta de apetito.
A la edad de TRES AÑOS
Un niño debe ser capaz de:
  • caminar, trepar y correr, patear y saltar con facilidad
  • reconocer e identificar objetos e imágenes cotidianos señalándolos
  • decir frases de dos o tres palabras
  • saber su propio nombre y su edad
  • enunciar los colores
  • comprender números
  • utilizar objetos imaginarios cuando juega
  • comer por su cuenta
  • expresar cariño.
Consejos para los progenitores y las personas al cuidado de los niños:
  • lea y vea libros con el niño y hable sobre las imágenes
  • cuéntele historias al niño y enséñele rimas y canciones
  • dele al niño de comer en su propio tazón o plato
  • siga alentando al niño a que coma, y dele todo el tiempo que necesite
  • ayude al niño a aprender a vestirse, lavarse las manos y utilizar el retrete.
Señales de advertencia que hay que tener en cuenta:
  • pérdida de interés en el juego
  • frecuentes caídas
  • dificultad para manipular objetos pequeños
  • falta de comprensión de mensajes simples
  • incapacidad para hablar utilizando varias palabras
  • poco o ningún interés en los alimentos.
A la edad de CINCO AÑOS
Un niño debe ser capaz de:
  • moverse de una forma coordinada
  • hablar con frases y utilizar muchas palabras diferentes
  • comprender los contrarios (por ejemplo, gordo y delgado, alto y bajo)
  • jugar con otros niños
  • vestirse sin ayuda
  • responder a preguntas simples
  • contar de 5 a 10 objetos
  • lavarse las manos.
Consejos para los progenitores y las personas al cuidado de los niños:
  • escuche al niño
  • relaciónese con frecuencia con el niño
  • si el niño tartamudea, sugiérale que hable más despacio
  • lea y cuente historias
  • aliente al niño a que juegue y explore.
Señales de advertencia que hay que tener en cuenta:
  • observe la personalidad del niño cuando juega. Si tiene miedo o se muestra irritado o violento, pueden ser síntomas de problemas emocionales o de maltrato.
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