Uzbekistán

Mientras los refugiados uzbekos regresan a Kirguistán, UNICEF envía un avión cargado de suministros de socorro a la región afectada

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© UNICEF/NYHQ2010-1261/Estey
Trabajadores de socorro descargan un avión que aterrizó en la mañana del 26 de junio en el aeropuerto de Andijan, en Uzbekistán, transportando 32 toneladas de suministros de socorro destinados a los pobladores de etnia uzbeka afectados por la violencia en el vecino Kirguistán.

Por Rob McBride

TASHKENT, Uzbekistán, 28 de junio de 2010 – Al acariciar la diminuta mano de su hija recién nacida, que duerme en una incubadora, los dedos de Mashura Mamakhanova parecen inmensos. La niña pesa apenas 900 gramos, y a pesar de que a Mamakhanova aún le faltaban 10 semanas para el término de su embarazo, los doctores del centro perinatal de Andijan, en Uzbekistán, se vieron obligados a inducir su alumbramiento.

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“Los doctores ya me habían dicho que me encontraba en situación crítica debido a problemas renales y a la alta presión”, explica Mamakhanova, de 30 años, que aún permanece en cama en el hospital donde debe reposar la mayor parte del día.

Hasta principios de este mes, cuando se desencadenaron las agresiones contra la comunidad étnica uzbeka en la región meridional de Kirguistán, Mamakhanova recibía tratamiento en una clínica de la ciudad de Osh, en ese país vecino.

El regreso de los refugiados

“Todo el personal de la clínica huyó, menos el jefe del equipo médico, que se quedó para protegernos”, recuerda Mamakhanova. Sin embargo, la mujer pronto comprendió que aun así corría peligro, ya que su hogar había sido incendiado y no se sabía dónde estaba su marido ni qué le había sucedido. De manera que decidió huir a pesar de su mal estado de salud. Junto a decenas de miles de uzbekos, la futura madre escapó de Kirguistán hacia Uzbekistán.

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Mashura Mamakhanova cuida a su hija, que permanece en una incubadora tras su nacimiento prematuro 10 semanas antes del término del embarazo. La niña está internada en el centro perinatal de Andijan (Uzbekistán), donde también recibieron tratamiento médico 41 mujeres embarazadas que habían huido de la violencia en Kirguistán.

Cuando los guardias fronterizos comprobaron la gravedad de su estado, la enviaron en ambulancia hasta este centro sanitario, en Tashkent.

Mamakhanova fue una de las 41 mujeres con complicaciones en el embarazo a quienes se remitió aquí inmediatamente después de llegar a Kirguistán. De los más de 80.000 refugiados que cruzaron la frontera hace dos semanas, un 90% eran mujeres y niños, lo que presentó problemas particulares a las autoridades de Uzbekistán.

UNICEF dio respuesta inmediata a las necesidades especiales de esos niños, niñas y mujeres que huyeron de su país sólo con lo que llevaban puesto. Además de botiquines sanitarios, mantas y tiendas de campaña, UNICEF les suministró jabón, pasta y cepillos de dientes, compresas sanitarias, pañales desechables y prendas de vestir para recién nacidos y lactantes.

Toneladas de suministros

Tan extraordinario como el éxodo en masa de mediados de junio fue el repentino regreso a Kirguistán de casi todos los refugiados en los últimos días. Sólo permanece en Uzbekistán un reducido número de mujeres que, como Mamakhanova, están demasiado enfermas o débiles para viajar.

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Mashhura Mamakhanova, que estaba embarazada cuando huyó de su hogar en la ciudad kirguís de Osh, acaricia la mano de su hija prematura, que recibe tratamiento en el centro perinatal de Andijan, en Uzbekistán.

El desafío que tienen por delante la comunidad internacional y los organismos de socorro consiste en prestar ayuda a los que han regresado a Kirguistán, especialmente en la ciudad de Osh y alrededores.

“Un 30% de Osh ha sufrido daños o ha quedado destruido”, explicó Jean-Michel Delmotte, Representante de UNICEF en Uzbekistán. “La situación es muy grave, de manera que me parece que ahora se necesita ayuda de manera urgente al otro lado de la frontera”.

Delmotte hizo sus declaraciones en el aeropuerto de Andijan poco después del aterrizaje de un avión fletado por el Gobierno de los Estados Unidos que transportó 32 toneladas de  suministros de socorro provenientes de los almacenes centrales de UNICEF en Copenhague, Dinamarca. El cargamento estuvo compuesto de equipos y suministros esenciales de salud e higiene en cantidades suficientes como para abastecer durante tres meses a varios miles de familias desplazadas.

Temor ante el posible recrudecimiento de la violencia

Los suministros serán distribuidos en los próximos días a los integrantes de la comunidad uzbeka de Kirguistán, para ayudarles a reconstruir sus hogares y sus vidas. “Eso suministros servirán para ayudar a los afectados en Kirguistán, de manera que seguirán los pasos de los refugiados que regresan”, agregó Delmotte.

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En el aeropuerto de Andijan, Jean-Michel Delmotte, Representante de UNICEF en Uzbekistán, (izq.) conversa con Richard Norland, Embajador de los Estados Unidos en ese país, durante la descarga de suministros del UNICEF de un avión fletado por el Gobierno estadounidense.

La gradual normalización de la situación podría alterarse si los acontecimientos políticos en Kirguistán, donde esta semana se lleva a cabo un referendo, desencadenan nuevos actos de violencia.

“Las historias que escuchamos de los refugiados eran aterradoras”, afirmó Richard Norland, Embajador de los Estados Unidos en Uzbekistán, que viajó a Andijan para recibir al avión con los suministros de socorro. “Y como es natural, nadie desea que eso se repita”.

La necesidad de una reconciliación

Mientras el personal de UNICEF de Uzbekistán y Kirguistán colabora con las autoridades de ambos países para facilitar el transporte de los suministros de una nación a otra, la opinión generalizada es que tras los disturbios y los hechos de violencia de las semanas recientes es necesario un período de estabilidad.

“Desde el punto de vista político, tenemos por delante la difícil tarea de reconciliar a las poblaciones de orígenes étnicos diversos”, afirmó Delmotte. 

Por su parte, Mashura Mamakhanova, que permanece en el pabellón de maternidad, no sabe qué le depara el destino. “Ni siquiera sé”, dice con tono compungido, “si podré regresar a Osh”.

En lo inmediato, lo que más le preocupa es la salud de su hija, aún amenazada por todas las dificultades propias de los nacimientos prematuros. La pequeña ni siquiera tiene nombre, porque su madre quiere que lo escoja el padre. Sin embargo, aún no sabe dónde está ni qué ha sido de él.


 

 

Vídeo (en inglés)

27 de junio de 2010: El corresponsal de UNICEF, Rob McBride, informa sobre la llegada al aeropuerto de Andijan (Uzbekistán) de un avión cargado de suministros de socorro provenientes de los almacenes centrales de UNICEF en Copenhague.
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