Zimbabwe

UNICEF solicita ayuda para las personas que huyen de Zimbabwe y buscan asilo en Sudáfrica

Imagen del UNICEF: Zimbabwe, Musina, asylum-seekers
© UNICEF South Africa/2008/ Bloemen
Unos ciudadanos de Zimbabwe esperan el permiso de asilo en Musina, en la provincia de Limpopo, Sudáfrica. Estas personas forman parte de miles de solicitantes de asilo que han cruzado la frontera debido a la crisis que se profundiza en su país.

Por Shantha Bloemen

ZONA FRONTERIZA DE MUSINA, Sudáfrica, 5 de enero de 2008 – Varios niños, niñas y mujeres descansan sobre el césped que crece bajo uno de los pocos árboles cuyo follaje brinda protección contra los intensos rayos del sol del mediodía. Se trata de uno de los tantos grupos de personas provenientes de Zimbabwe que cruzan la frontera en busca de asilo.

Los desplazados se alojan provisionalmente en los terrenos donde normalmente se llevan a cabo ferias y exposiciones en Musina, en la provincia de Limpopo. Las instalaciones han sido acondicionadas para acomodar el influjo de personas en busca de asilo. UNICEF y sus aliados colaboran para garantizar la protección de los derechos y la salud de los niños y niñas, especialmente los que llegaron sin acompañantes.

En el centro del improvisado campamento se han estacionado cuatro camiones especialmente equipados con computadoras y otros equipos con los que funcionarios de migraciones realizan los trámites necesarios para que los recién llegados obtengan permisos de asilo de tres meses. Debido al reciente brote de cólera en Zimbabwe, el Gobierno de Sudáfrica ha suspendido las deportaciones al país vecino.

En busca de trabajo

Rutendo, que ha viajado con Lisa, su hija de tres años, tiene la esperanza de que el permiso de asilo que obtuvo le permita encontrar empleo como peluquera en Johannesburgo. Aunque es poco probable que le otorguen la condición de refugiada con pleno derecho, Rutendo se propone ganar suficiente dinero como para enviar parte del mismo a los tres hijos que dejó en Zimbabwe.

Rutendo se alejó de su hogar hace tres días con su hija menor y apenas una muda de ropa para cada una. “Estaba desesperada por encontrar cualquier tipo de empleo que me permitiera alimentar a mis hijos”, comenta. “Los niños tienen hambre y yo no tenía manera de alimentarles”.

Diversas evaluaciones y estudios indican un marcado aumento del número de personas que abandonan Zimbabwe buscando asilo debido al recrudecimiento de la crisis en ese país en los últimos meses.

Entre las personas que cruzan la frontera hay un creciente número de niños no acompañados. Según cálculos recientes, podría tratarse de hasta 1.000 niños en esas condiciones al mes.

Niños no acompañados

En un informe sobre las necesidades inmediatas de las mujeres, niños y niñas afectados por el brote de cólera que dio a conocer UNICEF el mes pasado, se cita un estudio de Save the Children que indicó que en la zona de Musina había unos 2.800 niños y niñas no acompañados, y que el 92% de esos niños vivían en la calle o en sitios peligrosos.
Muchos de ellos viajaron solos, con la esperanza de llegar a una ciudad donde pudieran encontrar empleo o reunirse con parientes. Muchas niñas en esa situación son víctimas de la explotación sexual o terminan trabajando de empleadas domésticas en hogares particulares.

La mayoría de los niños y niñas entrevistados durante la evaluación realizada por Save the Children sobreviven con el poco dinero que obtienen realizando trabajos menores, mendigando o robando. Debido a que cruzan la frontera y permanecen en Sudáfrica sin autorización están expuestos al abuso, la explotación sexual, la detención policial y las enfermedades.

En el pasado, muchos de los niños y niñas a quienes se detenía mientras cruzaban ilegalmente la frontera eran devueltos a Zimbabwe. Allí, la Organización Internacional para las Migraciones y Save the Children, con apoyo de UNICEF, trataban de reunir a esos niños con sus familias. Pero en muchos casos, esas reunificaciones duraban poco ya que, dada su situación de pobreza y hambre, los menores volvían a cruzar la frontera.

Hoy en día, debido a que en la zona fronteriza no se dispone de un número suficiente de trabajadores sociales para tramitar el creciente número de casos ni de un sistema adecuado de rastreo e identificación de los niños, muchos de ellos quedan librados a su suerte.

Espacios acogedores para los niños

En diciembre, varios especialistas en la protección de la infancia pertenecientes a las oficinas de UNICEF y Save the Children en Zimbabwe y Sudáfrica se reunieron en Musina para analizar la creciente crisis.

“Debido al gran número de niños y niñas no acompañados, la prioridad de UNICEF consiste en garantizar que reciban todo el apoyo y la protección que requieren”, afirmó Malathi Pillai, Representante Adjunto de UNICEF en Sudáfrica.

Ambas organizaciones elaboran planes para establecer espacios acogedores para los niños y brindarles servicios de educación y recreación mientras esperan la aprobación de sus permisos de asilo. Ante el creciente número de niños que viven en la calle en Musina, se dará apoyo adicional a los centros diurnos, a los que acuden los niños y niñas para asearse y recibir una comida caliente.

Llamamiento de UNICEF

Por otra parte, se establecerán tres Centros de Asesoramiento en aldeas y zonas agrícolas de la frontera con Zimbabwe. En esos centros, los niños y niñas recibirán orientación jurídica, información sobre el cuidado de la salud y la alimentación y botiquines de higiene, a fin de que se adapten mejor al nuevo medio ambiente.

Debido a que es poco probable que en el futuro inmediato se detenga el éxodo de personas que huyen a Sudáfrica, entre ellas muchos niños y niñas, la Oficina de UNICEF en Sudáfrica ha realizado recientemente un llamamiento por 1,4 millones de dólares, que se emplearán para suministrar agua potable y saneamiento y brindar servicios de higiene, educación y protección a las mujeres, niños y niñas afectados por la crisis.


 

 

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