África meridional - Países en crisis

La crisis produce una mayor vulnerabilidad a la infección por VIH

La escasez actual de alimentos que afecta la región de África meridional, a diferencia de la última hambruna de 1992, se producen en el contexto de una grave epidemia del VIH/SIDA. Con una tasa promedio de infección por VIH de un 25% en los seis países sacudidos por la crisis, resulta fundamental que la respuesta humanitaria tenga en cuenta la vulnerabilidad para contraer la infección por VIH de los niños, las niñas, los jóvenes y las mujeres, así como las necesidades especiales que tienen las comunidades afectadas ya por el VIH/SIDA.

Las poblaciones sacudidas por una crisis alimentaria adoptan diversos mecanismos para sobrevivir. Estas estrategias incluyen a menudo la búsqueda de fuentes adicionales de alimentos o ingresos, la migración, el abandono de la escuela, la realización de trabajos peligrosos, y la práctica de relaciones sexuales a cambio de alimentos o dinero. En África meridional, varios de estos mecanismos de supervivencia han facilitado la propagación del VIH, y han aumentado el riesgo de infección entre los jóvenes, especialmente entre las niñas. La única manera que tienen algunas personas seropositivas de mantenerse a ellos mismos y a sus familias podría ser la práctica de actividades sexuales, aumentando de este modo el índice de transmisión.

La respuesta a la crisis alimentaria podría agravar aún más la transmisión de VIH, debido a que los conductores de grandes camiones y otras personas que participan en el transporte y la distribución de alimentos podrían practicar actividades sexuales con niñas y mujeres, la mayoría de ellos sin protección.

Grandes repercusiones sobre las personas VIH positivas

El VIH/SIDA sigue agravando la situación en numerosas comunidades de África meridional a medida que mueren muchos de los miembros más productivos de la sociedad, entre ellos funcionarios civiles, maestros, agricultores y padres y madres. La epidemia del VIH ha provocado un aumento de los hogares cuya cabeza de familia es una mujer, un niño o una niña, o una persona anciana. Estos hogares son especialmente vulnerables debido a que tienen menos oportunidades para obtener ingresos o cultivar una cosecha. Las familias que se han hecho cargo de huérfanos se enfrentan a una mayor demanda sobre sus escasos recursos. Las repercusiones de la sequía sobre estas familias son especialmente graves. Si la única persona que se ocupa de la familia es una abuelo o una abuela ancianos, el único mecanismo para la supervivencia de los niños y las niñas puede ser prestarles ayuda alimentaria.

Un descenso en la producción agrícola y en la capacidad para trabajar a cambio de efectivo, puede llevar a las familias a vender sus propiedades, reducir los niveles de atención infantil y caer en un ciclo de mayor pobreza y privación. Como resultado, las familias sacan a los niños y niñas de la escuela, o ellos mismos la abandonan, para que se ocupen de los miembros enfermos de la familia y ayuden a ganar ingresos y obtener alimentos. Algunos niños tienen que cuidarse ellos mismos y a sus hermanos, y a menudo son elementos sin voz y excluidos de la sociedad. Muchos trabajan y viven en las calles o realizan labores peligrosas para buscar un sustento, una actividad que aumenta el riesgo de que sufran actos de violencia o contraigan una infección por VIH.

Una combinación de mala alimentación y los síntomas frecuentes del VIH/SIDA pueden llevar a una aparición más rápida del SIDA y a la muerte. Las personas que viven con VIH/SIDA necesitan mayor energía y proteínas y, según la etapa en que se encuentren de la enfermedad, emplean mayores cantidades de micronutrientes debido a que no son capaces de absorber con eficacia las grasas y los hidratos de carbono. La diarrea crónica puede contribuir también a su emaciación. Como resultado, suele ocurrir que los adolescentes y los adultos sufren mayores tasas de desnutrición de lo normal debido al VIH.

Mantener a los niños, y especialmente a las niñas, en la escuela no solamente es necesario para su aprendizaje y desarrollo, sino que también es una de las estrategias de protección más efectivas para reducir su vulnerabilidad a la violencia, la explotación sexual y el VIH.

Abordar la cuestión

El UNICEF adoptará un enfoque integral para abordar todos estos problemas. El UNICEF tiene como objetivo:

  • Facilitar el acceso de los niños y las niñas a una cantidad suficiente de alimentos.
  • Asegurar el acceso de los niños y las niñas a la educación.
  • Establecer normas nutricionales y sugerencias para una actitud positiva ante la vida a fin de ayudar a los niños que viven con el VIH y contribuir a la supervivencia de sus progenitores.
  • Colaborar con el Programa Mundial de Alimentos a fin de localizar a los niños vulnerables para realizar una distribución selectiva de alimentos, especialmente para los huérfanos, los niños y niñas que son cabeza de familia, las mujeres ancianas y las viudas que se ocupan de menores de edad, tanto en las zonas urbanas como rurales.
  • Trabajar con aliados cualificados para defender y apoyar la educación sobre el VIH para todos aquellos que participan en la operación humanitaria, como los conductores de camión, el personal policial y los militares.
  • Evitar la violencia sexual y el abuso por parte de las personas que participan en la respuesta a la inseguridad alimentaria. El UNICEF llevará a cabo sesiones de capacitación en la región para todos los miembros de la organización y sus aliados a fin de que no exista ningún tipo de tolerancia ante cualquier actividad sexual con personas menores de 18 años o a cambio de asistencia a la que tienen derecho todos los afectados.
  • Analizar las tendencias en la explotación sexual infantil.
  • Informar a los niños, las niñas y los progenitores afectados por la crisis sobre sus derechos.

 

 

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