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El desarrollo infantil y el aprendizaje temprano

Información complementaria

Mensaje fundamental 1:

El cuidado y la atención que recibe un niño durante los primeros ocho años de su vida, y especialmente durante los tres primeros años, son muy importantes y tienen gran influencia durante el resto de su vida.

Para alcanzar un desarrollo psíquico adecuado, el niño necesita recibir cariño y atención durante sus primeros años. Sostener y acunar al niño y hablar con él estimula su crecimiento y promueve su desarrollo emocional. Mantenerlo cerca de su madre y amamantarlo cuando lo pida supone para el recién nacido un sentimiento de seguridad. Amamantar es, para el niño, una fuente de nutrición y de seguridad.

Los niños y las niñas tienen las mismas necesidades físicas, mentales, emocionales y sociales. Ambos disponen de la misma capacidad de aprendizaje. Y ambos tienen la misma necesidad de cariño, atención y aprobación.

Llorar es la forma que un niño pequeño tiene para comunicar sus necesidades. Una rápida respuesta al llanto del niño, sosteniéndolo y hablando con él de manera tranquilizadora, contribuirá a establecer un sentimiento de confianza y seguridad.

Los niños que padecen anemia, están desnutridos o se enferman con frecuencia pueden asustarse e irritarse con mayor facilidad que un niño saludable, y tener menos ganas de jugar, explorar y relacionarse con otros niños. Estos niños necesitan una atención especial y es necesario ayudarles a comer.

Las emociones de los niños son reales y muy poderosos. Por ejemplo, pueden experimentar un sentimiento de frustración cuando no son capaces de hacer alguna cosa o se les niega algo que desean. Los niños suelen tener miedo de las personas desconocidas o de la oscuridad. Los niños pueden desarrollar un carácter tímido y retraído, incapaz de expresar las emociones con normalidad, si se toma a broma, se castiga o se ignora su llanto, su enfado o su miedo. Los cuidadores aumentarán las probabilidades de que el niño crezca feliz, seguro y bien equilibrado si le tratan con paciencia y consideración cuando experimenta emociones fuertes.

Los castigos físicos o cualquier despliegue de violencia son perjudiciales para el desarrollo del niño. Los niños castigados en momentos de irritación tienen más probabilidades de desarrollar ellos mismos un comportamiento violento. Una explicación clara sobre la conducta a seguir, la imposición de normas firmes sobre lo que no se debe hacer y la aprobación ante una buena conducta constituyen sistemas más efectivos para alentar a los niños a que se conviertan en miembros plenos y productivos de la familia y de la comunidad.

Ambos progenitores, así como otros miembros de la familia, tienen que participar en el cuidado de los niños. La función del padre es de particular importancia. El padre puede ayudar a satisfacer la necesidad de amor, cariño y estímulos que requiere el niño y asegurar que recibe una educación de buena calidad, una alimentación adecuada y atención de la salud. El padre puede ayudar a asegurar que el entorno sea seguro y esté libre de violencia. El padre puede también desempeñar tareas domésticas, especialmente cuando la madre esté embarazada o tenga que amamantar al lactante.

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