Sri Lanka

Ayuda para las familias desplazadas por el conflicto en la región oriental de Sri Lanka

Imagen del UNICEF
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Un grupo de niños en un campamento ubicado en Vaharai, en la costa oriental de Sri Lanka. Más de 45.000 habitantes de la región huyeron de sus hogares debido al recrudecimiento de los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación de los Tigres de Tamil Eelam y las fuerzas gubernamentales.

Por Francis Meade

VAHARAI, Sri Lanka, 12 de octubre de 2006 – A corta distancia de la costa, donde las filas de tiendas de campaña se pierden en la distancia, varios niños, niñas y mujeres lavan la ropa en las cercanías de un pozo de paredes de cemento y se refrescan con el agua del pozo para paliar los efectos del intenso calor.

Los integrantes de ese grupo forman parte de las 45.000 personas que huyeron en dirección al sur a lo largo de la costa oriental de Sri Lanka hasta que se concentraron aquí, en la localidad de Vaharai, unos 45 km. al norte de la ciudad de Batticaloa. Todos abandonaron sus hogares, en muchos casos sólo con la ropa que llevaban puesta, al recrudecer a principios de agosto los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación de los Tigres de Tamil Eelam y las fuerzas gubernamentales.

Sivanayaham Vasanthy, de 23 años, tiene el brazo izquierdo vendado. "Estaba recogiendo un manojo de hierbas cuando estalló un proyectil. Me caí al suelo y mis padres me llevaron al hospital", recuerda. "Pero tuvimos que huir, y cuando llegamos a Vaharai recibí tratamiento médico".

Asistencia médica

Esta mañana, frente al hospital del distrito de Vaharai se van formando largas filas de pacientes que esperan atención médica. En la muchedumbre hay madres con sus bebés, hombres que muestran sus tarjetas de inscripción, una niña de corta edad con la mano vendada y una mujer de edad avanzada y aspecto frágil que camina a duras penas con la ayuda de su hija.

Todos los que esperan a la entrada del hospital se han enterado de la llegada de 30 doctores y enfermeras enviados por el Ministerio de Salud para prestar asistencia médica durante el día. Hasta ahora, el único médico que prestaba servicios en el hospital era el Dr. T. Varatharajah, que también había huido de los bombardeos. Elegantemente vestido, el Dr. Varatharajah recorre la muchedumbre con su espectroscopio colgado del cuello, repartiendo tarjetas de inscripción e indicando a los pacientes en qué fila se deben colocar.

“Cuando llegué aquí, escuché que en el Hospital de Vaharai había siete personas que habían recibido heridas debido a los bombardeos", comenta el Dr. Varatharajah. “Como en ese momento no había ninguna organización que prestara servicios médicos, decidí quedarme y ayudar con el tratamiento de esos pacientes".

Desde entonces, el doctor ha visto un promedio de más de 100 pacientes por día, y dice que más de un 40% de ellos sufre de diarrea o disentería.

Imagen del UNICEF
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UNICEF y otras organizaciones de las Naciones Unidas colaboran con el gobierno de Sri Lanka en el suministro de provisiones y otros artículos de primera necesidad a los miles de personas que viven en el campamento, como esta madre y su hijo.

Suministro de provisiones

UNICEF otros organismos de las Naciones Unidas ayudan al gobierno con el suministro de provisiones y otros artículos de primera necesidad. Hoy llegó un convoy cargado de bidones, tanques de agua y mosquiteros. Aunque los refugiados cuentan con agua para la limpieza y el aseo, escasea el agua potable, que debe ser transportada en camiones cisternas.

Los refugiados también han recibido elementos escolares, materiales de recreación y medicamentos esenciales.

“Hacemos todo lo que podemos para ayudar al gobierno a brindar los suministros y el apoyo que requieren todas estas personas", afirma Christina de Bruin, jefa de la Oficina de UNICEF en Batticaloa.

“Tuvimos que huir en medio de la noche"

Alrededor de las tiendas de campaña abundan las moscas. Esos insectos, que se posan constantemente en los rostros y las manos de los niños y niñas, representan una amenaza de enfermedades infecciosas.

Aunque algunos de los niños y niñas refugiados pueden asistir a la escuela en Vaharai, durante la mayor parte del día tienen muy poco que hacer. Todos tienen constantemente presente el reciente agravamiento del conflicto.

Anuwarna Varnakulasingham, de 10 años de edad, guarda vivos recuerdos de lo sucedido. "Debido al bombardeo, tuvimos que huir en medio de la noche", explica la niña. "Para llegar aquí atravesamos la jungla, y varias veces tuvimos que escondernos en túneles debajo del camino".

“Perdimos nuestras cabras y nuestras vacas", agrega Sivaranjan Kanapathipillai, de 11 años. "Y perdimos todo lo que teníamos en nuestros hogares".

El mayor anhelo de las familias desplazadas es poder regresar a sus hogares. Pero por el momento saben que eso es peligroso, de manera que aquí se quedan.


 

 

Vídeo (en inglés)

12 de octubre de 2006:
Kun Li, corresponsal de UNICEF, informa sobre la situación de las familias desplazadas que viven en un campamento en Vaharai, en Sri Lanka.

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