Panorama: Yemen

La vida en Yemen recupera lentamente la normalidad tras los estragos de la guerra

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© UNICEF/2010/Abdulfatah
Afra’a Ahmed Ahmed Qulaiel (centro) realiza su último examen con sus compañeros de clase en la escuela Khadija de Sa'ada, Yemen.

Por Adnan Abdulfatah

SA’ADA, Yemen, 29 de julio de 2010 – Cuando se desciende por la carretera de Al-Shara'a Al-A'am a la vieja ciudad de Sa'ada, por la puerta principal de Bab Al-Yaman y flanqueando la antigua mezquita de Emam Al-Hadi, se viaja inmediatamente al pasado. La ciudad, profundamente arraigada en la historia, fue el faro de la enseñanza islámica y un símbolo de tolerancia. Desde allí se holgazanea por el pequeño aunque bullicioso souq, o zoco tradicional, y por el laberinto de casas de barro antiguas donde se puede oler literalmente el aroma de la historia.

La zona también encierra una historia más reciente y mucho más oscura. En el caso viejo uno se encontrará en lo profundo de una zona de combate donde se libró recientemente la feroz lucha entre los rebeldes Al-Houthi y el ejército y la policía yemenitas. Muchas personas fueron asesinadas o se vieron obligadas a escapar. A pesar de descubrir que de sus casas había quedado dañadas o completamente arrasadas, muchas familias que volvieron a Sa'ada tras los enfrentamientos, decidieron quedarse y tratar de reconstruir sus vidas.

Una vida en ruinas

Mohamed Hussein Al-Urkadi, de 32 años de edad, vive en Sa’ada con sus tres hijos. Los niños más mayores solían asistir a la escuela pero Ghadeer, de 6 años de edad, es todavía demasiado joven. Su educación comenzará el próximo año. Al-Urkadi vive ahora en las ruinas de la destruida casa familiar y dijo que la familia ha pasado por una pesadilla horrible.

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Mohamed Hussein Al-Urkadi, habitante de Sa’ada, en Yemen, con su hija de seis años Ghadeer.

“Tuvimos que mudarnos de esta casa que nuestros antepasados construyeron hace 750 años,” dijo él. “Escapamos a la zona de Rahban, al norte de Sa’ada, y temimos por nuestras vidas todo el tiempo”.

La familia decidió volver a Sa'ada y a su largo pasado ancestral una vez terminados los enfrentamientos, pero su casa quedó destrozada. “Lo único que queda de nuestra casa son las paredes exteriores, algunas habitaciones y la cocina”, dijo Al-Urkadi.

Cientos de miles de personas han escapado de las zonas de conflicto a gobernaciones próximas a Hajjah, Amran y Al-Jawf. Algunas decidieron quedarse en campamentos organizados para desplazados internos pero la mayor parte vive en pequeños asentamientos dispersados alrededor de estas zonas.

La vuelta a la escuela

A principios de marzo de 2010 se reabrieron las escuelas. El plan de estudios fue reducido a instancias del Ministerio de Educación de Yemen y el año académico de Sa'ada se amplió para compensar el tiempo perdido. Por mediación de la oficina local de educación, UNICEF ha suministrado tiendas de campaña, pizarras, "escuelas en una caja" y juegos recreativos para ayudar a los niños a continuar con su educación. A través del Ministerio de Asuntos Sociales y Trabajo de Yemen, UNICEF también ha levantado una tienda de campaña grande para brindar apoyo psicosocial a los niños en espacios acogedores para la infancia.

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El hogar de la familia Al-Urkadi quedó destruido casi por completo durante el conflicto en Sa’ada. Sólo queda en pie la fachada.

Ahmed Ahmed Qulaiel de Afra'a, de 7 años de edad, es una de los aproximadamente 3.000 niños desplazados que ahora van a la escuela en la ciudad Sa’ada. Afra'a perdió a su padre al principio del conflicto y se mudó con el resto de su familia del distrito Haidan a la ciudad de Sa’ada para vivir con sus tíos en una casa alquilada. Si bien se suponía que comenzaría a estudiar en la escuela Khadija de Sa’ada el año pasado, la guerra hizo esto imposible.

Sin embargo Afra’a hoy está matriculada en Khadija y asiste a clase. Ha recibido libros de texto de la oficina de educación, así como otros materiales para ayudar a cubrir algunas de sus necesidades. Afra'a recientemente realizó su examen final con sus compañeros de clase lo que les permitirá pasar al segundo grado. Ella espera que la guerra se haya terminado de una vez para siempre y así poder volver a su aldea y seguir su educación allí.

Agua, saneamiento e higiene en las escuelas

El daño infraestructural causado por la guerra ha convertido a los habitantes de Sa’ada en personas vulnerables frente a las enfermedades transmitidas por el agua. Para reducir este riesgo, UNICEF ha distribuido equipos de higiene y bidones a todas las familias que viven en el casco viejo por medio de Al-Amal, un aliado local ejecutivo. UNICEF también ha comenzado el programa de agua, saneamiento e higiene en las escuelas y dado cobertura a 15 escuelas de educación básica en Sa’ada. El objetivo es asegurar que todas las escuelas tienen instalaciones de agua y saneamiento suficientes y un programa de educación sobre higiene.

La vida en Sa’ada ha comenzado despacio a parecerse en algo a la normalidad. Mientras la sombra de la guerra todavía planea sobre la ciudad, su alcance disminuye con cada paso que sus residentes dan hacia una vida mejor.


 

 

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